OMS califica “posible cancerígeno” al herbicida 2,4-D, de los agrotóxicos más usados en Argentina y Uruguay

03 de Julio de 2015 Actualizado: 03 de Julio de 2015

Al final de una “revisión exhaustiva” sobre las consecuencias de este insumo, que se usa en la fase previa a la siembra de soja y maíz transgénicos, y es el segundo más empleado en Argentina y también de uso masivo en Uruguay, la OMS lo incluyó como “posiblemente cancerígeno para humanos”, a partir del informe elaborado por 26 expertos de trece países.

Informes previos mostraban que el 2,4-D, un hidrocarburo clorado, permanece en el medio ambiente durante años, y en tanto es soluble en grasa, tiende a acumularse en los tejidos grasos de la mayoría de los animales, bioacumulándose en la cadena alimentaria desde el plancton pasando por pequeños peces, pájaros y a los animales superiores incluyendo al ser humano.

Otro insumo exigido para los transgénicos

El 2,4-D (ácido 2,4-diclorofenoxiacético) comenzó a utilizarse en 1945 para el control de las malezas. Se emplea en cultivos de trigo, cebada, centeno, avena, maíz, sorgo, papa, caña de azúcar y arroz, entre otros. No se usa sobre la mata de soja pero sí en el llamado “barbecho químico”, para eliminar con venenos las malezas antes de la siembra. “Luego del glifosato, es el herbicida más utilizado de Argentina”, sentencia en su última edición el diario Página 12 de Buenos Aires en un informe sobre el particular.

Se trata de la segunda sentencia adversa contra insumos para los cultivos de esta índole, después que la OMS clasificar al glifosato (también de uso en Uruguay), como “probable cancerígeno”, además de reconocer que produce daños genéticos.

El 2,4-D dejó de fabricarse en Estados Unidos y en Europa, debido a sus características de alto riesgo y actualmente sus principales productores son China, Brasil y Argentina, además de México e Indonesia entre otros.

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