¿Matrimonio o castidad? La historia detrás de un proverbio chino

10 de Diciembre de 2015 Actualizado: 10 de Diciembre de 2015

En la antigua China, las viudas que decidían no volver a casarse se consideraban modelos de lealtad y castidad. Al mismo tiempo, cuando se trataba de los grandes acontecimientos que cambian la vida, los chinos creían que era el cielo, y no los mortales, quien tenía la última palabra sobre el destino de uno. Este principio se ve consagrado en el cuento popular detrás del proverbio “Así como la lluvia cae de los cielos, tu madre debe casarse”.

Hace mucho tiempo, había un erudito llamado Zhu Yaozong, cuyo padre cayó enfermo y murió cuando tenía sólo un año de edad. Su madre, deseando evitar presentar a un padrastro a su joven hijo, lo crió sola. Cuando fue mayor, Yaozong fue a estudiar con un profesor llamado Zhang Wenju.

Bajo la estricta instrucción del profesor Zhang, Yaozong demostró ser un estudiante capaz. A los 15 años pasó el examen imperial a nivel del condado; a los 18, logró el más alto rango y se le concedió una audiencia ante el emperador. El emperador quedó tan impresionado con los logros del joven que arregló para que se casara con una princesa.

En este punto, Yaozong pensó en su madre, que se había quedado sola por él, y le dijo al emperador de sus sacrificios. Conmovido el emperador ordenó inmediatamente que se erigiera un arco en honor a la casta viuda en la ciudad natal de Yaozong.

Pintura china del siglo XVIII de una madre presentando a su hijo en un templo. (Museo de Arte Walters / La Gran Época)
Pintura china del siglo XVIII de una madre presentando a su hijo en un templo. (Museo de Arte Walters / La Gran Época)

Pero cuando el nuevo erudito imperial volvió a su casa y le dijo a su madre la buena noticia, su alegría se volvió preocupación. En el momento en que su hijo se encontraba en la capital, ella se había acercado al profesor Zhang y los dos se habían comprometido. Estaban planeando la boda a la espera del regreso de Yaozong.

Impresionado, Zhu se postró ante su madre y lloró, diciendo: “Madre, si esto es cierto, entonces significa que habré engañado al emperador. ¡Este es un delito que amerita el exterminio de toda nuestra familia!”

Su madre también comenzó a llorar. Ella ya estaba comprometida con el profesor Zhang, pero al mismo tiempo sabía la gravedad de engañar al emperador. Finalmente dijo: “Que nuestro destino sea decidido por el cielo”.

Mientras hablaba, se quitó una de sus faldas de seda y se lo dio a Zhu. “Hijo mío, como un niño leal, por favor, hazme un favor y mañana lava la falda de seda por mí. Si se seca al caer la noche, entonces voy a cancelar el compromiso. Si aún está húmeda, entonces déjanos casarnos”. Zhu aceptó.

El día siguiente el cielo estaba claro y brillante. Mientras lavaba, Zhu Yaozong pensó feliz que con tan buen clima no sólo podría secar una, sino incluso 10 faldas sin ningún problema. Pero apenas había lavado la prenda y la colgó para que se secara en el patio, las nubes de tormenta se reunieron ominosamente y en menos de un momento comenzó un aguacero. A medianoche, la falda estaba más húmeda que cuando Yaozong acababa de terminar de lavarla.

Ante esto, la madre de Yaozong dijo, “Mi hijo, al igual que la lluvia cae de los cielos, tu madre debe casarse. No puedes oponerte a la voluntad de los cielos”.

Aunque Yaozong se entristeció y se lamentó por su desgracia, las circunstancias le dieron pocas opciones. A su regreso a la capital imperial y una vez más en la presencia del emperador, Yaozong habló con franqueza sobre el matrimonio de su madre con Zhang Wenju, así como del resultado de su apuesta. A continuación, se preparó para ser castigado.

Al escuchar la historia de Yaozong, el emperador consideró el asunto y dijo: “Esta unión ha sido organizada por el cielo. No interfiramos”.

A partir de entonces, el uso chino de, “Así como la lluvia cae de los cielos, tu madre debe casarse” (tian xia yu yao, yao Niang jia ren), se ha convertido en un proverbio utilizado para indicar que lo que ha sido predestinado no se puede deshacer.

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