Vox quiere que Marruecos pague un muro para España

Por 20 Minutos
30 de marzo de 2019 2:55 PM Actualizado: 30 de marzo de 2019 2:55 PM

El presidente de Vox, Santiago Abascal, plantea la construcción de un muro en las fronteras de Ceuta y Melilla con Marruecos «que quizá debería pagar» el país vecino, ya que a su juicio —similar al de Donald Trump respecto a la frontera entre México y EE UU— envía «oleadas de inmigrantes clandestinos» hacia España para chantajear a la Unión Europea.

También cree Abascal que el Ejército tendría que vigilar ambas fronteras hasta que se levante ese muro y recibir «las órdenes necesarias» para defenderlas.

Al mismo tiempo, insiste en pedir medidas «contra las ONG que colaboran con las mafias y se van al litoral africano a recoger mercancía humana», y una legislación que levante un «muro psicológico» ante los inmigrantes: «jamás» podrán regularizar su situación, ni tendrán derecho de arraigo, ayuda social ni tarjeta sanitaria.

Así se manifiesta el dirigente político en un libro de Fernando Sánchez Dragó titulado Santiago Abascal. España vertebrada, editado por Planeta, una conversación en la que el fundador de Vox aborda distintos temas de actualidad y el nacimiento de su partido, y en el que desmiente que sea un «ultraderechista furibundo».

Sobre la inmigración, Abascal dice que su partido «ha logrado» que el PP se comprometa a que la Junta de Andalucía colabore con la Policía para «identificar a los inmigrantes ilegales que disfrutan de la sanidad pública».

El líder de Vox dice que ignora «qué hay detrás de quienes impulsan la inmigración masiva». Dragó le menciona al empresario multimillonario húngaro George Soros, pero Abascal insiste en que no ve «qué se le ha perdido a un señor como Soros en semejante barrizal».

Abascal comenta que el director ejecutivo de Airbus plantó la necesidad de acoger a refugiados para acabar con el salario mínimo. «Estamos ante una nueva forma de esclavitud. Pretenden que vengan a hacer los trabajos que nosotros no estamos dispuestos a hacer y aseguran que van a pagarnos las pensiones. ¿Cómo? ¿Con salarios ilegales o esclavistas y sin pagar impuestos?», plantea Abascal.

En esta línea, Abascal considera que la inmigración conducirá a «graves enfrentamientos sociales» como los vividos en Francia, «donde en 2049 la mitad de la población será musulmana. Eso generará una guerra civil soterrada» entre «dos culturas totalmente enfrentadas e incompatibles», augura.

Sobre las etiquetas que se están adjudicando a Vox, Abascal define su partido como «un movimiento de reacción cultural en el que caben conservadores, liberales, cristianos y ateos. Caben, incluso, personas vinculadas a ideologías de izquierdas, pero preocupadas por la unidad de España y por la igualdad de todos los españoles ante las mismas leyes», por lo que considera «absurdo» definir a Vox.

Sobre el colectivo LGTBI y el aborto

Cuando Sánchez Dragó toca el tema de la homosexualidad, el escritor afirma que los que más le sorprende es que se acuse a Abascal de homofobia, «porque lo único que tú cuestionas es el concepto de matrimonio aplicado a una relación de personas del mismo sexo».

A lo que Abascal le responde: «Lo mejor para los niños es disfrutar de dos modelos, el paterno y el materno, el femenino y el masculino. Cuando uno de los dos no existe por circunstancias de fuerza mayor, qué se le va a hacer, pero… En definitiva: no existe el derecho a adoptar sino el derecho del niño a ser adoptado y protegido».

Abascal asegura que «el lobby gay es de un sectarismo implacable» para a continuación afirmar que su partido defiende la libertad sexual: «Decir que estamos en contra de los gais es una falacia idéntica a afirmar que estamos en contra de las mujeres porque no somos partidarios del aborto y pensamos que es una tragedia que culmina con la muerte de un inocente».

Respecto al aborto, que este jueves volvió a entrar en campaña con las polémicas afirmaciones del ‘número dos’ del PP por Madrid, Adolfo Suárez Illana, el autor del libro compara a las mujeres embarazadas con un taxista que transporta a un pasajero: «Es de puro sentido común, ¿no? Imagina que ese taxista dice: ‘¡Oiga, que el coche es mío y lo que hay dentro también!’ Y va y liquida al pasajero».

En su respuesta, Abascal asegura que «a condición de que no te hayan lavado el cerebro», las mujeres pueden parar a pensar de forma sosegada que «no se trata de criminalizar, ni de encarcelar a las mujeres que abortan, sino de suministrarles información y asistencia social, y de ofrecerles alternativas, como dar a ese hijo en adopción».

 

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