Los hombres más poderosos del régimen chino viajan a Shanghái y envían señales a los enemigos políticos

04 de Noviembre de 2017 Actualizado: 04 de Noviembre de 2017

Recientemente, un viaje extremadamente raro a Shanghái de los siete miembros del organismo más poderoso del Partido Comunista Chino (PCCh), el Comité Permanente del Politburó, envió muchas señales políticas importantes.

Los miembros del Comité Permanente rara vez viajan juntos. Si sus vidas estuvieran en peligro, el país podría quedar sin liderazgo político.

El 31 de octubre, el líder chino Xi Jinping, el primer ministro Li Keqiang, junto con Li Zhanshu, Wang Yang, Wang Huning, Zhao Leji y Han Zheng, visitaron el lugar donde se celebró el Primer Congreso Nacional del PCCh, que se convirtió en un museo en Shanghái. Mientras estaban en el museo, Xi, junto con los otros seis miembros que estaban detrás de él, levantaron sus puños derechos para jurar lealtad al partido. Después, el grupo dio un paseo por el Lago Sur y visitó el Salón Conmemorativo Revolucionario de Nanhu.

El viaje fue políticamente significativo debido a la ubicación del lugar, así como en la manera en que los siete miembros viajaron juntos, según Xia Xiaoqiang, comentarista de temas de actualidad que reside en Estados Unidos.

“Los pensamientos de Xi, después de ser escritos en la constitución del partido, deben ser reconocidos y legitimados internamente”, declaró Xia.

La doctrina política de Xi Jinping, denominada “Pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con características chinas para una nueva era”, fue incorporada a la constitución durante el 19º Congreso Nacional. Eso lo puso en el mismo estatus que Mao Zedong, ya que es el único líder del PCCh -además del ideólogo de la Revolución Cultural- cuyos pensamientos están plasmados con su nombre en el documento mientras está vivo. Para la teoría de Deng Xiaoping, su nombre fue incluido después de su muerte.

Xia señaló además que el viaje elevó el status político de Xi al “declarar y enfatizar su autoridad (la de Xi) dentro del partido”.

Xi tampoco eligió el destino al azar, ya que la ciudad de Shanghái es un bastión del ex líder del partido Jiang Zemin. En los últimos cinco años, Xi trató infructuosamente de derrotar a los leales de Jiang en Shanghái a través de su campaña anticorrupción.

Con Li Qiang, un aliado de Xi, como nuevo jefe del partido de Shanghái, Xi está demostrando su apoyo a Li. “También envía una señal a la facción de Jiang y a otros sobre su determinación de (lidiar con la corrupción de la ciudad)”, destacó Xia.

Li es el reemplazo de Han Zheng después de que Han ascendiera al Comité Permanente del Politburó. Han Zheng tuvo una larga permanencia en Shanghái, como alcalde entre 2003 y 2012, y luego como secretario del partido de la ciudad de 2012 a 2017. El nombramiento de Li marcó el compromiso de Xi de enfrentarse a la banda de Shanghai, un círculo de funcionarios que deben sus carreras al patrocinio político de Jiang.

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