Sonda de la NASA que viaja hacia al Sol revela detalles nunca vistos del viento que arroja a la Tierra

Por Anastasia Gubin
05 de Diciembre de 2019 Actualizado: 05 de Diciembre de 2019

Los primeros resultados de la sonda solar Parker de la NASA, la nave espacial más cercana del Sol, están revelando detalles sorprendentes de lo volátil que demuestra ser nuestro Sol.

Nuestra estrella demuestra tener una constante salida de materia y de energía desde su interior, que es imperceptible desde la Tierra y con comportamientos en algunos casos inesperados, que pueden explicar cómo se comportan otras estrellas en todo el universo. 

Durante sus primeros vuelos, Parker estudió el Sol desde una distancia de unos 15 millones de millas, soportando temperaturas abrasadoras para recopilar datos, más cerca del Sol que del planeta Mercurio, y la nave sigue acercándose mientras viaja a más de 213.000 mph, más rápido que cualquier nave espacial anterior.

El Sol está arrojando un flujo constante de gas caliente e ionizado con el que llena el Sistema Solar. Este viento solar se acopla con la rotación solar formando ciertos pasillos aéreos con cambios de dirección sorprendentes. A su vez en medio del polvo que rodea al Sol se han detectado eventos de aceleración de partículas indetectables desde la Tierra, a casi 93 millones de millas de la estrella. El conocimiento de este evento puede ayudar a prever otros eventos inesperados de alta radiación solar en las naves espaciales y en el clima. 

Flujo del viento solar cambia de dirección. (NASA/Captura de vídeo)

Visto desde cerca de la Tierra, el plasma eólico solar -viento solar- parece salir del interior como un flujo relativamente uniforme que puede interactuar con el campo magnético natural de nuestro planeta y a veces causar efectos de clima espacial cuya radiación es capaz de interferir con nuestra tecnología.

“En lugar de ese flujo, cerca del Sol, las observaciones de Parker revelan un sistema dinámico y altamente estructurado, similar al de un estuario que sirve como zona de transición cuando un río fluye hacia el océano” dice la NASA. Lo que se observa de cerca es el arroyo que sirve como fuente de un río. 

“Esto proporciona una perspectiva muy diferente en comparación con el estudio del viento solar donde su flujo impacta la Tierra”, destaca el equipo de la NASA.

La sonda solar Parker reveló un flujo constante de viento solar lento que sale desde un pequeño agujero coronal en esta imagen capturada por el Observatorio de Dinámica Solar de la NASA – el 27 de octubre de 2018. Aunque los científicos saben desde hace mucho tiempo que las corrientes de viento solar rápido fluyen desde los agujeros coronales cerca de los polos, aún no han identificado de manera concluyente la fuente del lento viento solar del Sol. (NASA/SDO)

Un tipo de evento en particular que llamó la atención de los equipos científicos fueron cambios de dirección del flujo del viento solar y mecanismos que calientan y aceleran el viento solar en algunos puntos.

Durante estos cambios de dirección poco claros, el campo magnético se mueve hacia atrás sobre sí mismo hasta que apunta casi directamente al Sol. 

“Estos reveses, junto con otras observaciones del viento solar, pueden proporcionar pistas tempranas sobre qué mecanismos calientan y aceleran el viento solar”, señalan los astrónomos.

Por otro lado los investigadores encontraron “pistas sorprendentes” sobre cómo la rotación del Sol afecta el flujo de salida del viento solar. Cerca de la Tierra, el viento solar fluye a través de nuestro planeta como si inicialmente viajara en líneas casi rectas – o “radialmente”, como radios en una rueda de bicicleta – fuera del Sol en todas las direcciones. 

Sin embargo como el Sol rota a medida que libera el viento solar, antes de que se libere, se espera que el viento solar reciba un impulso en sincronía con la rotación del Sol.

“Cuando Parker se aventuró a una distancia de alrededor de 20 millones de millas del Sol, los investigadores obtuvieron sus primeras observaciones de este efecto. Aquí, la extensión de este movimiento lateral fue mucho más fuerte de lo previsto, pero también pasó más rápidamente de lo previsto a un flujo recto”, señaló la NASA.

Polvo en el viento

Parker también observó la primera evidencia directa de que el polvo comienza a diluirse a unos 7 millones de kilómetros del Sol – un efecto que ha sido teorizado durante casi un siglo, pero que ha sido imposible de medir hasta ahora.

Estas observaciones se realizaron a una distancia de aproximadamente 4 millones de millas del Sol. Los científicos han sospechado durante mucho tiempo que cerca del Sol, este polvo se calentaría a altas temperaturas, convirtiéndolo en un gas y creando una región libre de polvo alrededor de la estrella.

Los científicos esperan ver una verdadera zona libre de polvo a partir de una distancia de unos 2 a 3 millones de millas cerca del Sol con los datos de la nave espacial cuando se acerque septiembre de 2020, durante su sexto vuelo.

Esa zona libre de polvo señalaría un lugar donde el material del polvo ha sido evaporado por el calor del Sol, para convertirse en parte del viento solar que vuela más allá de la Tierra.

Sonda Parker Solar de la NASA (Crédito NASA)

Partículas energéticas

Los instrumentos de la Investigación Científica Integrada del Sol de Parker midieron varios eventos nunca antes vistos.

“Estos instrumentos también han medido un tipo raro de explosión de partículas con una proporción particularmente alta de elementos más pesados, lo que sugiere que ambos tipos de eventos pueden ser más comunes de lo que los científicos pensaban anteriormente”, destaca el estudio.

Estos eventos llamaron la atención porque pueden surgir repentinamente y conducir a condiciones de clima espacial cerca de la Tierra que pueden ser potencialmente dañinas para los astronautas.

“Desentrañar las fuentes, la aceleración y el transporte de partículas de energía solar nos ayudará a proteger mejor a los seres humanos en el espacio en el futuro”, destaca la NASA.

“El Sol es la única estrella que podemos examinar de cerca”, dijo Nicola Fox, directora de la División de Heliofísica en la sede de la NASA. “Obtener datos en la fuente ya está revolucionando nuestra comprensión de nuestra propia estrella y estrellas a través del universo. para enviar a casa sorprendentes y emocionantes revelaciones”.

Ilustración de la nave Parker Solar Probe acercándose al sol. (Foto NASA)
Ilustración de la nave Parker Solar Probe acercándose al sol. (Foto NASA)

En agosto de 2018, la sonda solar Parker de la NASA lanzó al espacio, convirtiéndose pronto en la nave espacial más cercana al Sol. Con instrumentos científicos de vanguardia para medir el medio ambiente alrededor de la nave espacial.

Hasta la fecha ha completado tres de los 24 pasos planificados a través de partes nunca antes exploradas de la atmósfera del Sol, la corona. 

“Estos primeros datos de Parker revelan nuestra estrella, el Sol, de maneras nuevas y sorprendentes”, dijo Thomas Zurbuchen, administrador asociado para la ciencia en la sede de la NASA en Washington.

 “Observar el Sol de cerca y no desde una distancia mucho mayor nos está dando una visión sin precedentes de importantes fenómenos solares y de cómo nos afectan en la Tierra, y nos da nuevas perspectivas relevantes para la comprensión de las estrellas activas a través de las galaxias. Es sólo el comienzo de una época increíblemente emocionante para la heliofísica con Parker a la vanguardia de los nuevos descubrimientos”, concluyó Zurbuchen.

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“”Estaba horrorizada… no sabía que algo así podría pasarle a alguien””.

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