China usa medidas coercitivas para controlar a reporteros extranjeros que cubren las Olimpiadas: Informe

Por Alex Wu
07 de febrero de 2022 2:33 PM Actualizado: 07 de febrero de 2022 2:33 PM

La Federación Internacional de Periodistas (FIP), la mayor federación mundial de sindicatos de periodistas, afirma en un nuevo informe que China utiliza un amplio abanico de medios coercitivos para controlar la cobertura de los asuntos de China, que podría perjudicar la propia imagen internacional de China, por parte de los periodistas extranjeros en el país. El informe, publicado cuando Beijing es la sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022, señala que las restricciones impuestas por el régimen a los periodistas extranjeros que cubren los Juegos ponen de manifiesto el fuerte declive de la libertad de prensa en China durante más de una década.

El informe de la FIP, publicado el 2 de febrero, se titula Juego limpio: El espacio mediático en peligro para los corresponsales extranjeros en China 2022. Se centra en el control que ejerce Beijing sobre los periodistas extranjeros ubicados en China que informan sobre los asuntos internos del país.

El informe se basa en las entrevistas que la FIP llevó a cabo en diciembre de 2021 con 19 periodistas actuales o recientes radicados en China procedentes de nueve países. Entre los entrevistados había periodistas de medios impresos y audiovisuales, con una experiencia de trabajo en China que va desde unos pocos años hasta décadas. El informe también se basó en el Informe sobre la libertad de los medios de comunicación de 2021 de la Asociación de Corresponsales Extranjeros en China (FCCC, por sus siglas en inglés) y en su anterior informe anual, basado en una encuesta realizada a sus aproximadamente 190 miembros.

«La investigación concluye que China utiliza una amplia gama de métodos coercitivos para controlar la información de los periodistas extranjeros», dice el resumen del informe.

El informe cita los obstáculos y restricciones a los que se enfrentan los periodistas extranjeros que residen en China, que incluyen expulsiones absolutas, además de amenazas que hacen que los periodistas se sientan obligados a marcharse; denegaciones y retrasos en la concesión de visados; demandas por supuestas infracciones de los protocolos de información, como identificarse como periodista, que conllevan el riesgo de que se les deniegue el visado de salida hasta que se resuelva el caso; intimidación de las fuentes; vigilancia tradicional, como el seguimiento, la vigilancia intrusiva y las visitas oficiales invasivas de las fuerzas de seguridad; la vigilancia digital mediante cámaras de reconocimiento facial, localizadores GPS y recopilación de datos de las cuentas de las redes sociales; los reportes de los medios de comunicación estatales y las provocaciones en las redes sociales, que pueden incitar al acoso físico de los reporteros extranjeros, incluidas las amenazas de muerte; la provocación de los diplomáticos «guerreros del lobo» en el extranjero, que suscitan represalias contra los periodistas extranjeros residentes; y la persecución de los periodistas extranjeros de origen chino, acusándolos de «traidores a la raza».

Citando a una fuente local, el informe decía que los chinos locales serían encarcelados si los medios de comunicación internacionales reportaban de cualquier cosa que dijeran.

Además de las restricciones a la información y a los visados, el informe de la FIP afirma que los periodistas extranjeros se enfrentan a menudo a amenazas contra su seguridad personal. El informe cita el caso de dos periodistas australianos en China que tuvieron que huir por miedo a ser detenidos.

Con motivo de la celebración de los Juegos Olímpicos de Invierno en Beijing, los periodistas están confinados en un «sistema de gestión de circuito cerrado» que les prohíbe cualquier contacto con «la China real» desde que llegan al país hasta que se marchan, según el informe. Asimismo señalaba que, aunque la preocupación por la pandemia de COVID-19 es comprensible, las restricciones muestran un fuerte declive de la libertad de prensa en China durante más de una década.

El ejemplo más reciente de lo que el informe de la FIP dice sobre la libertad de prensa en la China comunista se vio el 5 de febrero, cuando un periodista holandés fue jaloneado por los guardias chinos mientras reportaba en vivo sobre los Juegos. «Esta es cada vez más la realidad cotidiana de los periodistas en China», posteó el medio holandés en su cuenta de twitter.


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