¿Por qué Iowa y Nuevo Hampshire son prioridad para aspirantes a la nominación presidencial en EE.UU.?

Por Voa
09 de enero de 2024 7:28 PM Actualizado: 09 de enero de 2024 7:28 PM

Cada año electoral, la atención de Estados Unidos y el mundo se fija en dos estados que, fuera del complejo ciclo de comicios estadounidenses, acaparan pocos titulares. Por décadas, el estado mayormente rural Iowa y el rico Nuevo Hampshire se han convertido en parada obligatoria de los aspirantes a la Casa Blanca.

Ambos territorios han celebrado las primeras elecciones primarias del país desde hace décadas: Iowa con sus caucus o asambleas electorales, y Nuevo Hampshire con votaciones tradicionales.

Ambas son consideradas el inicio formal del proceso de votación temprana para escoger a los delegados a las Convenciones demócrata y republicana, encargados a su vez de elegir a los candidatos presidenciales de cada partido.

Aunque con algunos vaivenes, esta tradición se mantiene en 2024. Sin embargo, según los expertos, estas primarias serán definitorias, sobre todo para el todavía amplio campo de precandidatos republicanos, quienes luchan a brazo partido por quedar en lo alto de la boleta en ambos territorios.

Pero, ¿por qué Iowa y Nuevo Hampshire se antojan cruciales para la carrera por la nominación -en última instancia- por la Casa Blanca? Sencillamente, según los expertos, porque son los primeros.

Los primeros importan

«Debido a que van primero, Iowa y Nuevo Hampshire históricamente han importado más que otros estados», dijo a la Voz de América el profesor de la Universidad George Washington (GWU) Peter Loge.

Comenzar oficialmente la carrera por la nominación entre los tres primeros en las boletas de los estados inaugurales -donde además sus habitantes se toman muy en serio esta tradición- es un golpe de efecto para las campañas, y puede hundir o salvar a los precandidatos.

«Un primer, segundo o tercer lugar en estos estados indica que un candidato es viable y luego puede obtener los recursos clave de contribuciones financieras, respaldos y voluntarios, necesarios para llevar al candidato a las siguientes etapas de la carrera por la nominación», explicó por su parte a la VOA el politólogo y experto en elecciones estadounidenses Todd Belt.

Iowa, por ejemplo, se precia de haber ayudado a marcar el rumbo de las elecciones presidenciales desde 1972. Desde Jimmy Carter, con excepción de 1992 y el tumultuoso 2020, cada eventual mandatario ha quedado entre los tres primeros en la boleta del estado. Nuevo Hampshire muestra un promedio similar.

Aunque no siempre aciertan, ciertamente ambos procesos a menudo ayudan a pautar las preferencias y en ocasiones frustraciones de los votantes, y pueden ser un buen muestrario de las corrientes actuales, más allá de los pasillos de Washington, opinan los expertos.

Belt, también profesor de la GWU y director de su programa de Gestión Política, precisó que el hecho de Iowa y Nuevo Hampshire inauguren las primarias es totalmente fortuito. «Fue una casualidad que estos dos fueran los primeros, pero pronto se dieron cuenta de la importancia de serlo y siguieron adelantando sus fechas mientras otros estados intentaban adelantarse a ellos», indicó.

«Iowa y Nuevo Hampshire históricamente han sido los primeros… porque históricamente han sido los primeros. No existe un sistema mágico ni una clave secreta. A ambos estados les gusta el estatus, en parte porque atrae mucha atención, gente y dinero al estado. Las campañas políticas traen empleos y visitantes en forma de prensa y voluntarios a un estado», agregó Loge.

Controversia y la lucha por el primer lugar

Las campañas políticas «son motores económicos, son carnavales que duran meses, completos con camisetas, premios y espectáculos secundarios», recuerda el académico, director del Proyecto de Ética en la Comunicación Política de la GWU.

Sin embargo, más allá de los dividendos económicos y la atención internacional que reciben, inaugurar la temporada de primarias en EE.UU. es para Iowa y Nuevo Hampshire es una cuestión de orgullo, pero también de leyes.

Como resultado de votaciones en la Asamblea del estado, el 24 de enero es el plazo para efectuar los caucus en el territorio, lo que significaría un paso delante de Nuevo Hampshire, que celebra el primer balotaje tradicional de primarias en el país desde 1920. En la región son guardianes celosos de su estatus como «primaria inaugural de la nación», instaurada en la Constitución estatal.

Sin embargo, ese privilegio estuvo en peligro este 2024, cuando el Partido Demócrata cambió el tradicional calendario de primarias para dar un lugar más prominente a otros territorios con una mayor diversidad, en su afán de obtener una medida más coherente con la composición del país.

Eso resultó en una batalla a brazo partido por mantener el status quo. Este 2024 oficialmente las primarias demócratas comenzarán el 3 de febrero de Carolina del Sur, según calendario propuesto por el presidente Joe Biden -que busca la reelección como incumbente- y aprobado por el Comité Nacional Demócrata (DNC, en inglés).

Sin embargo, tanto Iowa como Nuevo Hampshire desafiaron estas disposiciones y celebrarán sus procesos demócratas antes que el estado sureño, aunque con ello incurran en una penalidad de la directiva del partido.

El razonamiento de Biden y el DNC busca darle más protagonismo al voto temprano afroamericano y sindical. En 2020, Carolina del Sur le dio el momentum que Biden necesitaba y le ayudó a sellar su victoria como ganador de la nominación presidencial demócrata frente al senador Bernie Sanders, que dominó Nuevo Hampshire.

La falta de diversidad y representatividad han pesado sobre Iowa y Nuevo Hampshire desde hace años.

Ninguno de los dos «son representativos de Estados Unidos en su conjunto. Son más pequeños, más rurales y menos diversos que otras partes del país. Ambos son estados fantásticos, que vale la pena visitar o trasladarse a ellos, pero ninguno de ellos es un sustituto razonable de EE.UU. en su conjunto», opinó Loge.

Carrera crucial para los republicanos

Debido a que Biden compite por la nominación de su partido con escasa competencia real, este período de primarias tiene poco en juego para los azules. Para el campo republicano, todavía bastante concurrido a pesar de salidas de contendientes importantes, este periodo sí cobra mayor importancia.

«Nuevo Hampshire e Iowa significan mucho más para los republicanos en 2024 que para los demócratas. El presidente Biden será el candidato demócrata, salvo que ocurra algo drástico. Las primarias y los caucus no significan mucho para los demócratas este año porque no hay mucho por qué competir. Los estados significan mucho para los republicanos porque todavía hay una lucha por la nominación», precisó el profesor de la GWU, Peter Loge.

De momento, el expresidente Donald Trump lidera la carrera, con un 62.7 % de popularidad entre los votantes republicanos. A pesar de sus controversias y los procesos judiciales a los que se enfrenta, Trump mantiene una distancia de más de 50 puntos por delante de sus más cercanos competidores: la exembajadora ante la ONU Nikki Haley (11 %) y el gobernador de la Florida, Ron DeSantis (10.9 %), según RealClearPolitics.

Ambos estados «no son relevantes para los demócratas este año, ya que Biden sólo tiene una oposición simbólica y no hará campaña en Nuevo Hampshire debido a cambios en las reglas del Comité Nacional Demócrata que programan a Carolina del Sur como la primera primaria.

Para los republicanos, es muy importante obtener buenos resultados en estos estados por las razones habituales», añadió el politólogo Todd Belt.

«Iowa es una prueba de fortaleza organizacional, por lo que hay que visitar gran parte del estado y conseguir voluntarios para ayudar a que la gente asista a los caucus», explicó Belt, en referencia al tradicional procedimiento de votación en persona, adoptado en algunos de los territorios fundadores de EEUU desde el siglo XVIII.

DeSantis y Haley, ¿carrera por el segundo puesto?

Según el profesor de Ciencias Políticas, Trump, DeSantis y Haley han pasado una buena cantidad de tiempo en el estado, localizado en la zona del medio oeste estadounidense, donde han desarrollado un buen «juego terrestre» asistiendo a eventos y compartiendo con votantes.

«Algo que estaré observando es qué tan bien le va a DeSantis con su campaña poco convencional de pagar a personas para que trabajen para la campaña en lugar de depender de voluntarios», resaltó Belt. «Esa es una estrategia arriesgada».

El gobernador de la Florida, quien una vez fuera la promesa republicana frente a Trump, «no ha tenido una gran presencia en Nuevo Hampshire; en cambio, espera que un buen resultado en Iowa lo ayude a ganarse a los votantes en Nuevo Hampshire como la alternativa elegible a Trump. «Tanto Haley como (el exgobernador de Nueva Jersey) Christie han pasado mucho tiempo en Nuevo Hampshire y obtienen buenos resultados en las encuestas».

 

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Los analistas coinciden este 2024, en el campo republicano, la carrera es por el segundo lugar, no sólo por el impulso, sino también por los apoyos políticos y muy importante, el financiero, imprescindible para mantener a flote las costosas campañas.

«Si algún candidato queda en segundo lugar después de Trump en ambas contiendas, el dinero, los respaldos y los voluntarios probablemente fluirán hacia él como el candidato «no Trump» y nos veremos reducidos a una contienda de dos personas», concluyó Belt.

En este punto, «la carrera parece ser por quién quedará en segundo lugar después de Trump», remarcó por su parte Loge, quien detalló que los dos contendientes parecen DeSantis y Haley, la única mujer en la carrera republicana y exgobernadora de Carolina del Sur.

«El enfoque del gobernador DeSantis ha sido: ‘Soy como Trump sin acusaciones ni estrellas porno’, básicamente igual que Trump, aunque menos. La exgobernadora Haley, por otro lado, ha adoptado parte de la retórica de Trump, pero se ha postulado cada vez más por sus propios méritos».

Para quienes queden en lo alto de la boleta, el camino está allanado, al menos de momento, advierten los analistas. Sin embargo, el futuro no está asegurado para quienes no logren buenos resultados.

«Los candidatos que obtengan resultados deficientes o peores de lo esperado en Iowa y Nuevo Hampshire pueden perder apoyo y verse obligados a abandonar la carrera, independientemente de su popularidad nacional», concluyó Loge.

El profesor sin embargo advirtió que los resultados en estas votaciones tempranas «pueden dar la falsa apariencia de popularidad o fatalidad, lo que a su vez puede ayudar a que un candidato sea popular o condenarlo».


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