Órdenes de quedarse en casa por COVID-19 no lograron salvar vidas, dice estudio

Por Tom Ozimek
22 de Junio de 2021
Actualizado: 22 de Junio de 2021

Un nuevo estudio que examinó los datos de “exceso de muerte” para medir el impacto que tuvieron en la mortalidad las medidas de confinamiento concluyó que los cierres y quedarse en casa no salvaron vidas.

Economistas de la Universidad del Sur de California y la Corporación RAND evaluaron el impacto neto de las órdenes de confinamiento examinando el exceso de registros de muertes de 43 países y los 50 estados de EE. UU.

El exceso de muertes, o exceso de mortalidad, lo determinaron al comparar el número de muertes registradas con el número de muertes esperadas derivadas de los modelos estadísticos.

“Usamos un marco de estudio de eventos para cuantificar los cambios en el número de muertes en exceso después de la implementación de una orden de confinamiento. Descubrimos que después de la implementación de las órdenes de confinamiento, el exceso de mortalidad aumenta”, escribieron los investigadores en un documento del trabajo publicado y auspiciado por la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER).

Al observar los datos tanto de Estados Unidos como de otros países, los investigadores concluyeron que “no logramos encontrar que las órdenes de confinamiento salvaron vidas. Por el contrario, encontramos una asociación positiva entre las órdenes de confinamiento y el exceso de muertes”.

Activistas sostienen carteles y protestan por el confinamiento de California debido a la pandemia del coronavirus (Covid-19) en San Diego, California, el 1 de mayo de 2020. Las demandas de los manifestantes incluyen la apertura de pequeños negocios, iglesias, así como el apoyo al presidente Trump. (Sean M. Haffey/Getty Images)

“No pudimos encontrar que los países o estados de EE. UU. que implementaron las órdenes de confinamiento con antelación, y en los que las órdenes de confinamiento operaron por más tiempo, tuvieron un exceso de muertes más bajo que los países / estados de EE. UU. que fueron más lentos para implementar las órdenes de confinamiento”, escribieron los investigadores.

“Tampoco pudimos observar diferencias en las tendencias de exceso de muertes antes y después de la implementación de las órdenes de confinamiento basados en las tasas de muerte por COVID-19 anteriores al de confinamiento”, agregaron a continuación.

Los investigadores reconocieron que si bien la evidencia preliminar sugería que las órdenes de quedarse en casa desaceleraron la transmisión de COVID-19 al comienzo de la pandemia en Estados Unidos, los estudios más recientes sugieren que las personas habían cambiado su comportamiento, como usar mascarillas o distanciarse socialmente, basados en la dinámica del brote, no en las órdenes.

Estudios recientes sugieren que “los individuos cambiaron de comportamiento en respuesta a la gravedad de la pandemia y a la promulgación de la implementación del mandato de confinamiento, lo que retrasó este cambio de comportamiento individual”, escribieron los investigadores, y concluyeron que no está claro cuánta diferencia en la mitigación del riesgo de COVID-19 se debió a las órdenes de confinamiento comparando con las medidas de seguridad y salud que la población habría tomado por su propia cuenta.

Un cartel del consejo de Haringey recuerda a las personas que se queden en casa cerca del Alexandra Palace en Londres, Inglaterra, el 26 de abril de 2020. (Ed Smith/Getty Images).

En cualquier caso, incluso si las órdenes de confinamiento redujeron la transmisión, los investigadores dijeron que su impacto en la salud en general no está claro, ya que esos mandatos probablemente tuvieron importantes consecuencias no deseadas como el desempleo y el aumento del estrés, “potencialmente conduciendo a un mayor consumo de sustancias y suicidios”.

“Estos efectos complejos sugieren que las órdenes de confinamiento podrían reducir la mortalidad relacionada con COVID-19, pero también podrían aumentar la mortalidad por otras causas”, escribieron.

Para respaldar este punto de vista, citaron estudios que sugieren que las órdenes de queden en casa condujeron a una reducción de la atención médica no relacionada con COVID-19, e indicaron estimaciones recientes que muestran que, en Estados Unidos, entre marzo y agosto de 2020, las sobredosis de drogas, los homicidios y las lesiones no intencionales aumentaron, aunque disminuyeron los suicidios.

Los autores llegaron a la conclusión de que confiar en las órdenes de queden en casa para ralentizar la transmisión de COVID-19 “puede no ser lo óptimo” y que, en cambio, las mejores medidas de respuestas pueden ser las intervenciones farmacéuticas, así como las terapias y vacunas.

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