Compañía noruega deja de emitir la cadena de televisión CGTN del régimen chino

Por Frank Yue
16 de abril de 2021 10:04 PM Actualizado: 16 de abril de 2021 10:04 PM

La compañía noruega Telia dejó de emitir la cadena de televisión China Global Television Network (CGTN) tras recibir una queja de las víctimas que fueron obligadas a realizar confesiones forzadas en televisión, según un posteo del 13 de abril de Peter Dahlin, director del grupo de derechos humanos Safeguard Defenders.

El grupo instó a los proveedores mundiales de televisión, entre ellos Eutelsat, a no emitir la cadena CGTN y a no participar en las graves violaciones de derechos humanos del Partido Comunista Chino (PCCh).

Las confesiones televisivas son una herramienta que el PCCh aplica a grupos seleccionados como abogados de derechos humanos, activistas, disidentes, creyentes y minorías étnicas.

CGTN, un portavoz del PCCh

La CGTN, antes conocida como CCTV International hasta 2016, es la división internacional de la cadena estatal china China Central Television (CCTV), y está bajo el control del Departamento de Publicidad del PCCh.

Según su sitio oficial, cuenta con tres centros de producción y está disponible en más de 160 países y regiones.

Un artículo publicado en septiembre de 2019 en The Diplomat, informó que CGTN «tiene un historial consistente de violación flagrante y atroz de las normas periodísticas y de fomento o justificación del odio y violencia contra personas inocentes».

Incluso un antiguo empleado de CGTN, Nick Pollard, ejecutivo de la televisión británica, se pronunció contra su empleador por sus irregularidades. Pollard renunció a su puesto como consultor y asesor de CGTN el 18 de septiembre de 2019, citando como motivo de su salida el incumplimiento por parte de CGTN de las normas del regulador del Reino Unido —la Oficina de Comunicaciones, conocida como Ofcom— sobre la imparcialidad en su cobertura de las protestas contra la ley de extradición de Hong Kong.

En 2020, el Departamento de Estado de Estados Unidos designó a CGTN y a su empresa matriz, CCTV, como misiones extranjeras en virtud de la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA).

En abril de 2020, la ONG Reporteros sin Fronteras criticó a la CGTN por participar en la desinformación en relación al COVID-19.

El 4 de febrero de 2021, Ofcom revocó la licencia de emisión de Star China Media, titular de la licencia de emisión de CGTN en el Reino Unido, al considerar que no tenía supervisión editorial sobre el canal que emitía. El regulador también denegó una solicitud de transferencia de la licencia de emisión a la China Global Television Network Corporation (CGTNC), por considerar que CGTNC estaba «controlada por un organismo que, en última instancia, está controlado por el Partido Comunista Chino«.

La legislación británica prohíbe que los titulares de licencias estén controlados por organismos políticos.

Safeguard Defenders publica carta abierta para boicotear a CGTN

El 7 de abril, Safeguard Defenders publicó una carta abierta (pdf) para pedir a Eutelsat que deje de emitir la CCTV4 y la CGTN del PCCh.

La carta señala el hecho de que la mayoría de las víctimas de las confesiones televisivas son abogados de derecho humanos, trabajadores de ONG y periodistas. También describe lo que subyace a las confesiones televisivas en China: la tortura, las amenazas y las privaciones. Para obligar a los detenidos a ceder, incluso sus familiares, ancianos o jóvenes, son sometidos a amenazas o golpes.

Los autores de la carta abierta piden a los proveedores de televisión que ayuden a «frenar estas violaciones de los derechos humanos prohibiendo la salida al aire de los medios de comunicación chinos».

La carta está firmada por 13 víctimas que sufrieron en la China comunista detenciones y confesiones forzadas en la televisión por sus actividades a favor de los derechos humanos.

Entre ellos se encuentran los abogados Bao Longjun, Jiang Tianyong, Wang Yu, Xie Yang; los activistas de derechos humanos Peter Dahlin, Peter Humphrey, Simon Cheng, Dong Guangping, Zhai Yanmin, Liu Sixin, Li Xing, Li Gang; y el vendedor de librero Lam Wing-kee. Angela Gui también firmó en nombre de su padre, Gui Minhai, también conocido como Michael Gui, editor de libros y escritor sueco nacido en China.

Abogado de derechos: Las confesiones forzadas en televisión envenenan el Estado de Derecho

El abogado Bao Longjun declaró a The Epoch Times que en China las confesiones televisivas son involuntarias.

«Uno es obligado por todos los medios a admitir los cargos que le imponen», dijo Bao. «Todas esas acusaciones son falsas, pero el régimen le obliga a confesarlas».

El abogado afirmó que las confesiones por televisión son destructivas para el sistema legal.

«Son completamente contrarias a los requisitos de la ley, de hecho una ironía del ‘gobernar el país por la ley’ [del PCCh]», comentó Bao. «Se dirigen especialmente a los disidentes, a los activistas prodemocráticos y a los abogados defensores de los derechos. Prácticas extremadamente perversas porque le obligan a confesar su culpabilidad infundada, a obedecer para que el régimen del PCCh pueda controlarle más fácilmente».


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