Ponen en cuarentena a casi 2000 residentes de Xi’an luego que 9 regresaron de boda en Hebei

Por AMBER LI
12 de Enero de 2021
Actualizado: 12 de Enero de 2021

Casi 2000 personas están en cuarentena en Xi’an, China, después de que nueve residentes que estuvieron en contacto con un caso confirmado de COVID-19 en una boda regresaron a la ciudad.

El 28 de diciembre, los nueve residentes de Xi’an, la capital de la provincia de Shaanxi en el noroeste de China, asistieron a una boda en Shijiazhuang en la provincia de Hebei —una ciudad que actualmente está experimentando un grave brote de COVID-19.

Al regresar los nueve residentes a su ciudad natal, las autoridades los identificaron como contactos cercanos de un paciente confirmado con COVID-19 de apellido Tian que estaba en la boda.

Posteriormente se realizó un rastreo de contactos y la oficina de control y prevención de COVID-19 de Xi’an emitió un aviso en el que se describían las rutas y el transporte que habían tomado los nueve residentes. Siete de los nueve tomaron la línea 2 del metro el 28 de diciembre alrededor de las 8 p.m., mientras que los otros dos viajaron en la misma línea el 29 de diciembre alrededor de las 7:50 p.m.

Según el aviso, las 600 personas que estaban en el mismo vagón de pasajeros que los viajeros fueron declarados como contactos cercanos.

En una conferencia de prensa el 11 de enero, el director del comité de salud de Xi’an dijo que las autoridades de la ciudad y del distrito habían actuado rápidamente para monitorear y poner en cuarentena a los nueve residentes y sus contactos cercanos.

Las autoridades identificaron un total de 1997 contactos cercanos, todos los cuales han sido puestos en cuarentena. De ellos, 1865 han dado negativo para el virus, mientras que los 132 restantes aún están siendo examinados.

Los nueve contactos cercanos originales han terminado su cuarentena centralizada de 14 días y todos han dado negativo. Ahora se someterán a otros 14 días de cuarentena domiciliaria.

Rastrean los movimiento usando “big data”

Li es una vendedora del distrito de Yanta, uno de los 11 distritos urbanos de Xi’an. Ella toma el metro de la Línea 2 para ir a trabajar todos los días. Los días 28 y 29 de diciembre no fueron la excepción.

Li dijo a Epoch Times en chino que recibió una llamada la mañana del 4 de enero de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades del gobierno.

“En ese momento pensé que era una estafa”, recordó Li de la conversación. El representante en el teléfono le dijo que habían recuperado su información personal de “la big data”, incluyendo con quién viajaba en el metro, cuándo se subió al tren y en qué parada. “Acertó [toda la información]”, dijo Li.

“Tan pronto como terminó de hablar, me asusté mucho. Fue muy aterrador”, añadió.

El gobierno chino aplica un sistema digital QR para el rastreo de contactos y la implementación de la cuarentena. A los ciudadanos se les asigna un color de verde, amarillo o rojo basado en su exposición a COVID-19 y su historial de viajes. Este sistema de clasificación está integrado en Alipay, la plataforma de pago en internet más utilizada en China, así como en WeChat, la app de mensajería más popular del país.

Después de la llamada telefónica, el código QR de Li en WeChat se puso en rojo, lo que significa que ya no podía ir a ninguna parte, ya que el código QR actúa como un pase para los edificios y el transporte público.

Li fue puesta en una ambulancia y enviada al Hotel Internacional Jinsha para la cuarentena.

“Fue toda una escena. La ambulancia y el desinfectante me hicieron sentir mareada. Me sentí muy mal en el camino”, dijo Li.

Había otra persona en su lugar de trabajo que viajaba en el mismo vagón de metro. Su supervisor se “sorprendió” cuando supo que Li había sido puesta en cuarentena, y ordenó al resto de los empleados que se sometieran a una prueba de inmediato con el dinero de la compañía.

“No he sido diagnosticada positiva, hasta donde sé”, dijo Li.

Li dijo que el hotel era decente y tenía todos los servicios necesarios. Ha estado en cuarentena durante cinco días hasta el momento de la entrevista.

“Soy alguien que no puede quedarse quieta, me estoy volviendo loca”, dijo.

Al principio se le dijo que la cuarentena costaría 100 yuanes (15.45 dólares) al día para alojamiento y comida. Luego, se le pidió que pagara 1900 yuanes (294 dólares) a su llegada para los 14 días de cuarentena más un depósito de seguridad de 500 yuanes (77 dólares). Sin embargo, desde entonces el hotel se lo ha reembolsado.

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