Oposición a TCR se hace más fuerte, audaz y organizada: “Hay que combatir fuego con fuego”

Por Patricia Tolson
21 de Julio de 2021
Actualizado: 21 de Julio de 2021

A pesar de la creciente oposición a la teoría crítica de la raza (TCR) y del creciente número de estados que aprueban leyes para prohibirla en las aulas, los sindicatos de educación y de profesores se comprometen a enseñar la controvertida materia de todos modos. Pero una madre de Florida dice que es hora de “combatir el fuego con fuego”.

“Creo que los padres se han dado cuenta de que hay que combatir el fuego con fuego”, dijo Quisha King a The Epoch Times. “Tienes que ser tan fuerte, tan audaz y tan imparable como ellos”.

King es la madre de Florida que adquirió notoriedad cuando arremetió contra el consejo escolar del condado de Duval con una fuerte oposición a la teoría crítica de la raza. En respuesta a la amenaza de la Asociación Nacional de Educación de perseguir a los que se atrevieran a oponerse a la TCR, King dijo “adelante”.

En un esfuerzo por ayudar a los ciudadanos a luchar contra el gigantesco sistema educativo, Tea Party Patriots Action (TPPA) está distribuyendo un folleto de 46 páginas (pdf) en el que se enseña a los padres y estudiantes cómo organizarse en su esfuerzo por luchar.

Como se describe en su sitio web, “el kit de herramientas United We Stand es parte de la campaña de TPPA para animar a la gente a asistir a sus reuniones de la junta escolar local para oponerse a la TCR, y para instar a un retorno completo a la enseñanza en el aula”.

“Creo que es bueno ayudar a los padres a entender cómo reconocer (la TCR) y cómo detectarla porque no entienden realmente cómo se está trabajando en el sistema”, dijo King. “Es una guía estupenda y práctica para que estén armados con algo”.

“Creo que necesitamos más cosas así”, añadió, y dijo que también ha intentado ayudar a los padres creando videos informativos.

“Animamos a todos los padres y ciudadanos preocupados por el futuro de nuestro país a que asistan a la reunión de su consejo escolar local, se informen de lo que ocurre a nivel local y se aseguren de que las escuelas están totalmente abiertas”, dijo la presidenta honoraria de TPPA, Jenny Beth Martin, en un comunicado sobre su nueva campaña antiteoría crítica de la raza. “Los profesores deberían enseñar lectura, escritura, aritmética e historia sin adoctrinamiento”.

“Creo que hay un sentido de urgencia con esto porque los niños están en la escuela durante 12 años o 13 años si se incluye el jardín de infancia”, explicó Martin a The Epoch Times. “No creo que sea justo esperar solo a las elecciones. Tenemos que entender lo que está ocurriendo y trabajar para desenmarañarlo también a nivel de políticas”.

“Obviamente, lo primero es empezar a ir a las reuniones de los consejos escolares”, dijo la activista de Vero Beach, Florida, Susan Mehiel a The Epoch Times. “Lo segundo es empezar a elegir a miembros del consejo escolar que sean fieles a su palabra”.

Según Mehiel, la gente tiene que empezar a elegir a “personas que no sean profesores para esos consejos”, en lugar de sacar repetidamente del mismo barril de manzanas podridas. También sugiere que la gente establezca una buena relación con sus representantes locales.

En junio, Mehiel organizó el foro ciudadano “Salvemos a nuestros estudiantes” en Vero Beach para reunir a los miembros de la comunidad para que se manifestaran en contra de los materiales de clase propuestos que impulsaban la teoría crítica de la raza en el plan de estudios de inglés de K-5.

“Si los padres realmente quieren marcar la diferencia”, aconsejó Mehiel, “tienen que tener números y tienen que tener influencia a nivel estatal”.

“En Moms for Liberty, creemos que es esencial que todos los ciudadanos se unan para ayudar a los padres a reclamar sus derechos en las aulas de las escuelas públicas de Estados Unidos”, dijo Tiffany Justice, cofundadora de Moms For Liberty a The Epoch Times. “Aplaudimos el trabajo de las organizaciones que dan a los ciudadanos recursos y una hoja de ruta para comprometerse con todos los niveles del gobierno”.

Mensajes contradictorios

Mientras que la presidenta de la Federación Americana de Maestros (AFT, por sus siglas en inglés), Randi Weingarten, declaró en una rueda de prensa que “la teoría crítica de la raza no se enseña en las escuelas primarias ni en las secundarias”, más de 5000 personas firmaron recientemente una promesa en el Proyecto Educativo Zinn en el que se comprometían a enseñar esta polémica materia independientemente de cualquier ley que la prohibiera.

Weingarten añadió que “los guerreros de la cultura están etiquetando cualquier debate sobre la raza, el racismo o la discriminación como TCR para tratar de hacerlo tóxico. Están intimidando a los profesores y tratando de impedir que enseñemos a los alumnos la historia precisa”.

Como reportó anteriormente The Epoch Times, la Asociación Nacional de Educación (NEA, por sus siglas en inglés) no solo ha adoptado una resolución para hacer de la implementación de la teoría crítica de la raza en “la educación K-12 y la educación superior” una prioridad, sino que se comprometió a utilizar todos los recursos a su disposición para perseguir a aquellos que están “atacando a los educadores que hacen un trabajo antirracista”.

La teoría crítica de la raza con cualquier otro nombre sigue siendo teoría crítica de la raza

Según Mehiel, el movimiento progresista es bueno para “mantenerse en el camino, no abandonar nunca ese objetivo final y son buenos para aprender de sus errores”.

“Son realmente buenos en el engaño”, añadió Mehiel. “Son realmente buenos redefiniendo palabras y creando una terminología que suena espectacular”.

Según Martin, la teoría crítica de la raza es como un juego de ¿dónde está la bolita?, no paran de moverla y llamarla de diferentes maneras para mantener a todo el mundo confundido.

“Pueden debatir sobre las palabras que se utilizan para describir lo que están enseñando”, explicó Martin. “Pero cuando el objetivo es dividir a la gente por el color de su piel, poner a la gente en grupos y estereotipar y prejuzgar, cuando se está enseñando que hay que quitar a un grupo de personas y dar a otro para garantizar la igualdad de resultados, eso es lo que hace la TCR y eso es lo que están enseñando”.

Según Mehiel, “la TCR es ahora dos cosas”.

Cuando los datos conflictivos y defectuosos empezaron a hacer que la gente rechazara su discurso cuidadosamente elaborado sobre el “Calentamiento Global”, los progresistas cambiaron rápidamente al término más ambiguo de “Cambio Climático”. Ahora que están perdiendo el control del discurso de la teoría crítica de la raza, las palabras representadas por el acrónimo en inglés “CRT”  están siendo sustituidas secretamente por una frase que se utilizó en 2019 con escasa difusión: “Culturally Responsive Teaching” (Enseñanza culturalmente responsable). Sin embargo, debido a que el nombre “CRT” en sí mismo es demasiado controvertido, los defensores ya están comenzando la metamorfosis a CRL —”Culturally Responsive Learning” (Aprendizaje Culturalmente Responsable).

El aprendizaje social y emocional (SEL, por sus siglas en inglés) —descrito como “el proceso a través del cual todos los jóvenes y adultos adquieren y aplican los conocimientos, las habilidades y las actitudes para desarrollar identidades sanas, gestionar las emociones y alcanzar objetivos personales y colectivos”— es otra etiqueta “gloriosa” que los defensores de la teoría crítica de la raza están haciendo circular.

Sin embargo, los que prestan atención al juego de la bolita dicen que la teoría crítica de la raza con otro nombre sigue siendo la teoría crítica de la raza.

“Mientras hacíamos retroceder a la TCR en todas las reuniones de los consejos escolares de todo el país, el SEL y la CRL ya estaban sutilmente y no tan sutilmente incrustados en todos los aspectos de la educación”, explicó Mehiel. “Envalentonados por su propia retórica y por los apaciguadores de BLM, pensaron que podían hacer pasar la CRL sin ningún problema”.

El “principio del fin”

Aunque Mehiel cree que los progresistas son “realmente buenos en el engaño” y en “redefinir las palabras”, también reconoce que tienen defectos igualmente impresionantes.

“Uno su extralimitación”, señaló Mehiel, “y el otro es subestimar al pueblo estadounidense”.

En el momento álgido de la pandemia del COVID-19, los profesores exigieron el cierre de las escuelas y la sustitución de las clases presenciales por aulas virtuales. Muchos creen ahora que el “principio del fin” tuvo su inicio cuando los padres —atrapados en casa durante la cuarentena porque sus trabajos fueron considerados no esenciales— descubrieron que sus hijos estaban siendo aleccionados con propaganda del BLM en lugar de aprender a deletrear, sumar y restar.

Entonces esos padres empezaron a aparecer en las reuniones de los consejos escolares. Luego, los videos de su enojo empezaron a hacerse virales en las redes sociales. Entonces los gobernadores empezaron a firmar proyectos de ley para prohibir las teoría crítica de la raza en las escuelas y todo el tapiz cuidadosamente tejido de las TRC empezó a deshacerse rápida y polémicamente.

“¿No te gusta la TRC?”, preguntó Mehiel retóricamente. “Entonces, ¿qué te parece el Aprendizaje Culturalmente Responsable? Si no te gusta eso, eres un racista”.

“Creo que es una táctica para confundir y desdibujar las líneas para que la gente se frustre y se rinda”, dijo la cofundadora de Mom’s For Liberty, Tina Descovich, a The Epoch Times. “Pero los padres no se van a rendir. Esto va a requerir un verdadero movimiento de base. Va a ser necesario que todo el mundo se comprometa y participe. Hará falta que los padres estén atentos a las mochilas que llegan a casa, a los documentos, al plan de estudios y a los libros de texto. Hará falta que se soliciten registros públicos y creo que el pueblo estadounidense está dispuesto a ello”.

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