¿Perdidos en las cifras del COVID-19 en Ecuador?

Por Noticia de agencia
12 de mayo de 2020 8:49 PM Actualizado: 12 de mayo de 2020 8:49 PM

Las estadísticas relativas al virus del PCCh (Partido Comunista Chino), comúnmente conocido como nuevo coronavirus en Ecuador han sido un baile en el que confluyeron inconsistencias, datos rezagados, cambios de formato y explicaciones oficiales que impiden una panorámica consistente y en tiempo real de la pandemia.

De acuerdo al último parte, en el país se produjeron 2327 decesos oficiales, 1544 probables y 30,419 positivos por el COVID-19, cifras globales que cuando comienzan a desglosarse por provincias pueden llegar a sufrir variaciones significativas de un día para otro por varias razones.

Estudio analiza papel de Ecuador

El médico salubrista Esteban Ortiz, jefe del departamento de salud global de la Universidad de las Américas (UDLA), ha analizado en una investigación diferentes indicadores sobre el COVID-19 en Ecuador y otros países de la región.

El estudio, en fase previa a publicación, analiza las dinámicas seguidas por los estados a la hora de realizar test diagnósticos y los resultados que estos han arrojado.

Las conclusiones sobre Ecuador apuntan que tiene «poca capacidad diagnóstica molecular», que hay «un influjo masivo de pruebas rápidas» de detección de anticuerpo (serológicas) que comenzaron a competir con las moleculares, las estandarizadas PCR, y que los resultados de las primeras «se incluyeron en los informes diarios» para luego ser suprimidas, de ahí las primeras alteraciones de contagiados.

El Ministerio de Salud Pública confirmó el 17 de abril la existencia de miles de pruebas represadas, lo que según Ortiz, se debió a que la capacidad de la toma de muestras superó a la de los termocicladores o máquinas para diagnósticos PCR.

«El 18 de abril llegó a haber un 46% de test con retrasos de entre dos y doce días, con un caso paradigmático de hasta 40 días», mencionó el investigador.

La fluctuación de los datos, explica, se debió también a que cuando comenzaron a realizarse pruebas PCR a razón de 1400 diarias, «se liberaron muchos datos», que, sumados los reportes del sector privado, aumentaron la variabilidad de las cifras estatales.

Indice muy alto de positividad

De acuerdo a Ortiz, el Instituto Nacional de Investigación en Salud Pública (INSPI) carece de una plataforma moderna de manejo de datos, y podrían haberse producido errores humanos de transcripción.

El estudio epidemiológico subraya además que Ecuador tiene un índice de positividad muy alto, de entre el 30 y el 40%, cuando la OMS sugiere que debería situarse en torno al 10%, en buena medida porque «el sector público priorizó en determinados lugares casos con los síntomas más graves».

Respecto a la capacidad de realizar test por cada millón de habitantes, el país ocupa una posición media en la región, donde países como Chile o Perú tienen mejores indicadores.

En el último mes las autoridades sanitarias en Ecuador han argumentado que la variación de datos se debió al desfase de resultados de pruebas represadas, a depuraciones y que los casos reportados corresponden a números de cédula de identidad y no a pruebas posteriores.

«Errores groseros»

Por su parte, el epidemiólogo y médico tropicalista Marcelo Aguilar considera que la pandemia evidenció «la debilidad del sistema de información y vigilancia epidemiológica», con conductas irregulares y falta de capacidad frente al evento por parte de las autoridades.

«Hay explicaciones en las que se incurrió en errores groseros, como por ejemplo, en algún momento se mezclaron los casos diagnosticados con una prueba PCR positiva, con resultados de encuestas epidemiológicas», refirió este investigador y docente de la Escuela de Medicina de la Universidad Central del Ecuador.

El Ministerio de Salud fue criticado por su actuación y corrigió entonces el método, justificando las diferencias en las cifras en que había pruebas represadas, que, sin embargo, «no explicaban números tan drásticos de 2.000 casos de una fecha para otra».

El especialista considera que un pequeño porcentaje de casos podría explicarse por el hecho de que se realizó una primera prueba diagnóstica y posteriormente una segunda y otra tercera para testar sendos negativos, y que pudieron sumarse como nuevas pruebas.

«Podrían haber sido duplicadas o triplicadas, aunque asumo que la mayor cantidad de casos erróneos, entre 2000 y 3000, responderían a encuestas epidemiológicas», sostiene Aguilar al explicar que suelen realizarse en los focos con mayor transmisión a fin de valorar qué población acusa un riesgo más elevado de contagio.

Guayaquil, la punta del iceberg

Ecuador ha registrado en zonas como Guayaquil una mortalidad muy alta en plena emergencia sanitaria por COVID-19, con 10,700 fallecimientos entre marzo y abril, de los que 1400 fueron por el COVID-19, y el 60 por ciento se registraron en domicilios, advierte el epidemiólogo, partidario de «cambiar la mirada a las muertes causadas durante la pandemia» puesto que se entienden como conexas a ella.

Guayaquil, cuya alcaldesa Cynthia Viteri llego a decir que había medio millón de contagiados en base a un estudio representativo, ha sido considerada como una de las ciudades con mayor número de casos per cápita del planeta, pero los expertos consideran que el análisis debe hacerse de manera particularizada en cada escenario.

Y es que varios países de la región han sido ampliamente superados por la propagación del virus y cada uno sigue diferentes métodos de cuantificación de positivos y víctimas mortales.

Ecuador figura en el quinto lugar en Latinoamérica en número de contagios conforme al ránking de la Universidad Johns Hopkins en base a los datos oficiales del país.

El Ministerio de Salud advirtió la semana pasada sobre variaciones en los datos relativos a la enfermedad, en línea con la declarada intención del Ejecutivo de esclarecimiento de cifras de la pandemia.


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