Hombre pobre guarda todo para enviar a su hija a la universidad, un día ocurre un milagro

Por La Gran Época
01 de Febrero de 2019 Actualizado: 02 de Febrero de 2019

Los padres quieren lo mejor para sus hijos, y muchos de ellos están dispuestos a sacrificarse para ver a sus hijos felices. El fotoperiodista GMB Akash conoce a uno de esos padres en sus viajes y documentó la historia del padre en una publicación de Facebook, junto con un retrato impresionante.

Buscando historias de humanidad alrededor del mundo, Akash conoció a Idris, un padre que hizo todo lo posible para proteger a sus hijas de la vergüenza.

Durante años, Idris trabajó duro para mantener la educación de sus hijas. Sin embargo, cuando su hija mayor estaba a punto de asistir a la universidad, llegó lo inevitable, no tenía suficiente dinero. En uno de los puntos más bajos de su vida, sus compañeros de trabajo acudieron en su ayuda, haciendo realidad el sueño de la hija.

“Nunca les dije a mis hijas cuál era mi trabajo. Nunca quise que se sintieran avergonzados por mi culpa”, escribió Akash sobre lo que Idris le dijo. “Cuando mi hija menor me preguntaba qué hacía, le decía con indecisión que era un obrero”.

“Antes de regresar a casa todos los días, solía bañarme en los baños públicos”, explicó Idris para no levantar sospechas entre sus hijas.

Idris quería que sus hijas tuvieran una buena vida, que no sufrieran como él.

“Quería enviar a mis hijas a la escuela, para educarlas. Quería que se pararan frente a la gente con dignidad. Nunca quise que nadie las despreciara como todos me despreciaban a mí”, le dijo Idris a Akash.

“La gente siempre me humillaba”, añadió Idris.

Dando todo lo que tenía, Idris se sacrificó por sus hijas.

“Invertí cada centavo de mis ganancias en la educación de mis hijas. Nunca compré una camisa nueva, sino que usé el dinero para comprar libros para ellas. Respeto es todo lo que quería que se ganaran para mí. Yo era un barrendero”, le dijo Idris a Akash.

A pesar de su sacrificio, los bajos ingresos de su trabajo de limpieza significaban que era sólo cuestión de tiempo antes de que Idris ya no pudiera costear su sueño para sus hijas. La ineludible devastación llegó cuando Idris no pudo pagar las cuotas de admisión a la universidad de su hija.

El día antes de la fecha límite, Akash estaba perdido.

“No pude trabajar ese día. Estaba sentado junto a la basura, tratando de ocultar mis lágrimas”, le dijo a Akash. “Había fallado y me sentía destrozado. No tenía ni idea de cómo enfrentar a mi hija que me preguntaría por las cuotasuna vez que volviera a casa”.

“Nací pobre. Creía que nada bueno puede pasarle a una persona pobre”, dijo Idris.

Incluso los compañeros de trabajo de Idris parecían darse cuenta de su fracaso.

“Todos mis compañeros de trabajo me miraban, pero nadie vino a hablar conmigo”, dijo Idris.

Sin embargo, algo que no se esperaba ocurrió más tarde ese mismo día.

“Después del trabajo todos los limpiadores vinieron a mí, se sentaron a mi lado y me preguntaron si los consideraba como hermanos. Antes de que pudiera responder, cada uno de ellos me entregó sus ingresos de un día”, dijo Idris.

Imagen ilustrativa. (Crédito: GettyImages/Dan Kitwood)

Sabiendo lo que ese dinero significaba para sus colegas, Idris rechazó su dinero, sin embargo, los otros trabajadores no aceptaron un “no” como respuesta.

“Hoy nos moriremos de hambre si es necesario, pero nuestra hija tiene que ir a la universidad”, recordó Idris lo que le dijeron los trabajadores, de lo cual no sabía qué responder.

Nada sería igual después del evento.

“Ese día no me duché; volví a mi casa como un limpiador”, dijo Idris.

Años más tarde, la hija mayor de Idris estaba a punto de graduarse de la universidad, e Idris dejó trabajar porque sus tres hijas no se lo permitieron. A pesar de su edad, la hija mayor de Idris ya tenía un trabajo a tiempo parcial.

“A menudo, mi hija mayor me lleva a mi lugar de trabajo. Ella alimenta a todos mis compañeros de trabajo conmigo”, dijo Idris a Akash.

Naturalmente, los trabajadores se preguntaban por qué.

“Todos ustedes se murieron de hambre por mí ese día para que pueda llegar a ser lo que soy hoy, oren por mí para que pueda alimentarlos a todos ustedes, todos los días”, dijo la hija de Idris a los trabajadores.

Akash terminó su mensaje con una cita significativa de Idris, sobre ser rico y pobre.

“Hoy en día no me siento como un hombre pobre. Quienquiera que tenga tales hijas, ¿cómo puede ser pobre?”, dijo Idris.

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