Valiente mujer vence lo imposible y logra cruzar sola la Antártida en 59 días

Felicity Aston enfrentó las bajas temperaturas, tormentas de viento y nieve, pero no se rindió
Por La Gran Época
07 de Marzo de 2019 Actualizado: 14 de Marzo de 2019

La valiente mujer británica que se convirtió en la primera en cruzar la Antártida sola, relata cómo superó cada obstáculo que se le presentó, como el frió, posible hipotermia, alucinaciones. Pero su sacrificio no fue en vano, porque además de obtener el récord Guiness, llegó a ser una inspiración de resistencia, tenacidad y voluntad. 

La experimentada exploradora y esquiadora Felicity Aston realizó una solitaria gran expedición de 1700 km. Pasando por su primera etapa de la caminata con esquí y trineo de 600 km, a punto de llegar a su meta, el Polo Sur, donde estuvo el noruego Roald Admunsen 100 años atrás.

Con frío, llanto y tos, la exploradora cuenta paso a paso esos días en el congelado continente en el cual permanecerá todavía unos 50 días hasta llegar a la meta final.

Para partir a su solitario viaje, Felicity llegó a la Plataforma de Hielo de Ross en un vuelo del 25 de noviembre atrasado por el mal tiempo, donde realizó una parada para reposar antes de la expedición y para admirar las montañas transantárticas. Los pronósticos del tiempo le auguraron -15 a -40 grados de temperatura bajo cero.

El inicio de la expedición fue con un “cielo azul, viento ligero y maravillosas montañas”, describió Felicity, el 26 de noviembre sin embargo no tardó en aparecer un fuerte viento con nieve que le dificultó armar la carpa.

Explica que casi no pudo comerse toda la comida en el primer día, ya que echaba de menos otras cosas más exquisitas de la cocina habitual, sin embargo el duro viaje la obligaba a mantenerse en forma y alimentarse. Quizás la elección de los alimentos resultaría un punto clave en esta travesía.

Debido a la fuerte tormenta, le costó 2,5 horas armar la tienda; Después que caminó cuesta arriba con lo que describió una “tormenta espantosa”. Contenta de sobrevivir con su carpa al viento toda la noche, no pudo dormir demasiado.

Continuó su viaje con más dificultades por la nieve blanda que retrasaba su trineo y comentó: “El viento consiguió ser más fuerte y más fuerte. Tenía la esperanza de dormir un poco pero el mal tiempo parece que me acecha”.

El daño que puede ejercer el viento lo descubrió al día siguiente cuando vio que tenia que reparar una rajadura de la carpa.

En su primera parte Felicity viajó 600 km hasta llegar al polo Sur. Todo su viaje fue a pie con esquís y cargando un trineo con alimentos y repuestos.

No todo fue fácil como en su expedición anterior, ya que una ampolla en el talón le apareció el 2 de diciembre tras una entusiasta caminata bajo un esplendoroso primer día.

Mientras se nublaba el día 2, el 3 de diciembre no había visibilidad para poder seguir. Entres sus quehaceres describió cómo se cepillaba los dientes con el hielo y como debía cepillar cada día la nieve acumulada en el borde de piel de su capucha. Por las noches el mal tiempo no la dejaba dormir.

“Me desperté varias veces por (el ruido de) los aviones a reacción, volando bajo, pero entonces recordé que no hay ningún avión en la Antática. “Era el viento” del 3 de diciembre,  señaló.

Otro problema era la batalla por mantener la ropa seca. Explicó que tenía su ropa interior congelada en su tienda. Problema que solucionó colgándola al viento en un día de sol.

Con un parche de yeso para proteger su pie, Felicity continuó su viaje el 4 de diciembre, lo que le significaría tomar algunos analgésicos más adelante. Se expresó además molesta por cometer el error de perder uno de sus guantes, y por el mal tiempo que la tenía atrasada 5 días en su caminata total.

“Es un largo día de frío e incómodo. Me recuerdo a mi misma que fue mi elección estar aquí”, relató de su día 7 de diciembre. Sin embargo expresó que su felicidad radica también en ayudar en la recaudación de fondos para un monumento antártico a todos los caídos en las expediciones.

Los siguientes días no fueron del todo claros y la exploradora señaló que fue ”un día de esquí a través de una niebla blanca totalmente desorientadora y surrealista que te hace estar inseguro de lo que es real”.

El 9 de diciembre con un hermoso “día de Sol con un halo de colores alrededor y las montañas apenas visibles en el horizonte”, estaba en el grado 87 sur con el Parque Nacional Satrugi a la vista y próxima a llegar al Polo Sur donde 100 años atrás llegó por primera vez el noruego Roald Amunsen.

“El Parque Nacional Sastrugi a los 30 grados y cielos despejados  puede observarse las olas de hielo, esculpidas por el fuerte viento antártico”.

Después de un dificultoso día de caminar sobre Sastrugi, las montañas desaparecieron y en el horizonte se observaron 360 grados completamente vacíos.

El 11 de diciembre Felicity reportó: “Es un día frío. Estuve con mi chaqueta congelada todo el día, mi respiración se convirtió en hielo en mi barbilla”, mientras que al siguiente empeoró y exclamó, “¡Brutalmente frío! Pongo mis dedos dentro de mi cuerpo y siempre con guantes, pero en realidad nunca se calientan”.

(Crédito: Felicity Aston/ Wikimedia Commons/ CC BY-SA 4.0)

Emocionalmente esta fue una travesía difícil ya que “ayer fue mi primer día sin llorar en todo momento. Debo decir que me estoy acostumbrando”. El cierre de su pantalón se rompió por lo que debió ponerle cinta adhesiva alrededor.

El 14 diciembre, Felicity recordó a Roald Amundsen, quien fue el primero en llegar al polo norte el 14 de diciembre de 1911, sirviéndole de inspiración frente al mal tiempo y el frío que estaría bordeando los -40 grados bajo cero.

Escribió el 15 de diciembre: “El Sastrugi no se ve y la nieve está cubierta de motas de hielo que brillan como una alfombra de diamantes”.


Los últimos días recibió el ánimo de su madre por teléfono para continuar, ya que se encontraba muy cansada. Lo cual se repitió el 16 cuando exclamó: “¡Tan cansada una vez más! Se desplomaban mis manos y las rodillas al levantar la carpa. No muy heroico”, describió. Junto a este malestar le llegó una fuerte tos lo cual lamentó mucho pues nunca antes le había sucedido.

Ayer mientras estaba en el grado 89 de latitud sur, a punto de lograr la meta de Amundsen, relató que le pareció que estaba caminando cuesta arriba “pero quizás fue mi mente”.

Hoy Felicity Aston a primera hora describe que es un “perfecto día, medio nublado, frío, tranquilo, sin problemas” pero no tardó en descubrirlos cuando describe más tarde: “ Un grupo de sabañones en cada mejilla. Debe ser el viento de frente y la luz del sol hoy. ¿Qué es tan molesto?”.

Pero siguió moviendo los dedos de las manos y los pies para comprobar la hipotermia, apretó los dientes y siguió avanzando, hasta que finalmente cruzó la Antártida en 59 días en 2012, convirtiéndose en la primera mujer en el mundo en hacerlo sola, según CNN.

Ella exclamó a través de su cuenta de Twitter: “Después de 1.744 km y 59 días llegué a Hercules Inlet en la plataforma de hielo Ronne y completé mi cruce de la Antártida”.

Ese lunes, todavía estaba sola en su tienda, esperando que un pequeño avión viniera a recogerla.

Su fuerza y tenacidad nos recuerda que debemos afrontar todas las adversidades de la vida que se nos presenten con resistencia y voluntad.

Mira el video de su travesía a a continuación:

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