Máximos funcionarios chinos están divididos por el comercio entre EE.UU. y China, revela fuente interna

Por Olivia Li
04 de Julio de 2019 Actualizado: 04 de Julio de 2019

La cúpula de China está muy dividida, y el mandatario chino Xi Jinping se encuentra en una situación muy complicada y difícil, estando rodeado de gente con opiniones opuestas y motivos diversos, según una fuente interna.

Después de que la última ronda de conversaciones comerciales con Estados Unidos concluyera sin un acuerdo en mayo pasado, los medios de comunicación estatales chinos estuvieron diciéndole al pueblo chino que China no aceptará los términos propuestos por la delegación de Estados Unidos porque socavaban la soberanía y dignidad nacional de China. Además, el Departamento Central de Propaganda ordenó a las principales cadenas de televisión emitir 70 películas sobre el tema del patriotismo.

El 26 de junio, el día antes de que Xi partiera hacia la Cumbre del G20, la Agencia de Noticias Xinhua, portavoz del régimen, denunció una vez más a la facción proestadounidense y advirtió que todos deben estar alertas ante “quienes lanzan granadas hacia atrás” en un momento en el que “dos ejércitos se enfrentan directamente entre sí”.

Luchas internas y caos

Una persona cercana a Beijing, hija de un alto dirigente del Partido Comunista Chino, reveló bajo la condición de anonimato a la edición en chino de La Gran Época que la frase “lanzar granadas hacia atrás” significa luchas internas en la cúpula de China.

Ella explicó que con respecto a la guerra comercial entre Estados Unidos y China, hay dos opiniones diferentes entre las máximas autoridades. Una de ellas dice que China necesita mantener una buena relación con Estados Unidos. Si China opta por luchar contra Estados Unidos, ambos países sufrirán y eso tampoco es bueno para los intereses del Partido.

La otra parte –aquellos que se aferran a la ideología de línea dura de Mao Zedong– creen que China no debe rendirse ante Estados Unidos y que debe luchar hasta el final.

Según la fuente, la denuncia por parte de los medios de comunicación chinos de los “capituladores” continuó hasta el día anterior a la visita de Xi a Japón; aparentemente se referían a Xi como capitulador. Dijo además que la cúpula de Beijing está muy dividida y en caos.

“Algunas personas ponen trampas para hacer las cosas difíciles para Xi, otros quieren que luche contra Estados Unidos, otros tienen sus propios intereses secretos, algunos son partidarios de Xi. Es una situación muy complicada”, dijo.

Xi tiene la última palabra

Según esta “princesita”, aunque los partidarios de la línea dura tomaron el control de los medios de comunicación y de la opinión pública, Xi es el presidente del PCCh, y en China, el Presidente del Partido siempre tiene la última palabra sobre las cuestiones importantes.

En su opinión, Xi quiere llegar a un acuerdo con Estados Unidos, ya que se refirió abiertamente al presidente Trump como “un amigo mío” durante un discurso en Rusia.

Además, Xi no se aferrará a una postura dura, porque eso irritaría a Washington, y cuando dos países están en una permanente lucha, esto involucra otros asuntos, como el de Taiwán, dijo la fuente.

“Xi debe considerar muchos factores, incluyendo la estabilidad social y la estabilidad de su propio poder político y carrera política. Tiene que considerar todo esto cuando habla con el presidente Trump”, dijo. “Es importante que tenga su propia opinión cuando está rodeado de gente con diferentes opiniones y motivos. También necesita saber quién lo está apoyando y quién le está tendiendo una trampa”.

En cuanto a los que están poniendo trampas para Xi, la fuente señaló que la campaña anticorrupción de Xi no llegó hasta la cima para llevar ante la justicia a Jiang Zemin y Zeng Qinghong, que son los “tigres número uno y número dos”. En China se llama “tigres” a los altos funcionarios corruptos.

“Si no los derribas, ciertamente te tenderán una trampa y te causarán problemas; tu poder político no está seguro”, dijo la fuente. “Algunos de los funcionarios sirvieron bajo distintos líderes chinos. ¿Puede este tipo de persona ser leal a Xi? Es realmente difícil de decir”.

Aunque no nombró a la persona, es muy probable que se refiriera a Wang Huning, el jefe de propaganda del Partido. La propaganda de línea dura iniciada por Wang puso a Xi en una situación muy complicada en las relaciones comerciales con Estados Unidos. Además, Wang trabajó para los ex cabecillas chinos Jiang Zemin y Hu Jintao. Durante el mandato de Jiang, Wang fue promovido para que trabajara en el gobierno central por las firmes recomendaciones de Zeng Qinghong y Luo Gan.

Los periodistas de La Gran Época Luo Ya y Zhang Dun colaboraron con este artículo.

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