Embajador chino dice que los taiwaneses que impulsen la independencia serán castigados

Por Victoria Kelly-Clark
13 de septiembre de 2022 11:44 AM Actualizado: 13 de septiembre de 2022 11:44 AM

El embajador chino en Australia ha explicado que los taiwaneses que busquen la independencia serían castigados si China se hiciera con el control de la isla.

El embajador Xiao Qian dijo que los secesionistas que pretenden llevar a Taiwán hacia la independencia serán castigados por el régimen chino cuando el país se «reunifique» con el continente.

“Van a ser sancionados de acuerdo a la ley”, dijo. “Están involucrados en separar a Taiwán de China. Entonces no es una cuestión de educación o reeducación. Serán castigados conforme a la ley”.

Estos comentarios se producen después de que el embajador realizara una intervención en el Club Nacional de Prensa de Australia el 10 de agosto, cuando los periodistas australianos presionaron al representante del Partido Comunista Chino (PCCh) para que hablara sobre las actuales tensiones en el estrecho de Taiwán.

El embajador del PCCh dijo que entendía personalmente que, si una invasión tenía éxito, sus ciudadanos serían sometidos a «reeducación”.

Dijo que Taiwán había estado dirigido por «un régimen regional durante muchas décadas» y que «su perspectiva» sobre China continental podría tener puntos de vista diferentes, lo que requiere «un proceso para que la gente de Taiwán tenga una comprensión correcta de China».

Los comentarios del embajador reflejan los comentarios del 7 de agosto por el embajador chino en Francia, Lu Shaye, quien le dijo al medio de comunicación francés LCI que, si Beijing se hiciera cargo de Taiwán, sus 23 millones de residentes se someterían a reeducación, lo que recuerda la situación a la que se enfrentan los uigures en Xinjiang.

La «reeducación» es utilizada actualmente por el PCCh para mantener el poder político

El uso del término «reeducación» ha suscitado preocupación en todo el mundo después de que informes de las Naciones Unidas determinaran que la escala y la brutalidad de las detenciones, enmarcadas por las autoridades del PCCh como campos de reeducación obligatoria o «centros de formación profesional», podían considerarse un crimen contra la humanidad.

“El alcance de la detención arbitraria y discriminatoria de uigures y otros grupos predominantemente musulmanes… puede constituir crímenes internacionales, en particular crímenes de lesa humanidad”, dice el informe.

El informe basó sus hallazgos en análisis estadísticos, imágenes satelitales, documentos del PCCh y 40 entrevistas con uigures y otras personas afectadas.

Los campos de reeducación han sido utilizados por el régimen comunista como medio de represión a aquellos grupos que considera una amenaza. En el transcurso del gobierno comunista, los objetivos de la reeducación han incluido uigures, minorías étnicas musulmanas como kirguisos, uzbekos y kazajos, tibetanos, seguidores religiosos, incluidos cristianos domésticos, practicantes de Falun Gong y disidentes políticos.

En una entrevista con el programa American Thought Leaders, de The Epoch Times, el comisionado de la Comisión de Libertad Religiosa Internacional de Estados Unidos (USCIRF), Nury Turkel, dijo que el PCCh utiliza la transformación del pensamiento como forma para asegurarse de mantener el control sobre la población china.

«El gobierno chino, en particular el actual bajo el liderazgo de Xi Jinping, ven cualquier cosa que cree resentimiento contra el gobierno chino o cualquier cosa diferente a lo que han estado promoviendo específicamente… como una fuente de disturbios potenciales [y que] llama a la inestabilidad futura del Partido Comunista», dijo Turkel.

«Para el Estado chino, la estabilidad es una preocupación primordial. Harán cualquier cosa».


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