Versalles: un palacio digno del Rey Sol

Más allá de la vida: el arte que nos inspira a través de los tiempos
Por The Epoch Times
18 de Octubre de 2020
Actualizado: 18 de Octubre de 2020

Desde 1682 hasta la Revolución Francesa de 1789, los sucesivos reyes de Francia vivieron, trabajaron y mantuvieron la corte en el castillo más opulento: el Palacio de Versalles.

El rey Luis XIV comenzó la tradición después de que expandiera el castillo de su padre, un lujoso refugio rural. Durante un período de 50 años, el palacio se convirtió en el castillo más grande e influyente de Europa y en una fuente de gran invención artística en la arquitectura, la música, el teatro y las artes decorativas.

El rey Luis XIV eligió el sol como su emblema; se le conocía como el Rey Sol. (Thomas Garnier/Château de Versailles)

Muchos de los más grandes arquitectos de la nación diseñaron y construyeron el Palacio de Versalles. El arquitecto Louis Le Vau, uno de los primeros en adoptar la arquitectura barroca francesa, añadió dos alas simétricas al castillo original, dando al palacio su distintivo diseño en forma de U. Cada ala, a ambos lados del patio, disponía de grandes estancias separadas para el rey y la reina. La alcoba del rey se trasladó al centro de los edificios en forma de U en 1701.

Una vista a través de las puertas de los aposentos del rey. (Thomas Garnier/Château de Versailles)
La Sala de la Abundancia, en los aposentos del rey, servía como sala de refrescos donde se servía el café y el vino en un aparador. (Thomas Garnier/Château de Versailles)
Una escultura de María Antonieta de Félix Lecomte (1783). (Thomas Garnier/Château de Versailles)
La alcoba de la reina. (Thomas Garnier/Château de Versailles)
Detalle de un tapiz en los aposentos de la reina. (Thomas Garnier/Château de Versailles)

El arquitecto Jules Hardouin-Mansart, reconocido por muchos eruditos como el mejor representante de los arquitectos franceses del Barroco, creó el famoso Salón de los Espejos y amplió la finca del palacio con suntuosas construcciones como la Capilla Real y el Gran Trianón. Luis XIV supervisó de cerca la construcción del Gran Trianón para que sirviera como lugar de descanso lejos de la vida de la corte. Hardouin-Mansart lo describió como “un pequeño palacio de mármol rosa y pórfido [roca ígnea], con maravillosos jardines”.

El Salón de los Espejos sirvió como lugar de encuentro y espera. El Tratado de Versalles, que puso fin a la Primera Guerra Mundial, se firmó aquí el 28 de junio de 1919. (Thomas Garnier/Château de Versailles)

El bisnieto de Luis XIV, el rey Luis XV, encargó al arquitecto Ange-Jacques Gabriel la creación de la Ópera Real de Versalles, materializando en 1770 la idea de su bisabuelo.

En 1833, el rey Luis Felipe le otorgó al palacio un nuevo e ilustre papel como Museo de la Historia de Francia, inaugurado en 1837 y dedicado “a todas las glorias de Francia”.

Una estatua que representa el río Ródano. (Thomas Garnier/Château de Versailles)
El Parterre de la Orangerie. (Thomas Garnier/Château de Versailles)

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