Médico decapita a un bebé por error en el momento del parto

Por Anastasia Gubin
06 de octubre de 2019 6:34 PM Actualizado: 07 de octubre de 2019 4:17 PM

En 2014, en un fatal error médico un bebé vivo por nacer fue decapitado en el momento del parto y su madre está haciendo una campaña en favor de los derechos legales de los hijos declarados no nacidos.

La ginecóloga que trabajaba en una unidad de maternidad del Sistema Nacional de Salud del Reino Unido, la doctora Vaishnavy Laxman, fue acusada de ignorar todas las recomendaciones del caso. Era un parto prematuro de seis meses y la madre no tenía dilatación para dar paso al bebé. Además pese a que ella gritó para que interrumpieran lo que estaban haciendo, no fue escuchada.

La Dra. Laxman la obligó a que pujara mientras aplicaba tracción en las piernas del bebé. Esta fuerza hizo que solo salieran el torso, los brazos y las piernas del niño, mientras que la cabeza se quedó en el interior.

Otros dos médicos realizaron una cesárea a la madre para extraer la cabeza del bebé, que se «volvió a unir» a su cuerpo para que ella pudiera abrazarlo al menos una vez.

Sobre el caso se desarrolló una larga investigación legal.

«Tomó cerca de dos años y medio. Regresaron y básicamente me sentaron en una habitación, y me dijeron que debido a que mi hijo no respiró, no tiene personalidad jurídica en Escocia. Mi hijo no existe”, declaró la madre de 30 años, Laura Galazzi, según Independent, en mayo 2018.

«Tengo un certificado de defunción, tuve que tener un funeral, tengo todas estas fotos”, comentó, sin embargo al no existir su hijo legalmente, tampoco podía entablar una demanda.

Ahora ella quiere que se haga justicia por lo sucedido a su hijo y por otros niños. Por esta razón está participando en una campaña contando su historia para que las leyes cambien. Ha comenzado una petición para dar a los bebés nacidos muertos una identidad legal.

«Solo estoy tratando de obtener la mayor cantidad de firmas posible para que esta ley pueda ser observada», dijo la madre a la BBC.

Cuando la bolsa amniótica que protegía a su hijo se rompió a las 25 semanas, Steven estaba en posición de nalgas, sin embargo ella estaba tranquila de que le harían una cesárea, tal como los médicos del hospital Ninewells de Dundee le habían anticipado previamente.

«Me dijeron que mi bebé estaba bien», dijo Laura, según el reporte de Independent.

«Querían mantenerlo en mi estómago el mayor tiempo posible porque estaba en el mejor lugar posible, y yo estaba en el hospital, así que estaba en el mejor lugar».

Laura contó que recibió una inyección para ayudar a desarrollar los pulmones de Steven para un parto prematuro y dos días después, cuando sintió un nudo en el estómago, la trasladaron a la sala de partos como medida de precaución.

«Las parteras parecían bastante felices. El corazón del hombrecito siempre estaba bien, no había mayor motivo de preocupación», continuó en su relato.

Sin embargo a la mañana siguiente cuando se levantó para ir al baño, vio que el cordón umbilical del bebé había emergido del útero. Ella recuerda que comenzó a gritar y tocar el timbre hasta que entraron todas las parteras.

«Escuché algo acerca de ser solo dos o tres centímetros (de dilatación). La frecuencia cardíaca de mi hijo se redujo pero estaba allí”, añade en su relato.

Mientras trataba de calmarse y confiar, el médico le dijo “empujar”. Pero ella sabía que no estaba en trabajo de parto. “No siento que necesite empujar», le dijo Laura.

«‘Empuja, empuja, tenemos que sacar a este bebé’, y luego siguió varios intentos de ella [el médico] tirando de mi hijo, tratando de sacarlo, lo que me causó angustia, lo que me causó dolor”, cuenta la madre.

Laura recuerda que se arrastró para alejarse de la doctora pero la tiraron en la cama y le insistieron que tenían que “sacar a este bebé”.

En el tribunal médico se dijo que en esos momentos el cuello del útero estaba parcialmente dilatado de unos 4 centímetros, mientras continuaron forzando entre 20 y 25 minutos.

Fue entonces que sintió “un estallido».

«No sé por qué. Recuerdo haber mirado mi mano y mi anillo seguía allí. Entonces pienso para mí misma, ‘bueno, ¿qué fue eso? Y no sentí nada entre mis piernas, así que pensé ‘Lo hice. Lo hice. Mi hijo está aquí'», continúa el relato. «No lo escuché llorar, pero no estaba demasiado preocupada por eso porque sabía que era muy pequeño».

Laura recuerda que la habitación se transformó en un caos absoluto. “Había un tipo que intentó salir de la habitación. Capté su mirada. Se detuvo, se volvió hacia sí mismo y continuó haciendo lo que estaba haciendo”.

Luego se durmió y no se enteró hasta el despertar.

La Dra. Laxman se sentó en el borde de su cama y le dijo cuánto lamentaba lo que había sucedido. «En ese momento no sabía exactamente qué había sucedido, así que cuando me dio sus disculpas, tomé su mano y le dije que la perdonaba”.

Más tarde otro médico le dijo que su hijo “había sido decapitado durante el parto”. Ella recordó la explosión y le respondió “Lo sé. Lo sentí”.

Aún faltaba hacer la cesárea para sacar la cabeza que había quedado en su interior. Luego los médicos trataron de unirla al cuerpo lo mejor posible para que pudiera ver a su hijo y abrazarlo.

Laura compró un oso de peluche azul donde colocaron las cenizas de su hijo muerto.

Un tribunal médico dictaminó a inicios de 2018 que la decisión del Dra. Laxman de intentar un parto vaginal en lugar de una cesárea fue errónea, y estableció que la cadena de eventos condujeron a la decapitación del bebé. La Dra. se encontraba en los últimos minutos de un turno de 24 horas. 

“Hubo una obstrucción durante el parto que resultó ser fatal. El Dr. Laxman supuestamente entregó las piernas, el torso y los brazos con éxito, pero al intentar entregar la cabeza, se atascó en el cuello uterino», dijo el abogado del Consejo Médico General, Charles Garside, según Independent.

«El intento de manipular la cabeza del bebé para que salga del cuello uterino fracasó porque el cuello uterino se había sujetado a la cabeza del bebé y, a pesar del esfuerzo realizado para ayudar, estos esfuerzos fallaron. La Dra. Laxman hizo tres intentos de cortar el cuello uterino con unas tijeras, pero la cabeza del bebé B se separó de su cuerpo y su cabeza quedó atrapada dentro del cuerpo del paciente».

Otro tribunal en cambio dictaminó que la Dra. Laxman estaba en condiciones de practicar y que podría regresar a trabajar, aunque el NHS donde trabajaba ya no la emplea.

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