Niño autista llora en su primer día de clases hasta que un compañero toma su mano y cambia su día

Por Catherine Bolton
29 de Agosto de 2019 Actualizado: 29 de Agosto de 2019

El primer día de escuela puede ser una experiencia desalentadora y abrumadora incluso para los niños más extrovertidos. Incluso con todo y la emoción, puede ser difícil de sobrellevar el día sin nervios.

Para los niños que ya enfrentan desafíos sociales, esos nervios pueden ser diez veces peores. Las multitudes, las nuevas caras y las rutinas de ruptura pueden hacer que el primer día de escuela sea una pesadilla para los niños con trastornos de ansiedad o que se encuentran dentro del espectro autista.

Eso fue exactamente lo que sucedió cuando Connor Crites, un niño de segundo grado de 8 años de edad, que es autista no verbal, llegó a la escuela primaria Minneha en Wichita, Kansas, para el primer día de su nuevo año escolar.

Connor había sido no verbal hasta la edad de 5 años. Y el caos del primer día de escuela lo abrumó tanto que se puso a llorar.

Niños estudiantes
Imagen Ilustrativa. ( Zodiacphoto/Shutterstock)

Por fortuna, uno de sus compañeros de clase, Christian Moore, estaba allí para apoyar al pequeño Connor y cambiar por completo su día. Christian tomó a Connor de la mano y se convirtió en su amigo.

La madre del compañero de segundo grado les dijo a los medios que su hijo notó a Connor llorando y aparentemente en apuros, así que se acercó para asegurarse de que el otro estudiante estaba bien.

“Lo vi en el suelo con Connor mientras Connor lloraba en la esquina y lo consolaba”, dijo la madre de Christian al canal de noticias local KAKE TV. “Y, tomó su mano y lo acompañó a la puerta principal y esperó hasta que sonó el timbre y lo llevó dentro de la escuela y el resto fue historia”, agregó.

El gesto fue apreciado por Connor, quien habló a la estación de noticias sobre cómo Christian hizo su día.

“Fue amable conmigo”, dijo Connor. “Empecé a llorar y luego él me ayudó. Y yo estaba feliz… Él me encontró y me tomó de la mano y me salieron lágrimas de felicidad”, añadió.

Sin embargo, no fue solo Connor quien apreció la mano. Su madre, April, explicó que fue un gesto sencillo, pero que ayudó mucho a que su hijo se sintiera aceptado e incluido en la escuela.

“Eso es todo lo que puedo pedir, que alguien se abra a él de esa manera”, dijo. “Estoy tan feliz de que algo tan positivo venga de todo esto, que mi hijo tenga un amigo. Y, con suerte, un amigo de por vida”, agregó.

Para los padres de niños en el espectro del autismo, la escuela puede ser un lugar aterrador. La posibilidad de que otros estudiantes intimiden a su hijo por problemas con el habla, la interacción social o el control de la conducta puede llevarlos a pasar sus días esperando ansiosamente una llamada telefónica para saber si algo ha salido mal.

Para la madre de Connor, el hecho de que otro estudiante a una edad tan temprana estuviera dispuesto a tender la mano y a ofrecer amistad tan voluntariamente fue un gran alivio y una fuente de alegría.

“Temo que todos los días alguien se ría de él porque no habla correctamente o se ría de él porque no se sienta quieto o porque salta de un lado a otro y agita las manos”, dijo.

Eso demuestra que no hace falta mucho para cambiar la vida de alguien. Para ambos niños, cada uno tiene un nuevo amigo, y todo lo que se necesitaba era una mano amiga para encender la chispa.

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