Un premio para honrar la valiente denuncia de una maldad sin precedentes – La sustracción forzada de órganos en China

22 de Junio de 2018 Actualizado: 03 de Julio de 2018

WASHINGTON— La amistad entre David Kilgour y David Matas se remonta a sus antiguos días en Winnipeg, hace ya varias décadas.

Tanto Kilgour, quién llegó a ser un miembro del parlamento y secretario de estado de Asia-Pacífico en Canadá, como Matas, un reconocido abogado internacional de derechos humanos, asistieron a la Universidad de Manitoba. Ambos, también sirvieron en el consejo estudiantil de la universidad, y por casualidad, también coincidieron trabajando en las mismas ciudades varias veces, tales como París, Ottawa y Winnipeg.

David Kilgour (Der.) habla en un evento público luego de recibir el Premio de Derechos Humanos de Amigos de Falun Gong de las manos del director ejecutivo de la organización Alan Adler (Izq.) el 20 de junio 2018 en Washington. (Samira Bouaou/La Gran Época)

El 20 de junio, los “dos David” se reunieron una vez más, esta vez en Washington DC, para ser reconocidos por su trabajo exponiendo la severa persecución del gobierno chino sobre los adherentes de la práctica de cultivación Falun Gong, y la sustracción forzada de órganos a los practicantes de este grupo.

El premio a los derechos humanos otorgado por la asociación de Amigos de Falun Gong (FOFG), fue presentado en Nueva York, y reconoce el “coraje y la persistencia que ellos han mostrado exponiendo los crímenes del Partido Comunista chino, y por su meticuloso e impresionante trabajo”, dijo Alan Adler, director ejecutivo de la organización FOFG.

“La sustracción [sin consentimiento] de órganos es lo peor que le puede pasar a la humanidad: matar personas por sus órganos, eso es la profundidad de la depravación. Y ellos lo han manejado para traerlo a luz pública, lo cual es asombroso”, dijo Adler.

Falun Gong, también conocida como Falun Dafa, es una práctica de meditación espiritual en la cual sus seguidores se adhieren a standard morales basados en los principios de verdad, compasión y tolerancia.

En China, estadísticas del régimen mostraban que entre 70 a 100 millones de personas practicaban esta disciplina para 1999, pero el Partido Comunista chino, en ese entonces liderado por Jiang Zemin, inició una brutal campaña para erradicar la práctica el 20 de julio de 1999.

Practicantes en China han sido sujetos a persecución y arrestos sistemáticos, encarcelamiento ilegal, lavado de cerebro y tortura. Lo más impactante es la sustracción forzada de órganos a la cual se les somete.

En marzo de 2006, La Gran Época publicó por primera vez un reportaje que decía que el Partido Comunista chino estaba extrayendo órganos de practicantes vivos de Falun Dafa para venderlos a clientes para trasplantes, alimentando de esta forma una multi-billonaria industria. Los órganos de sustraen de “donantes” vivos para mantenerlos frescos, y luego de esto, son inmediatamente asesinados.

Pero este mal sin precedentes, era difícil de creer. Activistas de derechos humanos se acercaron a Kilgour quien, antes de llegar a ser un miembro del parlamento y luego secretario de estado, había sido fiscal por alrededor de una década. ¿Podría Kilgour investigar estas acusaciones?

En base a las recomendaciones de Kilgour, Matas, un establecido abogado de derechos humanos, le fue pedido unirse al esfuerzo.

“Yo le digo a todo el mundo, nunca he conocido a alguien en mi vida que trabaje tan duro como David [Matas] lo hace”, dijo Kilgour, recordando con humor una ocasión al final de los años 70’ cuando fué a casa de Matas para una cena y Matas le confesó que la última vez que había cocinado había sido 7 u 8 años atrás, en tanto siempre estaba ocupado trabajando.

A pesar de conocerse el uno al otro por muchos años, esta fue la primera vez que los dos trabajaron juntos en un caso.

“Lo que me impacta como algo increíble, es lo mucho que estábamos de acuerdo en muchos aspectos, considerando el hecho que cada uno de nosotros formaba independientemente sus propias opiniones sobre una variedad de problemas”, dijo Matas.

Investigación conjunta

El resultado de la investigación conjunta fue un reporte, publicado luego como libro, titulado “Cosecha Sangrienta”, que concluyó que las alegaciones eran verdaderas.

El reporte consideró múltiples tipos de evidencia, incluyendo llamadas telefónicas a centros de trasplantes en China que le prometieron órganos de adherentes de Falun Gong a las personas que llamaron haciéndose pasar como pacientes.

Este reporte no fue el final, sino más bien el comienzo de una incansable labor de Kilgour y Matas por más de una década.

“Nadie debería para ni por un minuto, nosotros vamos a detener esta terrible situación que está pasando en China”, dijo Kilgour.

Años atrás, Kilgour y Matas estimaron que habían visitado más de 50 países — algunos muchas veces como los Estados Unidos — para decirle a la gente sobre la sustracción forzada de órganos. Ellos han participado en cientos de eventos, incluyendo el dar testimonios en cuerpos legislativos alrededor del mundo, ayudando a inspirar resoluciones y leyes destinadas a detener estas acciones.

En el 2016, Kilgour y Matas hicieron equipo con el autor y periodista de investigación norteamericano Ethan Gutmann para publicar una actualización del reporte, el cual ofrece “una meticulosa examinación del programa de trasplantes de cientos de hospitales en China”.

El equipo descubrió que el número de personas que habían sido asesinadas por sus órganos era mucho mayor al que originalmente habían estimado.

Kilgour dijo, “Lo que ha estado pasando a los practicantes de Falun Gong en China desde mediados de 1999, es un genocidio contra sus ciudadanos”.

Empujando los primeros dominós

Kilgour dijo que aceptaba el reconocimiento de Amigos de Falun Gong (FOFG) con un gran placer, pero insistió que lo aceptaba en nombre de todos aquellos que han ayudado a exponer la persecución a lo largo de los años.

“Nosotros solo somos los que empujamos los primeros dominós o el mazo de cartas; y deseamos que el mazo de cartas hubiera caído años atrás, pero estoy convencido que ellos van a detenerlo”, dijo Kilgour.

“Realmente quiero rendir un tributo a la comunidad de Falun Gong quien, por supuesto, llevó la mayor carga en tratar de detener esto, y han hecho un excelente trabajo alrededor del mundo”, el dijo. El también siente gratitud por las comunidades uyghur, tibetanas y cristianas quienes también han sido víctimas y han colaborado en la investigación.

Matas, quien apenas unos días atrás recibió un grado honorario de la Universidad de Alberta por su trabajo de derechos humanos, dijo que espera que los reconocimientos que tanto él como Kilgour han recibido, ayuden a causar cambios en el mundo.

“Este premio es para mí un reconocimiento, yo diría, no solo por lo que hemos hecho, pero también por lo que la comunidad ha hecho para lidiar con este problema”, Matas dijo.

Kilgour nota que varias jurisdicciones, tales como Taiwán y Noruega, ya han aprobado legislación para restringir el turismo de órganos, incluyendo prevenir que sus ciudadanos viajen a China para trasplantes de órganos o sancionar a todos aquellos envueltos en el tráfico de órganos en China.

“Le quiero dar las gracias también, a los senadores en el Senado de Canadá, por considerar la ley que tratará de reducir el turismo de órganos”, dijo Kilgour en referencia al proyecto de ley que está siendo estudiado por el Comité Permanente de Derechos Humanos del Senado de Canadá, la cual fue introducida el 23 de mayo pasado por la senadora Salma Ataullahjan.

“Por supuesto, quiero agradecer a todos los que apoyan a DAFOH (Doctores contra la sustracción forzada de órganos), ellos están entre los que han sido más efectivos en la lucha contra estas prácticas “ agregó Kilgour.

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