Presidente en funciones de Afganistán dice que los talibanes están detrás del atentado en Kabul

Por Melanie Sun
30 de Agosto de 2021
Actualizado: 30 de Agosto de 2021

Amrullah Saleh, que dice ser el presidente en funciones de Afganistán según su constitución, ha afirmado que los talibanes estaban detrás del atentado suicida del 26 de agosto en el aeropuerto de Kabul, que se cobró la vida de 13 soldados de EE. UU. y de más de 100 afganos.

“Todas las pruebas que tenemos en la mano demuestran que las células [terroristas del ISIS-K] tienen sus raíces en los talibanes y la red Haqqani, en particular las que operan en Kabul”, publicó Saleh en Twitter un día después de la mortal explosión.

“Sabíamos desde hace dos o tres días que los talibanes querían acabar con el desastre del aeropuerto con una serie de atentados”, dijo a Euronews el 26 de agosto. “Hicieron correr la voz de que el ISIL quería llevar a cabo atentados. Los talibanes están detrás del atentado de hoy [jueves]”, afirmó.

Estados Unidos tampoco ha descartado la posibilidad de que los talibanes estén implicados en el atentado, y el portavoz del Pentágono, John Kirby, dijo el 27 de agosto que los funcionarios estadounidenses no estaban seguros de que los talibanes estuvieran involucrados.

El grupo terrorista ISIS-K o ISIS-Khorasan, afiliado al ISIS, sí reivindicó el ataque terrorista el 26 de agosto, jactándose de que su terrorista suicida logró “penetrar todas las fortificaciones de seguridad” puestas por las fuerzas de EE. UU. y los talibanes.

Al parecer, el ISIS-K está formado en su mayoría por terroristas talibanes desencantados, atraídos por una visión aún más extrema del islam que se enorgullece de centrarse en la yihad global, no local. Se dice que son enemigos de los talibanes, pero han visto aumentar sus filas después de que los talibanes liberaran a los prisioneros en todo el país.

El portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid, ha dicho que está en marcha una “investigación talibán” sobre los atentados.

Kabul no es la historia de todo Afganistán

Mientras tanto, Saleh se ha reunido con varios altos cargos del derrocado gobierno de Ghani en el valle de Panjshir para liderar un movimiento de resistencia contra los talibanes.

“Desgraciadamente, todos los medios de comunicación se centran en la pista del aeropuerto de Kabul, sí lo entiendo, pero esa no es la historia de todo Afganistán”, dijo Saleh a la cadena nacional australiana ABC.

Personal del movimiento de resistencia afgano y de las fuerzas de levantamiento antitalibán patrullan a lo largo de una carretera en Rah-e Tang, en la provincia de Panjshir, el 29 de agosto de 2021. (Ahmad Sahel Arman/AFP vía Getty Images)

Saleh declaró a la cadena india CNN-News18 que las conversaciones de paz de Doha, de las que no formaron parte el gobierno y el Frente Unido antitalibán (Alianza del Norte), que representa a casi el 60 por ciento de los afganos, habían sido un ejercicio fallido que “legitimó a los talibanes”, y añadió que éstos “no fueron fieles a sus palabras, no cumplieron su compromiso y engañaron a toda la comunidad internacional”.

El 17 de agosto, Saleh, citando la Constitución, dijo que era oficialmente el presidente de facto de Afganistán, dado que el expresidente Ashraf Ghani había huido del país dejando que los talibanes tomaran el control de Kabul el 15 de agosto.

Sin embargo, Saleh dijo que estaba “contactando con todos los líderes para asegurar su apoyo y consenso” para asumir su posición como “presidente en funciones legítimo”.

Saleh había sido jefe del servicio de inteligencia afgano bajo el anterior gobierno respaldado por EE. UU. del expresidente Hamid Karzai.

Desde entonces, la embajada afgana en Tayikistán ha reconocido a Saleh como presidente en funciones, informó News18.

Promesas rotas

En febrero del año pasado, la Administración Trump firmó un acuerdo con los talibanes en el que se establecía un calendario para la retirada de las tropas estadounidenses en mayo, condicionado a que los talibanes cumplieran sus compromisos de paz, entre ellos el de no dar refugio a los terroristas de Al Qaeda.

Pero Saleh dijo a News18 que desde entonces los talibanes han incumplido muchas promesas clave, como la de convertir a Haji Mohammad Idris, “un blanqueador de dinero que facilitaba las transacciones entre los simpatizantes de Al Qaeda y los talibanes”, en gobernador del banco central de Afganistán.

Añadió que Khalil Al-Rahman Haqqani, un alto miembro de la red terrorista Haqqani en busca y captura con una recompensa de 5 millones de dólares por su vinculación con los atentados de Al Qaeda, fue puesto a cargo de la seguridad en Kabul el 19 de agosto. La red Haqqani es una facción dentro del movimiento talibán que tiene estrechos vínculos con Al Qaeda y es infame por su uso de tácticas de atentados suicidas.

Ivor Roberts, asesor principal del Counter Extremism Project, dijo a Voz de América que creía que la medida era similar a que “se pusiera a un zorro a cuidar de las gallinas”.

Unos terroristas talibanes montan guardia en una carretera en Herat el 19 de agosto de 2021, cerca de una procesión de Ashura que conmemora la muerte del imán Hussein, nieto del profeta Mahoma, durante la toma de control de Afganistán por parte de los talibanes. (AREF KARIMI/AFP vía Getty Images)

Saleh añadió: “Esto es una vergüenza y una traición y no quiero formar parte de esa vergüenza y esa traición. Lucharemos hasta que el enemigo crea y llegue a la conclusión de que Afganistán debe seguir siendo Afganistán y no convertirse en Talibanistán”.

“La conclusión es que la OTAN se ha ido, el ejército de EE. UU. se ha ido, pero el pueblo afgano no se ha ido (…) no ha podido ser evacuado. El aeropuerto de Kabul es la punta de un iceberg. El país se ha hundido en la tragedia y los grupos terroristas se han apoderado de Afganistán”.

Karzai y Abdullah Abdullah, líder étnico tayiko y máximo enviado de paz del gobierno caído, están en conversaciones con el líder de facto de los talibanes, el mulá Abdul Ghani Baradar, de 53 años, cofundador de los talibanes, tras permanecer en Kabul para discutir una transición pacífica del poder con los talibanes.

No se espera que los talibanes hagan anuncios sobre sus planes de gobierno hasta el 31 de agosto, fecha en la que Biden había dicho que las tropas de EE. UU. deben estar fuera de Afganistán.

“Somos conscientes de las preocupaciones y preguntas dentro y fuera de Afganistán sobre el tipo de gobierno que tendríamos tras la retirada de las tropas extranjeras”, escribió Baradar en un artículo de opinión en The New York Times. “Mi respuesta a esas preocupaciones es que dependerá de un consenso entre los afganos. No debemos dejar que nuestras preocupaciones se interpongan en el camino de un proceso de auténtica discusión y deliberación libre, por primera vez, de la dominación e interferencia extranjeras”.

Ahmad Massoud, hijo del difunto político y comandante militar afgano Ahmad Shah Massoud, en Kabul el 25 de agosto de 2019. (Wakil Kohsar/AFP vía Getty Images)

Apoyo del Congreso

El movimiento de resistencia de Saleh ha recibido declaraciones de apoyo de algunas voces conservadoras del Congreso de EE. UU.

“Después de hablar con el vicepresidente afgano Amrullah Saleh y los representantes de Ahmad Massoud, pedimos a la Administración Biden que reconozca a estos líderes como representantes legítimos del gobierno de Afganistán”, dijeron el senador Lindsey Graham (R-S.C.) y el representante Mike Waltz (R-Fla.) en una declaración conjunta. “Pedimos a la Administración Biden que reconozca que la Constitución afgana sigue intacta y que la toma de posesión de los talibanes afganos es ilegal”.

Saleh calificó a Waltz, que es un boina verde condecorado en combate que sirvió en Afganistán, como una voz de “cordura” para el Congreso sobre la situación en Afganistán.

El líder de la Alianza del Norte, Ahmad Massoud, de 32 años, ha dicho que está a favor de las conversaciones con los talibanes con la esperanza de lograr un gobierno de amplia base en lugar de la guerra. Pero ha dicho que no entregará su territorio en el protegido valle de Panjshir.

Ahmad Massoud es hijo del afamado comandante muyahidín Ahmad Shah Massoud, apodado el “León de Panjshir”, cuyos combatientes lucharon contra los soviéticos en la década de 1980 y contra los talibanes después de que éstos tomaran el poder en 1996. El mayor de los Massoud fue asesinado por Al Qaeda en un atentado suicida justo dos días antes de los ataques terroristas del 11 de septiembre en la ciudad de Nueva York, y los servicios de inteligencia creen que ambos sucesos están probablemente relacionados.

Massoud dijo que su banda de combatientes de la resistencia, formada por las unidades restantes del ejército afgano y las fuerzas especiales, así como por combatientes de las milicias locales, “quieren defender, quieren luchar, quieren resistir contra cualquier régimen totalitario”, refiriéndose a un posible régimen talibán.

En un artículo de opinión publicado en The Washington Post el 18 de agosto, pidió a la Administración Biden y a otros aliados de la democracia apoyo material para una esperada lucha contra los talibanes.

“Sabemos que nuestras fuerzas militares y nuestra logística no serán suficientes. Se agotarán rápidamente a menos que nuestros amigos de Occidente encuentren la forma de abastecernos sin demora”, escribió.

“Estados Unidos y sus aliados han abandonado el campo de batalla, pero Estados Unidos puede seguir siendo un ‘gran arsenal de la democracia'”.

El portavoz de los talibanes, Mujahid, anunció en Twitter el 23 de agosto que las fuerzas de resistencia de Saleh y Massoud estaban “sitiadas en Panjshir”, y dijo que estaba “intentando resolver el problema mediante conversaciones”.

The Wall Street Journal informó el 29 de agosto que los terroristas talibanes se encuentran congregados en el punto de entrada del valle de Panjshir mientras sus líderes presionan al movimiento de resistencia para que se una a un nuevo gobierno, amenazando con un asalto militar si las negociaciones fracasan.

“El problema es que no están dispuestos a hacer ninguna concesión. Y nosotros no estamos dispuestos a aceptar ningún tipo de sistema político que no sea inclusivo”, dijo Ali Nazary, jefe de asuntos exteriores del movimiento de resistencia, al WSJ.

Según varias noticias, los talibanes han cortado los servicios de internet y de telecomunicaciones al valle, y los partidarios de la resistencia han pedido a Estados Unidos que les proporcione acceso a internet y equipos de comunicación seguros.

Según Saleh, los talibanes no tienen “ni legitimidad externa ni interna” y pronto se enfrentarán a una “profunda crisis militar” ya que otras milicias antitalibanes que no están actualmente en Panjshir también lucharán contra ellos, dijo a Euronews.

“La ley de los talibanes es el Emirato Islámico, inaceptable para el pueblo de Afganistán, y la elección de un líder por un grupo es inaceptable. Es imposible que el gobierno talibán dure mucho tiempo en Afganistán”.


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