Esta inocente mujer fue torturada durante 10 horas en público y fue totalmente legal

Por Louise Bevan
16 de Julio de 2019 Actualizado: 16 de Julio de 2019

Miles de compradores londinenses, oficinistas y turistas que se detuvieron a mirar fueron sometidos a un espectáculo espeluznante cuando una joven fue torturada en el escaparate de una tienda de la calle principal. La víctima fue retenida, alimentada a la fuerza e inyectada con productos químicos y, finalmente, su cuerpo inerte fue arrojado a la basura.

Pero la joven, Jacqueline Traide, se ofreció como voluntaria para su papel estelar en la inquietante actuación. Todo ello en nombre de una protesta contundente contra la experimentación animal con productos cosméticos.

Jacqueline, de veintitrés años de edad, vestida con nada más que una media de color carne, soportó 10 horas de brutales experimentos en un intento de aumentar la conciencia pública. Aunque muchos de nosotros sabemos que esto sucede, las pruebas con animales están ocultas detrás de las puertas cerradas de los laboratorios, y Jacqueline decidió que ya era hora de que la gente supiera lo que estaba comprando.

La actuación de la joven activista fue parte de una gran campaña encabezada por la marca Lush Cosmetics y la Human Society, incidentalmente la mayor campaña mundial jamás realizada para poner fin a las pruebas con animales para la fabricación de cosméticos. Tuvo lugar en el escaparate de una tienda Lush en Regent Street en Londres, una de las calles comerciales más concurridas del Reino Unido.

(Foto cortesía de LUSH UK)

“Espero que siembre la semilla de una nueva conciencia en la gente para que realmente empiece a pensar en lo que sale a comprar y en lo que entra en juego para producirlo”, dijo Jacqueline a los reporteros del Daily Mail antes de ser inmovilizada en un banco con la boca abierta y estirada usando dos ganchos de metal.

Un hombre de bata blanca (artista del performance, Oliver Cronk) con la cara oculta por una máscara médica, alimentó a la joven a la fuerza. Se ahogó, y las lágrimas brotaron de sus ojos. Los espectadores se echaron atrás con repulsión e incredulidad.

Imagen ilustrativa. (Crédito: Henk Vrieselaar/Shutterstock)

Jacqueline también soportó que le inyectaran agujas y que le quemaran la piel con lociones abrasivas. Pero quizás la mayor muestra del compromiso de Jacqueline con la causa llegó más tarde.

Los transeúntes se sorprendieron al ver a la joven estudiante a ser obligada a afeitarse una parte de su cabeza. Luego se le colocaron electrodos y se le hizo una mímica de convulsiones por choque eléctrico para imitar prácticas similares en los laboratorios de pruebas con animales.

(Foto cortesía de LUSH UK)

Jacqueline estaba actuando, aunque más tarde admitió que aunque su incomodidad era totalmente consensual, a menudo era muy real. En otras partes del mundo, los animales indefensos están siendo sometidos exactamente a la misma secuencia de procedimientos tortuosos, pero sin consentimiento, sin alivio y sin necesidad.

Jacqueline fue herida, lastimada y humillada en público, pero se le permitió irse a casa al final del día. Los animales de laboratorio, por otro lado, son rutinariamente ejecutados después de haber agotado su utilidad.

Imagen ilustrativa. (Crédito: ARTFULLY PHOTOGRAPHER/Shutterstock)

“Están matando millones de animales al año. Es un uso completamente frívolo”, dijo la gerente de campaña de Lush, Tamsin Omond, durante la cobertura de vídeo en vivo de la convincente actuación de Jacqueline. “También es muy poco fiable, los datos que obtienes, de igual modo”.

Aunque en 1998 se prohibió en Gran Bretaña la experimentación con productos cosméticos en animales, sigue siendo legal en Gran Bretaña vender productos que han sido experimentados en animales en otras partes del mundo, incluidos los Estados Unidos y Canadá. En China, la experimentación con animales es un requisito legal.

(Foto cortesía de LUSH UK)

La portavoz de Humane Society, Wendy Higgins, lo calificó de “moralmente impensable”, añadiendo que “no hay justificación para someter a los animales al dolor por el hecho de producir lápiz labial y sombra de ojos”. La campaña para poner fin a los ensayos con animales para la fabricación de cosméticos sigue en marcha hoy en día, porque el problema persiste.

Imagen ilustrativa. (Crédito: Lightspruch/Shutterstock)

“Si fuera un beagle en la ventana y le estuviéramos haciendo todas estas cosas, tendríamos a la policía y a la RSPCA aquí en minutos”, comentó Omond. “En algún lugar del mundo, este tipo de cosas le ocurren a un animal cada pocos segundos en promedio. La diferencia es que normalmente está oculto”, senaló.

“Tenemos que recordarle a la gente que todavía está sucediendo”.

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