Trump visita una California devastada por incendios y promete ayuda federal en gestión forestal

Por Petr Svab - La Gran Época
18 de Noviembre de 2018 Actualizado: 18 de Noviembre de 2018

El presidente Donald Trump visitó el norte de California el 17 de noviembre para observar el daño causado por los incendios históricos que arrasaron la región. Elogió a los servicios de emergencia por contrarrestar la catástrofe y dijo que el gobierno federal trabajará con las autoridades locales en mejorar la gestión forestal a fin de mitigar desastres similares en el futuro.

“Ver lo que sucedió aquí. Nadie hubiera pensado que esto podría haber sucedido”, dijo Trump mientras visitaba Paradise, una pequeña comunidad en las laderas de la Sierra a 280 km (175 millas) al norte de San Francisco, donde las autoridades dicen que han recuperado los restos de al menos 71 personas fallecidas.

Paradise el 10 de noviembre de 2018. (Justin Sullivan/Getty Images)

Las autoridades siguen buscando otras 1011 personas, aunque es posible que no todas estén entre las víctimas, ya que los funcionarios aún deben realizar un seguimiento de muchos informes anteriores.

Trump estuvo acompañado por el gobernador de California, Jerry Brown, y el gobernador electo, Gavin Newsom. Usualmente grandes críticos de Trump, ambos hombres se quedaron en silencio asintiendo con expresiones serias mientras el Presidente hablaba.

“Espero que este sea el último de estos, porque fue realmente muy malo”, dijo Trump sobre el incendio.

Trump culpó de la reciente ola de incendios a la mala gestión de los bosques, y dijo que conversó sobre el tema con Brown y Newsom en el viaje hacia Paradise.

“Creo que para todo el mundo quedó claro”, dijo. “No creo que tengamos esto de nuevo de esta manera. Vamos a tener que trabajar rápido”.

Paradise era el hogar de casi 27.000 residentes antes de que fuera incinerado en gran parte por un incendio de rápida expansión la noche del 8 de noviembre.

Paradise el 10 de noviembre de 2018. (Justin Sullivan/Getty Images)

Las autoridades atribuyen el elevado número de muertos del incendio –denominado “Camp Fire”– en parte a la velocidad con que las llamas corrieron por la ciudad de Paradise con poca advertencia, impulsadas por fuertes vientos y alimentadas por el matorral y los árboles desecados por la sequía.

Más de una semana después de la tragedia, los bomberos han logrado tallar líneas de contención en torno al 55 por ciento del perímetro del incendio. El fuego destruyó 148.000 acres (casi 60.000 hectáreas), dijeron los oficiales de bomberos.

Brown explicó que el gobierno federal estaba haciendo lo que tenía que hacer, incluido el apoyo a los servicios de emergencias y la asistencia con la limpieza y la búsqueda de víctimas.

“Básicamente la gente que está aquí, la gente local, la gente del estado, es la que está haciendo el trabajo”, dijo Brown. “El gobierno federal proporciona algo de ayuda, mucho dinero y algo de experiencia”.

Un bombero pasa cerca de una casa en llamas en el incendio de Woolsey el 9 de noviembre de 2018 en Malibú, California. (Foto de ROBYN BECK/AFP/Getty Images)

El mismo 17 de noviembre, Trump viajó a la zona de Malibú al sur de California, para ver los efectos del incendio “Woolsey Fire”, que mató a tres personas y quemó más de 98.000 acres (casi 40.000 hectáreas). Miles de estructuras en todo el estado quedaron destruidas.

Antes de partir hacia California, Trump le dijo a los reporteros que el trabajo de gestión forestal debió haberse realizado hace años.

“Es un tema muy costoso, pero muy, muy barato cuando lo comparas con uno de estos horribles incendios”, dijo el Presidente. “Esto salvará muchas vidas además de que ahorrará mucho dinero”.

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