Temor por los químicos derramados en la explosión en Tianjin

15 de Agosto de 2015 Actualizado: 21 de Agosto de 2015

Cientos de toneladas de químicos tóxicos podrían haberse derramado luego de los incendios y las dos enormes explosiones en la ciudad portuaria de Tianjin el pasado 11 de agosto. Las explosiones fueron tan fuertes que destruyeron vehículos e hicieron estallar los vidrios a por lo menos 1,5 km a la redonda.

Muchos de los químicos que se cree se derramaron, incendiaron o quedaron en la atmósfera son los llamados solventes orgánicos, comúnmente usados en los procesos industriales. Son tóxicos para los humanos y algunos provocan reacciones al mezclarse con agua, según información de la prensa china.

Los medios de comunicación chinos indican que el aire en la zona todavía está lleno de químicos nocivos que se mezclaron con polvo y calor. Las mascarillas no sirven para evitar las náuseas y los mareos.

El 13 de agosto, El Periódico, un sitio de noticias estatal chino, envió a un reportero a la zona de las explosiones. A varios cientos de metros del epicentro, la persona “vomitaba constantemente”.

Pero esto no evitó que la cuenta oficial de la Nueva Zona Binhai de Tianjin (donde ocurrió el estallido) en la red social Sina Weibo dijera que la calidad del aire era “excelente” a las 16:30 h del mismo día, apenas 20 minutos después de los vómitos del reportero.

Esta contradicción entre la comunicación oficial y las experiencias en la realidad ha contribuido a un torrente de frustración contra las autoridades por la manera en que manejaron el incidente.

Las autoridades todavía no han podido determinar qué sustancias causaron la explosión, y casi no se ha mencionado a la empresa responsable de las explosiones, Logística Rui Hai.

Un reconocido ingeniero de la Academia de Ciencias Ambientales de Tianjin, cuyo nombre no fue revelado, fue citado en un informe de Radio Noticias de China diciendo que se sospecha que en la mezcla de químicos había 700 toneladas de cianuro de sodio. En contacto con el aire, éste se convierte en gas de cianuro de hidrógeno, que es altamente tóxico e inflamable –algo por demás preocupante dado el pronóstico de lluvias para los próximos días.

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