Wall Street se duplica en China a pesar de la incertidumbre geopolítica

Por FAN YU
13 de Septiembre de 2020
Actualizado: 13 de Septiembre de 2020

Análisis de noticias

Los mayores bancos y gestores de fondos de Wall Street están aumentando su presencia en China a pesar de la escalada de tensiones entre Beijing y Washington.

Los administradores de activos de EE.UU. están haciendo movimientos para establecer un desembarco. BlackRock, el mayor gestor de activos del mundo, ha recibido la aprobación de Beijing para establecer una empresa china en asociación con el Banco de Construcción de China y Temasek, el fondo de riqueza soberana de Singapur. Vanguard, uno de los principales gestores de inversiones pasivas de Estados Unidos, dijo en agosto que trasladaría su sede en Asia de Hong Kong a Shanghai.

Los bancos estadounidenses JPMorgan Chase y Citigroup también anunciaron planes para establecer una división de gestión de fondos en China.

En cuanto a las sociedades de bolsa, el banco de inversiones Goldman Sachs tiene previsto asumir la plena propiedad de su empresa conjunta de valores china, según la revista china de negocios Caixin. Actualmente es propietario del 51% de Goldman Sachs Gao Hua Securities Co. Ltd., pero planea comprar el 49% restante de acciones a su socio nacional, según quienes tienen conocimiento de la información.

Otros bancos con participación mayoritaria (51 por ciento o más) de sus empresas chinas son Nomura Holdings de Japón, Credit Suisse y UBS de Suiza, y Morgan Stanley de Estados Unidos.

Estos movimientos de los gestores de inversiones y los bancos de Wall Street se producen a medida que Beijing da pasos más importantes hacia la apertura de sus amplios pero muy protegidos mercados de capitales y la industria de servicios financieros. Beijing anunció por primera vez en 2017 que permitiría la propiedad mayoritaria extranjera en las empresas de servicios financieros, y en julio de 2019 anunció que en 2020 eliminaría todos los límites a la propiedad extranjera relacionados con las empresas de corretaje, valores y seguros.

Pero los bancos de Wall Street y los gerentes de inversión se apresuran a entrar en China a pesar de que las tensiones políticas y comerciales entre EE.UU. y China se están exacerbando antes de las elecciones presidenciales de EE.UU.

En 2020 la administración Trump ha puesto la relación existente entre EE.UU. y China bajo un escrutinio adicional.  Estados Unidos impuso sanciones a Huawei y a un grupo de otras empresas chinas con vínculos militares y gubernamentales. También intensificó los esfuerzos para eliminar las lagunas legales de que disponen las empresas chinas que cotizan en las bolsas de valores de Estados Unidos. China se convirtió en un oponente de Estados Unidos en frentes clave como el comercio internacional, la tecnología y la ideología.

Un tapete de bienvenida

¿Por qué China está liberalizando su industria financiera ahora? Por un lado, es un mandato de la Fase I del acuerdo comercial entre EE.UU. y China publicado en enero. Una de las estipulaciones del acuerdo comercial establece que China debe eliminar todos los límites de propiedad extranjera en sus industrias de valores, administración de fondos y mercados de futuros y eliminar cualquier “restricción discriminatoria”.

Una de las áreas en que la administración Trump presiona a Beijing es la reciprocidad en el acceso al mercado. Además de los servicios financieros, Trump se centró recientemente en la falta de reciprocidad de los medios de comunicación al imponer restricciones a las actividades de los medios chinos en el país. Estados Unidos tiene una economía libre y los medios de comunicación chinos pueden publicar y difundir libremente sus puntos de vista aquí, mientras que los medios de comunicación estadounidenses no tienen esas libertades en China.

China también necesita cortejar la inversión para el suministro de dólares. Las empresas chinas tienen casi 2 billones de dólares de deuda en dólares pendientes de pago que deben atender con dólares estadounidenses. Y los bancos chinos se están quedando sin dólares desde 2019, como informó inicialmente el Wall Street Journal. Mientras que el Banco Popular de China tiene 3.2 billones de dólares en reservas de divisas a partir de agosto de 2020 y puede intervenir si es necesario, la veracidad de esa cifra es cuestionada por algunos investigadores.

¿Para qué se están apuntando?

Hay numerosos riesgos para las empresas de Wall Street que buscan operar en China.

El reciente obstáculo en la venta pendiente de ByteDance de TikTok es un ejemplo de la intervención del Partido Comunista Chino (PCCh). Beijing puede frustrar un acuerdo de desinversión que en última instancia puede completar la destrucción de la valoración de TikTok (que fue iniciada por la administración Trump). Al ver a inversores como Sequoia Capital y KKR enfrentados a una gran depreciación, ¿otros inversores se mostrarán reacios a invertir en la próxima gran empresa emergente china?

La corrupción es otra posible mina terrestre, una que los bancos de Wall Street ya han tocado. En 2016 JPMorgan Chase fue multado por los reguladores de EE.UU. por su llamado “Programa de Hijos e Hijas” para contratar a familiares de funcionarios del PCCh con el fin de ganar negocios para sus filiales chinas. Fue un duro golpe para JPMorgan y otros bancos globales que llevaron a cabo esquemas similares con la esperanza de ganarse el favor de los funcionarios locales. ¿Pueden las filiales de empresas financieras extranjeras competir eficazmente en el futuro?

También hay preocupaciones ESG (de Responsabilidad Ambiental, Social y de Gobernanza, por sus siglas en inglés) que han cobrado mayor importancia para los inversores. Los principales clientes de un banco chino son empresas chinas nacionales, muchas de las cuales tienen estructuras de propiedad y cuestiones de administración dudosas. Y doblegarse ante el PCCh -un régimen con un historial de derechos humanos horrendo- a cambio de acceso al mercado no será beneficioso para las marcas ESG de un banco. El reciente debacle de Walt Disney Co. con “Mulan” es el último recordatorio que hacer negocios en China conlleva importantes riesgos para la reputación.

Y asumiendo que las empresas chinas eventualmente obtendrán ganancias para la compañía matriz, la repatriación de efectivo es a menudo un desafío para las multinacionales que operan en China. Beijing mantiene estrictos controles de capital extranjero, lo que significa que los fondos que entran y salen de China son fuertemente fiscalizados. Además de los impuestos y otros requisitos previos, las empresas se enfrentan a dificultades adicionales a la hora de pagar dividendos a la empresa matriz. Pero dados los recursos legales y de adecuación disponibles para las empresas de Wall Street, es probable que sea un asunto costoso, pero en última instancia solucionable.

A fin y al cabo, el PCCh, cuando cuenta, puede sesgar las leyes para proteger a las firmas de valores locales.

¿Cuál es el beneficio? Una tajada del sector de servicios financieros de China, de 45 billones de dólares, y los honorarios asociados con la organización de aumentos de deuda y capital, la gestión de inversiones y el asesoramiento en fusiones y adquisiciones. Wall Street cuenta con su marca y su vasta experiencia para ganar cuota de mercado rápidamente.

Las empresas están haciendo una apuesta a largo plazo que el futuro crecimiento de la industria probablemente vendrá del Oriente, no de Occidente. Y si el PCCh se derrumba en el futuro, esa tendencia solo se aceleraría y algunos de estos riesgos podrían desaparecer. Puede ser una estrategia válida, aunque con altos grados de incertidumbre y riesgo a corto plazo.


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