Un masai enseña como proteger el ganado sin tener que matar a los leones

Por Anastasia Gubin
09 de Octubre de 2019 Actualizado: 09 de Octubre de 2019

Un miembro de la tribu Masai dice que “sería vergonzoso si matamos a todos” los leones para proteger el ganado por lo que está enseñando a su pueblo como se puede compartir la Tierra en que se vive junto a los animales salvajes.

“Si ves un león, detente y míralo directamente a los ojos, nunca debes correr”, dice Saitoti Petro mientras mira el camino en el norte de Tanzania en busca de signos recientes del depredador en la sabana africana, según un reporte de Daily Mail.

Petro, una masai de 29 años, sale en grupo de a cuatro con solo un machete en la mano a monitorear dónde están los animales salvajes y dar aviso a quienes estén haciendo pastar sus animales en ese lugar.

Una huella fresca de león en la tierra da muchas pistas. Esta mide casi la longitud de un bolígrafo. Sin en ella no se ven los signos de las garras penetrando la tierra es porque el león va caminando lentamente, en caso contrario, es probable que esté corriendo tras una presa.

Tres leones en Masai Mara (Wikimedia commons)

Petro es uno de los más de 50 monitores de leones que ayudan a las comunidades a esquivar a su ganado de un enfrentamiento. Ssin embargo el hombre advierte que el problema hoy es al contrario, hay muy pocos leones y es a ellos a quienes hay que proteger de la extinción.

Hace cien años, más de 200.000 leones vagaron por África y Asia. Hoy, después que se ha extinguido entre 26 a 33 países, su número es de apenas unos 20.000, destacó Earth el 14 de septiembre de 2019.

Hay buenas razones para estar preocupados.

Hombre Masai (Wikimedia Commons)

En las dos últimas décadas la disminución en toda África fue de más del 40 por ciento, según datos publicados por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

La asociación African People & Wildlife y Petro han ayudado en la última década a más de mil hogares de Tanzania a construir corrales modernos hechos de acacias vivas y alambre para proteger a sus animales durante la noche, antes de eso y de los monitoreos los pastores sufrían un promedio de tres ataques al mes, reporta Daily Mail.

“Creemos que la conservación involucra a las personas tanto como a la naturaleza. Al mantener a los grandes carnívoros alejados del ganado, estos corrales ecológicos conducen a vidas más pacíficas y prósperas para los africanos rurales mientras protegen a los grandes felinos de las represalias”, destaca la asociación African People & Wildlife en su mensaje en Facebook.

“¡Estamos en camino de construir 150 nuevos muros vivos esta temporada, lo que elevará nuestro total a más de 1,200!”, añade.  Entre los colaboradores están Big Cats de la National Geographic Society, el Fondo de Conservación de Disney, SOS – Save Our Species, Trias ngo y muchas otras personas dedicadas.

Compartir la tierra con los leones es también compartirla con muchos otros animales y especies de la sabana que están amenazadas, desde guepardos hasta jirafas y elefantes.

Un guepardo mira hacia la sabana en el Masai Mara, aproximadamente a 400 kilómetros al suroeste de Nairobi, el 24 de noviembre de 2006. (TONY KARUMBA / AFP / Getty Images)

Los leones y otros animales salvajes se han estado extinguiendo en la medida que sus antiguas praderas se han ido convirtiendo en tierras de cultivo y ciudades. En el caso de la sabana, donde todavía se los puede encontrar, su pérdida es por culpa de los cazadores.

También han habido asesinatos en represalia donde algunos pastores inexpertos dejan los cuerpos envenenados de los animales para que otros lo coman y muerar. También han dejado leones muertos como venganza.

Imagen de archivo (Wikimedia Commons)

“Nuestros mayores mataron y casi acabaron con los leones”, dice Petro. “A menos que tengamos nueva educación, se extinguirán”, dice Petro, según Daily Mail.

En parte esta educación incluye aprender a mirar las huellas de los leones y advertir a quienes viven o están cerca de donde están sus pasos.

Grupo Masai (Wikimedia Commons)

Los pastores se cambian de sitio y dejan que el animal siga su rumbo.

Hombres como Petro están ayudando a la aldea de Loibor Siret de unos 3000 habitantes en Tanzania, cuyos propietarios tienen vacas, cabras y ovejas para subsistir. Es una de las pocas que quedan en la Tierra donde la coexistencia entre humanos y animales salvajes aún es posible.

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