Proyecto de ley H.R.1 es una “amenaza a la democracia de EE.UU.”: Experto de la Fundación Heritage

Por Tom Ozimek
15 de Marzo de 2021
Actualizado: 15 de Marzo de 2021

Un experto de la Fundación Heritage, un grupo de expertos conservadores, dijo que el proyecto de ley de reforma electoral, liderado por los demócratas, aniquilaría las medidas de seguridad para las votaciones, equivale a una toma federal a las elecciones y es una “amenaza para la democracia estadounidense”.

Hans von Spakovsky, miembro senior y gerente del grupo que hace seguimiento a la ley de reforma electoral en la Fundación Heritage, le dijo a The Epoch Times en una entrevista que el proyecto de ley H.R.1, también conocida como Ley para el Pueblo, esencialmente “anula todos los protocolos de seguridad y las medidas de seguridad que los estados han puesto en marcha para proteger la integridad del proceso electoral”.

El proyecto de ley fue aprobado, el 3 de marzo, por la Cámara controlada por los demócratas. La votación 220-210 fue mayoritariamente partidaria, con todos los republicanos votando en su contra junto al representante Bennie Thompson (D-Miss.).

La administración Biden, que ha impulsado fuertemente el proyecto de ley, elogió su aprobación y dijo que la legislación es “urgentemente necesaria para proteger el derecho al voto y la integridad de nuestras elecciones, y para reparar y fortalecer la democracia estadounidense”.

El presidente Joe Biden habla en el Comedor Estatal de la Casa Blanca, el 2 de marzo de 2021, en Washington D.C. (Doug Mills-Pool/Getty Images)

Von Spakovsky, quien fue Comisionado Federal de Elecciones, no está de acuerdo con la posición de los demócratas. En un análisis reciente, calificó el proyecto de ley como una “amenaza para la democracia estadounidense”.

“La H.R.1 usurparía el papel de los estados, eliminaría los protocolos básicos de seguridad y ordenaría un conjunto de normas que dañarían gravemente la integridad de las elecciones”, argumentó.

El controvertido paquete de reforma electoral, que abarca casi 800 páginas, busca imponer requisitos a los procedimientos de votación en todo el país. Sus disposiciones incluyen transferir la administración de las normas electorales de los estados al gobierno federal, exigir el registro automático de votantes en los 50 estados y legalizar el voto por correo en todo el país, sin que se requiera entregar una identificación con foto para acceder a la modalidad de voto en ausencia.

“Muchos estados han aprobado leyes de identificación de votantes para que alguien tenga que autenticar su identidad cuando se presente a votar”, dijo von Spakovsky a The Epoch Times. “Esta ley destriparía las leyes estatales de identificación de votantes; básicamente, no podrían hacerlas cumplir”, dijo.

Hans von Spakovsky, gerente de la iniciativa de Reforma de la Ley Electoral en la Fundación Heritage, en un evento de inmigración en la Heritage Foundation, en Washington, el 17 de octubre de 2017. (Benjamin Chasteen/The Epoch Times)

Los demócratas han enmarcado el proyecto de ley como un paso crucial contra la supresión de votantes.

“Nuestra democracia se encuentra en un estado de profundo deterioro”, dijo la presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (D-Calif.), después de volver a presentar el proyecto de ley en enero. “Durante las elecciones de 2020, los estadounidenses tuvieron que superar la represión desenfrenada a los votantes, la manipulación y un torrente de dinero oscuro de intereses especiales solo para ejercer su derecho al voto”.

Una versión anterior de H.R.1 fue aprobada por la Cámara, controlada por los demócratas, en una votación 234-193 al comienzo del 116 ° Congreso en 2019, pero finalmente no fue adoptada por el Senado controlado por los republicanos.

Los partidarios del proyecto de ley, incluidos los think tanks de izquierda, han resaltado la H.R.1. El Centro Brennan para la Justicia lo calificó como “el próximo gran proyecto de ley de derechos civiles de Estados Unidos”, además dijeron que el proyecto hace frente a “años de esfuerzos de supresión de votantes” bajo el presidente Donald Trump.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (D-Calif.), da su conferencia de prensa semanal un día después de que el Congreso aprobara un paquete de estímulo de 1,9 billones de dólares relacionados con el COVID, en el Centro de Visitantes del Capitolio de Estados Unidos, en Washington, el 11 de marzo de 2021. (Chip Somodevilla/Getty Images)

Von Spakovsky calificó el argumento de la supresión de votantes, de los tink tanks de izquierda y de los demócratas, como “una afirmación ridícula”.

“No hay supresión de votantes. De hecho, hemos visto un aumento constante de la participación en las elecciones estadounidenses en las últimas elecciones, al tiempo que los estados han estado haciendo cosas como implementar leyes de identificación de votantes”.

“Francamente, no veo ninguna razón para estas disposiciones, aparte de facilitar el engaño y la manipulación de los resultados electorales”, agregó, haciéndose eco de los comentarios de otros críticos que han calificado la medida como una toma de poder demócrata.

“Toma todos los problemas que vimos en las elecciones del año pasado y ahora los consolida en la ley federal, y en realidad empeora las cosas”, dijo von Spakovsky.

Otra parte del proyecto de ley que le preocupa a von Spakovsky es que le hace más difícil a los estados eliminar a los votantes no elegibles de los registros y hace más difícil confirmar la elegibilidad y las calificaciones de los votantes. Dijo que el proyecto de ley haría imposible que los estados hicieran cumplir un requisito de firma de testigos para las papeletas de voto ausente, una medida que algunos estados tienen para verificar que sea el votante quien firma su voto.

“Ya no podrían hacer cumplir eso”, dijo.

La medida de reforma también anularía las leyes estatales que evitan que terceros recojan las papeletas de voto ausente y las entreguen a los colegios electorales.

“Esa es una política muy imprudente, porque lo que dice la ley federal es que los estados deben permitir que todos, desde los candidatos y el personal de campaña hasta los activistas del partido y los operativos políticos, puedan ir a las casas de las personas y recoger sus boletas de voto en ausencia, lo que significa que está poniendo las papeletas en manos de quienes tienen interés en el resultado de las elecciones”, dijo von Spakovsky.

“El problema con este proyecto de ley es que básicamente se trata de una toma de control federal de la administración de las elecciones, que han estado dirigidas por nuestros estados desde nuestra fundación”, agregó.

El presidente Joe Biden ha dicho que firmaría el proyecto de ley si llega a su escritorio, lo que puede ser una tarea difícil ya que la legislación propuesta necesitaría 60 votos para superar el obstruccionismo del Senado, lo que significa que, al menos, 10 republicanos tendrían que cambiar su voto.

Los republicanos han denunciado rotundamente el proyecto de ley, y los gobernadores y legisladores estatales de todo el país han dicho que frustraría los esfuerzos de integridad electoral.

Von Spakovsky dijo que cree que la única forma en que los demócratas lograrán aprobar la medida es si se saltan el obstruccionismo, una opción reglamentada de larga data destinada a evitar la dominación partidista de la cámara alta.

“Los republicanos, creo, han hecho la promesa de que se mantendrán unidos y que van a obstruir el proyecto de ley”, dijo. “Así que creo que pueden detenerlo, a menos que Chuck Schumer viole las reglas que gobiernan el Senado para poner fin al obstruccionismo, que creo que es una de las únicas formas en que podrían hacerlo”, agregó, refiriéndose al líder de la mayoría del Senado, Chuck Schumer (D-N.Y.), quien se ha referido a la terminación del obstruccionismo como una medida que podría considerarse, pero que no ha respaldado concretamente.

El líder de la mayoría del Senado, Chuck Schumer (D-NY), habla con la prensa en el Capitolio de Estados Unidos, en Washington, el 6 de marzo de 2021. (Tasos Katopodis/Getty Images)

Hasta ahora, los demócratas se han mostrado reacios a optar por derribar el obstruccionismo, una regla que significa que la mayoría de la legislación tiene que cumplir con un umbral de mayoría absoluta de 60 votos. Pero los demócratas pueden estar cambiando de opinión.

“Si Mitch McConnell no está dispuesto a proporcionar 10 republicanos para apoyar esta reforma histórica, creo que los demócratas darán un paso atrás y reevaluarán la situación”, le dijo a Vox el representante John Sarbanes (D-Md.), uno de los coautores del H.R.1. “Hay muchas formas de rediseñar el obstruccionismo para que [el proyecto de ley] pueda aplicarse”.

En febrero, una coalición de grupos progresistas le escribió una carta a Schumer, instándolo a poner fin al obstruccionismo, aparentemente para poner fin al “estancamiento y disfunción” del Congreso.

Cindy Drukier contribuyó a este artículo.

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