Pompeo exige al régimen chino acabar con “perturbador” programa de esterilización forzada en Xinjiang

Por Isabel van Brugen
30 de Junio de 2020
Actualizado: 30 de Junio de 2020

El 29 de junio, el secretario de Estado Mike Pompeo exigió a Beijing que pusiera fin a su presunta “esterilización forzada, aborto forzado y planificación familiar coercitiva” contra los uigures y otras minorías étnicas de la región noroccidental de Xinjiang.

En una declaración, Pompeo describió las medidas del Partido Comunista Chino (PCCh) para reducir drásticamente las tasas de natalidad entre los uigures como “escandalosas” y “perturbadoras”, señalando que forman parte de una “continua campaña de represión”.

Sus observaciones se produjeron después de la publicación de un documento (pdf) del investigador alemán Adrian Zenz en el centro de estudios de la Fundación Jamestown, con sede en Washington. El informe, que analizaba documentos del gobierno chino, encontró que el crecimiento natural de la población en Xinjiang había caído “dramáticamente”.

Zenz dijo que en las dos mayores prefecturas uigures de Xinjiang, las tasas de crecimiento cayeron en un 84 por ciento entre 2015 y 2018, y más aún en 2019. Alrededor del 14 y el 34 por ciento de las mujeres casadas en edad de procrear de dos condados fueron objeto de una campaña de esterilización femenina masiva, escribió el investigador.

La campaña, dijo Zenz, probablemente apuntaba a esterilizar a las mujeres de las minorías rurales con tres o más hijos, así como a algunas con dos hijos, lo que equivale a por lo menos el 20 por ciento de todas las mujeres en edad de procrear.

Pompeo, un crítico persistente del régimen chino, incluyendo su trato a los uigures —predominantemente musulmanes suníes— dijo el lunes que los hallazgos eran consistentes con décadas de prácticas del PCCh “que demuestran un desprecio absoluto por la santidad de la vida humana y la dignidad humana básica”.

“Hacemos un llamado al Partido Comunista Chino para que termine inmediatamente con estas prácticas horribles y pedimos a todas las naciones que se unan a Estados Unidos para exigir el fin de estos abusos deshumanizantes”, dijo Pompeo.

El PCCh justifica desde hace tiempo sus medidas contra los uigures de habla turca —uno de los 55 grupos étnicos minoritarios oficialmente reconocidos en China— diciendo que sus centros de detención tienen como objetivo “educar y transformar” a aquellos que consideran que corren el riesgo de ser víctimas de las “tres fuerzas malignas” del “extremismo, el separatismo y el terrorismo”.

Desde que el PCCh reabsorbió a Xinjiang en China en septiembre de 1949, ha utilizado la reivindicación del Turquestán Oriental, respaldada por la Unión Soviética, como medio para justificar su represión contra el pueblo uigur.

Los uigures, junto con otras minorías étnicas como los tibetanos, así como los creyentes fieles que permanecen fuera del control del estado, incluyendo a los cristianos de iglesias domésticas y a Falun Gong, han sido durante mucho tiempo blanco del PCCh para su transformación a través de la “reeducación”.

El PCCh ha acusado incesantemente a los uigures de cometer “actos de terrorismo” en todo el país, a pesar de que hay poca evidencia. Se ha prohibido a los uigures que se adhieran a prácticas religiosas como el crecimiento “anormal” de barbas largas, el ayuno y el uso de velos religiosos como parte de las medidas que las autoridades locales describen como lucha contra el extremismo islámico.

Se cree que más de un millón de uigures y otras minorías étnicas están detenidos en la vasta red de campos que existen en la región.

Zenz dijo que para 2019, había planes para someter al menos al 80 por ciento de las mujeres en edad de procrear en las cuatro prefecturas de las minorías del sur de Xinjiang a cirugías intrusivas de prevención de nacimientos — colocación de dispositivos intrauterinos o esterilizaciones.

Dijo que en 2018, el 80 por ciento de todas las nuevas colocaciones de DIU en China se realizaron en Xinjiang, mientras que solo el 1.8 por ciento de la población vive allí.

Medicación forzada

The Epoch Times ha corroborado previamente los relatos emergentes sobre el control de natalidad forzado en la región a través de entrevistas con antiguos detenidos uigures.

Gulbakhar Jalilova, ciudadana y empresaria de Kazajstán, estuvo detenida en un centro para mujeres en la capital de Xinjiang, Urumqi, durante poco más de 15 meses antes de ser liberada en septiembre de 2018. Dijo a The Epoch Times que a las mujeres se les daban píldoras en las instalaciones para evitar que quedaran embarazadas.

Las que estaban en su centro fueron obligadas a ingerir diariamente medicamentos desconocidos y se les inyectó una sustancia cada mes que “adormece sus emociones”.

Mientras tanto, Rabiye Muhammad, residente de Canadá, cuya madre fue detenida en febrero de 2018 por haberla visitado en octubre de 2014 durante cuatro meses, dijo que había oído de primera mano que el período de una joven exdetenida uigur “se detuvo de repente y por completo, porque la obligaron a tomar pastillas en el centro [de detención]”.

“Otro tipo que fue liberado, dijo que a los hombres también se les da una forma de medicación, se les obliga a tomarla. Dijo que lo escondió bajo su lengua”, dijo Muhammad a The Epoch Times. “Otro hombre que era médico, dijo que su carácter cambió, se volvió blando y no como un hombre”.

Genocidio

En su informe, Zenz dijo que sus conclusiones representaban la prueba más sólida hasta la fecha de que las políticas de Beijing en Xinjiang cumplían uno de los criterios de genocidio citados en la Convención de las Naciones Unidas para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio (pdf), es decir, “la imposición de medidas destinadas a prevenir los nacimientos en el grupo [objetivo]”.

En respuesta al informe, el último gobernador colonial de Hong Kong, Chris Patten, dijo a Bloomberg Television que las medidas del régimen chino podrían ser consideradas como “genocidio”.

“Esto es algo que podría decirse que entra dentro de los términos de la opinión de la ONU sobre tipos de genocidio”, dijo el lunes.

“Estados Unidos condena el uso de controles poblacionales forzados contra los uigures y otras mujeres de minorías y pide al PCCh que cese su campaña de represión”, añadió Pompeo en una publicación de Twitter el lunes. “La historia juzgará cómo actuamos hoy”.

Reuters contribuyó a este informe.


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