Strzok se esforzó en mantener abierta investigación a Flynn cuando FBI pidió cerrarla en enero de 2017

Por Petr Svab
30 de Abril de 2020
Actualizado: 30 de Abril de 2020

El 4 de enero de 2017, la oficina local del FBI en Washington D.C. esbozó un documento que delineaba la clausura de su investigación al Lt. Gen. Michael Flynn, el entonces asesor de Donald Trump. En la tarde de ese día, Peter Strzok, el entonces jefe de las operaciones de contrainteligencia del buró, se contactó urgentemente con los agentes que manejaban el caso de Flynn, y les pidió no cerrarlo, según muestran los documentos archivados en una corte federal el 30 de abril.

Flynn, el exjefe de la Agencia de Defensa de Inteligencia (DIA) y exasesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump, se declaró culpable el 1 de diciembre de 2017 por el cargo de mentir a los agentes del FBI durante una entrevista el 24 de enero de 2017.

Los documentos recientemente liberados muestran que el FBI concluyó que no había más pistas a seguir en la investigación a Flynn por casi tres semanas antes de que Strzok y otros agentes realizaran la fatídica entrevista.

El documento de cierre detalla que el buró abrió una investigación a Flynn para determinar si había “coordinado actividades” con Rusia en alguna forma que amenazara la seguridad nacional o en violación de la Sección 951 de la Ley de Registro de Agentes Extranjeros (FARA) o estatutos relacionados.

La investigación, con el nombre código Crossfire Hurricane (CH), también apuntaba a otros tres miembros de la campaña de Trump. Flynn recibió el nombre código “Crossfire Razor”.

Como razones de la investigación, el FBI citó información pública sobre los lazos de Flynn “a varias entidades afiliadas al estado de la Federación Rusa” y su viaje a Rusia en 2015. No queda claro cuál era la naturaleza de los lazos. Luego de dejar su puesto en la DIA en 2014 en malos términos con la administración de Obama, Flynn firmó contrato con un buró de oradores que arreglaban discursos pagados para él. Entre ellos habían varios para compañías ligadas a Rusia, incluyendo la subsidiaria en EE.UU. de Kaspersky Lab y la televisión financiada por el estado RT. Fue el trabajo con RT lo que lo llevó a Rusia en 2015, donde se sentó en la mesa principal de una gala de inauguración de RT. El presidente ruso Vladimir Putin se sentó brevemente en la misma mesa esa noche.

Él recibió un informe defensivo de la DIA antes del viaje de Rusia y fue interrogado después.

Otras razones citadas por el FBI fue que Flynn aconsejó en la campaña de Trump sobre políticas extranjeras y que tenía un nivel de autorización de máxima seguridad.

Aún así, para enero de 2017, los investigadores tenían las manos vacías.

Ellos le pidieron información sobre Flynn a dos fuentes, cuyos nombres están redactados en el documento, pero que probablemente ambas sean agencias del gobierno. Ambas reportaron no tener “información derogatoria” sobre él.

El FBI también contactó a uno de sus informantes “establecidos”, para pedir información sobre Flynn. Este informante proveyó una historia, muy redactada en el documento, diciendo que fue testigo de como Flynn tomó un taxi luego de un evento y que una segunda persona “sorprendió a todos” y entró en el taxi con Flynn y se le unió para un viaje en tren posteriormente.

La historia se alinea con una historia diseminada al mismo tiempo a los medios, por Stephan Halper, un profesor de Cambridge e informante de largo tiempo del FBI.

La historia detalla una cena organizada por el Seminario de Inteligencia de Cambridge (CIS), una serie de reuniones para miembros de la comunidad de inteligencia, de la academia, e investigadores convocados en ese tiempo por Halper.

Flynn fue a la cena del CIS en febrero de 2014, cuando era aún jefe de la DIA. Entre los más o menos 20 invitados estaba Svetlana Lokhova, una historiadora de Cambridge de descendencia rusa que se especializa en inteligencia soviética. El informante dijo que él creía que el padre de Lokhova era un oligarca ruso. Un artículo de 2015 del Telegraph describió a su padre como un “magnate de barcos” ruso.

Lokhova disputó la versión de Halper de la historia, diciendo que ella habló solo brevemente con Flynn en el evento y que no se le unió a un viaje en taxi, ni tampoco a un viaje en tren posteriormente. Ellos nunca estuvieron juntos solos, dijo, y agregó que Halper ni siquiera asistió al evento.

Lokhova confirmó en un tuit el 30 de abril que fue ella la informante de la que se hablaba y que ella cree que el informante es Halper.

El documento de cierre dice que el buró buscó en sus bases de datos y contactó a otra fuente, posiblemente una agencia del gobierno, pero no encontró información derogatoria sobre una persona aparentemente relacionada a la historia del informante, ni apareció ninguna información derogatoria.

“Tras la compilación de la información anterior, el equipo CH determinó que CROSSFIRE RAZOR ya no era un candidato viable como parte del caso más amplio CROSSFIRE HURRICANE”, decía el documento.

El documento fue enviado vía email el 4 de enero de 2017 a las 1:49 p.m. Tanto el emisor como el recipiente están censurados.

Unos 25 minutos después, Strzok envió un mensaje a un agente del FBI cuyo nombre está censurado en los documentos liberados.

“Hey, si no han cerrado RAZOR, no lo hagan aún”, escribió Strzok.

“Okay”, respondió el agente.

“Todavía está abierto, ¿verdad?”, preguntó Strzok. “¿Y tú eres el agente del caso? Te voy a enviar [censurado] por el archivo”.

“No lo he cerrado. Voy a fijarme de vuelta para ver si [censurado] lo ha hecho”, dijo el agente. “Aún abierto y aún estoy listado como quien maneja el caso (tenía que fijarme de vuelta)”.

“Entiendo. No pude levantar [censurado] más temprano. Por favor, mantenlo abierto por ahora”, dijo Strzok.

“Lo haré”, respondió el agente.

Strzok siguió con un mensaje de texto a Lisa Page, su amante en ese tiempo y también al entonces consejero especial del FBI, el entonces vicedirector, Andrew McCabe.

“Razor aún abierto. @: pero es bueno por casualidad, supongo. ¿Quieres esas chips y oreos?”, escribió.

“Phew”, respondió Page. “Pero sí, es increíble que él siga abierto. Bien, supongo”.

“Sí, nuestra total falta de competencia en realidad nos ayuda. 20% del tiempo, creo”, dijo Strzok.

No queda claro por qué razones quería Strzok mantener abierto el caso.

Sin embargo, hay indicios de que el escaño mayor del FBI, Strzok incluido, estaba contemplando un giro a la tambaleante teoría legal para mantener viva la investigación a Flynn.

A las 9:53 de la mañana, Strzok le envió un correo electrónico a Page titulado “Conducir Relaciones Extranjeras sin Autoridad: La ley Logan” publicada en 2015 por el Servicio de Investigación del Congreso (pdf).

La ley Logan, aprobada en 1799, prohibe a estadounidenses realizar diplomacia por cuenta propia con países que Estados Unidos tenga disputas.

En enero de 2017, fuentes del gobierno sin nombrar filtraron a la prensa que Flynn había realizado llamadas telefónicas al entonces embajador ruso en Estados Unidos, Sergey Kislyak, y que podría haber violado la ley porque los dos hablaron sobre las recientes sanciones impuestas a Rusia por el saliente presidente Barack Obama.

Las filtraciones pusieron presión en el equipo de Trump, quien había inicialmente negado que Flynn haya hablado sobre las sanciones durante las llamadas.

Pero fue un perro que no muerde, según Sidney Powell, el abogado de Flynn y exfiscal de Texas.

Nadie ha sido procesado con éxito por violar la ley Logan. Más aún, era el trabajo de Flynn, como parte del equipo de transición de Trump, establecer relaciones con funcionarios extranjeros y darles una idea de cuál era la posición sobre los asuntos de la entrante administración.

Los nuevos documentos llegaron justo un día después de que el juez que presidía sobre el caso, Emmet Sullivan, abriera una página de notas escritas a mano que mostraba uno de los altos oficiales del FBI cuestionar la táctica que el buró quería usar durante la entrevista a Flynn.

“¿Cuál es nuestro objetivo? Verdad/Admisión o—¿hacer que mienta, para que podamos procesarlo o despedirlo?” escribió el oficial, con notas fechadas 24 de enero de 2017, y firmadas con las iniciales “EP”, supuestamente por Edward William Priestap, el entonces jefe de contrainteligencia del FBI.

Las notas se entregaron a Flynn como resultado de una revisión que lleva a cabo ahora Jeffrey Jensen, el fiscal de EE.UU. para el Distrito Este de Missouri, quien fue instruido en enero a realizar la revisión por el Fiscal General William Barr.

Flynn le había pedido al juez Sullivan en enero que le permitiera retirar su declaración original de culpabilidad, diciendo que solo entró en ella porque su anterior abogado no lo había representado efectivamente en ese tiempo.

Powell ha declarado durante meses que el caso debería ser desestimado por mala conducta del gobierno.

El juez Sullivan negó en diciembre de 2019, el pedido de Powell de una lista de documentos adicionales y de un pedido de desestimación del caso.

Sin embargo, nueva información ha aparecido en el caso desde entonces.

El juez “tendrá” que desestimar el caso, le dijo Powell a Sean Hannity de Fox News el 29 de abril. Trump escribió en Twitter el 15 de marzo que él estaba “considerando seriamente” un perdón para Flynn dada la evidencia.


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