Niño autista sufre crisis antes al despegar, la reacción de la tripulación y pasajeros es excepcional

Por Simon Veazey
17 de Septiembre de 2019 Actualizado: 17 de Septiembre de 2019

Cuando su hijo autista de 4 años empezó a gritar, patear y jalarse del pelo justo antes del despegue, luchando para salir de su asiento, Lori Gabriel se preparó para lo peor, preocupada de que los echaran de su vuelo a casa.

Pero al final del vuelo de tres horas y media de United Airlines de San Diego a Houston, con una nota de aliento escrita a mano por el pasajero del asiento 7D, su fe en la amabilidad de los extraños había sido restaurada.

Lori recurrió a las redes sociales para elogiar a la tripulación de United Airline y de los pacientes pasajeros a bordo, mostrando fotografías de su hijo acostado en el pasillo con una manta y sentado al final de la cabina.

A su hijo, Braysen, normalmente le encanta volar, dijo Lori. Pero esa noche del 6 de agosto, fue imposible conseguir que se sentara, dijo, quería sentarse en el suelo en el pasillo y en primera clase, y se negó a quedarse en su asiento.

“Era imposible detenerlo”, le dijo a CNN. “Estaba peleando conmigo y con su padre. Nos costó a ambos intentar llevarlo a su silla y ponerle el cinturón de seguridad. Empezó a patear, gritar y golpear”, dijo Lori. “Fue entonces cuando una azafata vino y nos dijo que el vuelo no podía despegar hasta que estuviera sentado”.

“Dije: ‘Lo siento’. Le dije que era autista”, dijo.

Lori le dijo a Fox que estaba preparada para que la echaran del vuelo “ya que él no quería sentarse y yo lo habría entendido porque es una cuestión de seguridad”.

Dos miembros de la tripulación de vuelo se acercaron para ayudarla, permitiéndole sostener a Braysen, aún a mitad de la crisis, en su regazo durante el despegue.

Ella dijo que después de que el letrero de los cinturones de seguridad había sido apagado, “Simplemente no podía sostenerlo más porque él estaba peleando conmigo todo el tiempo y fue entonces cuando se sentó en el suelo”.

Incluso pateó a un pasajero cerca.

“Estoy pensando que estas personas probablemente piensen que están en el peor vuelo. Probablemente se arrepientan de haber tomado este vuelo”, dijo Lori a KHOU.

Pero no tenía por qué preocuparse.

Mientras estaba sentada en el suelo masajeando las piernas de Braysen, Lori dijo que la mujer a la que había pateado, que resultó ser empleada de United, no hizo ningún escándalo.

“Las azafatas, tres de ellas, estaban como, ‘¿qué podemos hacer por ti?'”, Lori dijo. “¿Qué podemos hacer por ti?”.

La tripulación permitió que Braysen se acostara en un pasillo por un tiempo antes de que se dirigiera a primera clase donde se sentó con una azafata y un pasajero masculino, le dijo a KHOU.

“Para el hombre del asiento 6C de primera clase, eres lo máximo. ¡Gracias por jugar con Braysen y no preocuparte de que te patee el asiento o se meta contigo! ¡Le encantó tu choque de manos!”.

Lori compartió sus elogios en línea con la aerolínea, que respondió en Twitter: “Suena como si Braysen y tu familia hubieran tenido un gran vuelo. Estamos contentos de que nuestro equipo haya podido hacer de esto una experiencia agradable. ¡Estamos encantados de ver que también tenemos pasajeros tan cariñosos y solidarios a bordo! ¡Esperamos ver a Braysen de nuevo pronto!”.

Cuando Lori bajó del avión, la mujer en el asiento 7D le dio una nota escrita en una página rasgada de una revista de a bordo.

“Te felicito por tu fuerza”, decía la carta. “No dejes que nadie te haga sentir como si fueras una molestia o una carga. Él es una bendición. Que Dios bendiga tu paciencia, tu amor, tu apoyo y tu fuerza. Continúa siendo una Súper Mujer y ten en cuenta que tú y tu familia son amados y apoyados. Con amor, la familia United”.

Lori compartió la nota en línea, donde fue vista por la mujer que la había escrito, Camille Vaughn.

“Bendita por haber conocido a tu familia y haber marcado la diferencia”, escribió Camille. “¡Gracias por compartir y espero volver a verte algún día!”.

Lori le dijo a CNN que era la primera vez que ella había experimentado que la gente entendía tanto el autismo de su hijo. “Es muy prometedor, no tenemos que preocuparnos por lo que piensen los demás porque hay gente que se preocupa, que entiende. Me da mucha esperanza para el futuro”.

“Nunca había tenido tantos extraños que fueran tan amables”, dijo Lori a Fox News.

“Me muestra que todavía hay gente buena en el mundo. Me demuestra que yo y mi familia podemos ir de vacaciones, podemos ir a donde todas las demás familias van. Podemos ir a cualquier parte, parques temáticos, podemos hacer lo que sea porque hay gente que se preocupa y entiende”.

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