¿Provocará la alianza Beijing-La Habana otra crisis cubana?

La expansión de China en el Caribe ha llegado al territorio vecino de Estados Unidos
Por Joseph V. Micallef
07 de Enero de 2022 3:24 PM Actualizado: 07 de Enero de 2022 3:24 PM

Análisis de noticias

Una creciente alianza China-Cuba amenaza con transformar la geopolítica de la cuenca del Caribe y anuncia el regreso de la rivalidad entre grandes potencias a una región que históricamente ha sido un componente crítico de la defensa continental de Estados Unidos.

¿Hasta qué punto es un reto serio para la seguridad nacional de Estados Unidos la táctica caribeña de Beijing?

La importancia de la alianza China-Cuba se puso de manifiesto hace casi dos semanas cuando La Habana firmó la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, en inglés) de China. Al hacerlo, se unió a Bahamas, Antigua y Barbuda, Barbados, Dominica, Granada, Trinidad y Tobago, la República Dominicana y Jamaica como participantes caribeños en el programa de desarrollo de infraestructuras de China.

Cuba, Bahamas, Antigua y Barbuda, Barbados, Trinidad y Tobago y Jamaica han recibido acuerdos de más de 7000 millones de dólares en ayuda y préstamos chinos para diversos proyectos de desarrollo, según un informe de 2020.

El BRI es un programa patrocinado por el gobierno chino, también conocido como “Una Franja, Una Ruta”, en virtud del cual las empresas e instituciones financieras chinas buscan construir carreteras, adquirir, ampliar o crear instalaciones portuarias, desarrollar ferrocarriles, así como oleoductos, centrales eléctricas, 5G y redes de fibra óptica.

Los proyectos de desarrollo se financian principalmente con préstamos, pero también pueden incluir subvenciones directas de Beijing. Los críticos del programa han señalado que las condiciones de los préstamos pueden ser pesadas y que varios países ya han incumplido y se han visto obligados a dar a las empresas chinas el control de los activos subyacentes.

En el Caribe, los proyectos han ido desde un estadio nacional de cricket en Granada hasta el complejo turístico de Bahamas, pasando por la terminal Kingston Freeport en Jamaica o la ampliación y modernización de las instalaciones portuarias de Santiago de Cuba.

La incorporación de Cuba a la BRI de China subraya el rápido crecimiento de las relaciones económicas entre ambos países. China ha suplantado a Rusia como mayor socio comercial de Cuba, y a su vez Cuba es el mayor socio comercial de China en el Caribe.

Altos funcionarios del gobierno chino han visitado Cuba más de dos docenas de veces desde 1995 y los funcionarios cubanos han correspondido con un número comparable de visitas. Un buque hospital de la Armada del Ejército Popular de Liberación (PLAN) visitó Cuba en 2011, y tres buques de guerra del PLAN lo hicieron durante cinco días desde el 10 de noviembre de 2015, para conmemorar el 55º aniversario de las relaciones diplomáticas entre los dos países y participar en un ejercicio naval conjunto con la Marina cubana.

cuban police china training
Las fuerzas especiales cubanas, llamadas Boinas Negras, posan junto a sus entrenadores chinos de un paramilitar en una escuela de entrenamiento administrada por el gobierno en Cuba en una foto sin fecha. (Cortesía de ADN Cuba)

También se cree que China ha participado en la construcción y el funcionamiento de un nuevo radomo diseñado para interceptar las comunicaciones estadounidenses en la instalación de inteligencia de señales cubana en Bejucal, aunque la participación de Beijing no se ha demostrado definitivamente. Sin embargo, el senador de Florida Marco Rubio, miembro del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, así como del Comité Selecto de Inteligencia del Senado, ha afirmado desde 2016 que China estaba detrás del nuevo radomo.

Las empresas chinas han desempeñado un papel importante en la construcción de la infraestructura de internet y telecomunicaciones de Cuba, y jugaron un papel clave en el corte del acceso para los manifestantes cubanos cuando estallaron las manifestaciones en julio de 2021.

Cuba se encuentra en una posición única para controlar los accesos marítimos a los principales puertos de Estados Unidos, en particular Miami, Nueva Orleans y Houston. Los dos últimos son especialmente importantes para la industria energética estadounidense, ya que más de la mitad de todas las importaciones y exportaciones estadounidenses de petróleo y gas fluyen a través de estos dos puertos. Además, aproximadamente un tercio de las exportaciones agrícolas estadounidenses pasan por Nueva Orleans.

Desde el punto de vista geoestratégico, el Caribe desempeña para Estados Unidos el mismo papel que los mares del Sur y del Este de China. Una capacidad militar establecida en Cuba daría a China algunos de los mismos privilegios para amenazar potencialmente el transporte marítimo estadounidense que Estados Unidos tiene hacia el transporte marítimo chino en los mares de China.

China ha reclamado amplias zonas de los mares del Sur y del Este de China como aguas territoriales, una reclamación que Estados Unidos y todos los vecinos marítimos de China disputan. Aunque Estados Unidos es la potencia militar dominante en el Caribe, no ha extendido ninguna reclamación de soberanía sobre ninguna de las aguas del Caribe más allá de las ya reconocidas por los tratados internacionales existentes.

¿Significa esto que Beijing buscará una base naval en Cuba o buscará tener una presencia naval permanente en el Caribe? Eso es ciertamente posible. Todavía no hay pruebas de que una presencia naval permanente en el Caribe sea el objetivo de Beijing, pero a juzgar por las acciones chinas en otros lugares —sobre todo en Yibuti y Guinea Ecuatorial— tampoco puede descartarse.

Ambas posibilidades —especialmente si incluyen el despliegue de submarinos con misiles balísticos, como el Tipo 094 (Clase Jin), en el Caribe con acceso a las instalaciones navales cubanas— serían los límites para Estados Unidos.

¿Cometerá Beijing los mismos errores que cometió Moscú cuando intentó desplegar misiles con armamento nuclear en Cuba?

Lo más probable es que China vea en el Caribe la oportunidad de reunir fichas geoestratégicas con las que negociar con Estados Unidos su postura en los mares del Sur y del Este de China. Esto hace prácticamente inevitable que la presencia naval del PLAN en el Caribe aumente en el futuro, aunque no llegue a ser un despliegue permanente.

La posición de China en el Caribe ha crecido sustancialmente durante la última década y seguirá haciéndolo en el futuro. Además, el rápido crecimiento de la posición económica y diplomática de China en la región y su posible dimensión militar significa que, aunque estén en lados opuestos del mundo, los mares del Sur y del Este de China y el Caribe están cada vez más vinculados geoestratégicamente.

Razón de más para que Estados Unidos no dé por sentada su posición en el Caribe. Es hora de que Washington renueve su compromiso con los países de Latinoamérica.


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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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