Xi Jinping limpia la casa en China

04 de Diciembre de 2014
Actualizado: 19 de Septiembre de 2016

Durante los últimos dos años, Xi Jinping, líder del Partido Comunista Chino, trabajó sin descanso para desmantelar la red política que antes controlaba China. El poder de ese grupo efectivamente se quebró, aunque los observadores aún siguen esperando los últimos clavos en el ataúd.

Xinhua pregonó los frutos de esta limpieza después de la cuarta sesión plenaria del Partido Comunista en octubre. El portavoz estatal de noticias publicó la lista de los “55 ‘grandes tigres’ que fueron purgados”. Para los observadores de la política comunista china, no fue una sorpresa que una gran parte de esos hombres compartieran el mismo patrón político: Jiang Zemin.

Jiang fue líder del Partido Comunista Chino (PCCh) desde junio de 1989 hasta… bueno, eso depende de a quién se le pregunte. En 2002 Jiang dejó su cargo como secretario general del PCCh, pero no soltó el control del ejército hasta un año después. Durante muchos años después, mantuvo una oficina bien equipada en el cuartel general del Ejército.

Pero durante y después de su mandato, tejió una telaraña de vínculos personales y relaciones con clientes por toda China, que funcionó bien durante el mandato de su sucesor, el débil líder Hu Jintao.

Una de las demostraciones más memorables y explícitas de la presencia permanente de Jiang tuvo lugar durante la celebración del día nacional de la República Popular de China en octubre de 2009, siete años después de haber terminado su mandato como líder del Partido. Apareció en la CCTV justo al lado de Hu Jintao, el jefe del Partido, en el estrado de la Plaza Tiananmen, mientras que el resto del Comité Permanente del Politburó estaba detrás. Al día siguiente, el Diario del Pueblo, portavoz del Estado, publicó fotos de igual tamaño de ambos hombres.

En un sistema político en el que la aparición de los máximos líderes es cuidadosamente controlada y circunscrita, en el que el tiempo ante la cámara es estrictamente distribuido según el rango, el incidente de 2009 mostró claramente quién era todavía el padrino del Partido.

Jiang ganó este poder, en parte, en 2002, mediante su maquiavélica manipulación del traspaso del liderazgo a Hu, luego nuevamente en 2007 y en 2012, cuando se aseguró de colocar a sus hombres en los máximos cargos durante la transición del liderazgo. En 2007 incluso se tomó la molestia de sumar dos asientos al Comité Permanente, centro neurálgico del Partido donde se toman decisiones cruciales, en los que sentó a funcionarios leales a él.

Entre las figuras prominentes de esta constelación política están: Zhou Yongkang, ex jefe de seguridad; Li Dongsheng, jefe de la policía secreta de la Oficina 610; Xu Caihou, alto mando militar; y Jiang Jiemin, quien controlaba intereses energéticos. Estos son 4 de los 55 altos funcionarios que Xinhua anunció han sido removidos. Estos hombres —y muchos otros leales a Jiang— ejercieron su influencia en casi todos los rincones del Estado, del Partido y de la economía de China.

Zhou Yongkang
Zhou Yongkang, ex jefe de seguridad en China, asiste a la Asamblea Popular Nacional, el 14 de marzo de 2011. (Feng Li / Getty Images)

Recién ahora se está desarraigando de China la extraordinaria, persistente y funesta influencia de la red política de Jiang, y ésta ha sido uno de los principales focos de la promocionada campaña anticorrupción de Xi Jinping.

Pero el grupo que Xi Jinping está eliminando de la política china es notorio por otras razones, que hacen al actual cambio en el poder mucho más significativo: el grupo que está siendo purgado era extremadamente corrupto e, incluso para los estándares comunistas chinos, muy violento.

Corrupción

A medida que se llevan a cabo investigaciones contra los principales miembros de este grupo y los detalles se filtran a selectos medios de comunicación en China, los observadores también se dieron cuenta de la riqueza que habían acumulado.

“No puedo entender el tipo de corrupción que hemos visto en China en los últimos años”, escribe Zheng Yongnian, académico chino cuyos escritos se alinean con muchos puntos de vista del establishment. “Si eres corrupto y robas cientos de miles o millones de yuanes, puedo entenderlo. Puedes usar ese dinero para vivir una vida mejor. Pero robar miles de millones, decenas de miles de millones o incluso cientos de miles de millones, no lo puedo entender. No puedes gastar esa cantidad de dinero en toda una vida”.

Fue precisamente este nivel de corrupción que desafía la lógica, el que se suele encontrar entre los cuadros de Jiang. Durante años los analistas han dicho que la corrupción y la complicidad fue una de las formas principales en que Jiang se aseguraba la lealtad y la obediencia de muchos.

A diferencia de Mao Zedong o Deng Xiaoping antes que él, Jiang no disfrutaba de ninguna credibilidad ni del prestigio de un pasado revolucionario. Deng Xiaoping, de forma bastante inesperada, le dio la dirección del Partido en el apogeo de la crisis política que rodeó al movimiento estudiantil de la Plaza Tiananmen. Como secretario general del PCCh en Shanghai, Jiang había mostrado voluntad para reprimir a los estudiantes. Después de la masacre de la Plaza Tiananmen, Jiang, como secretario general del Partido Comunista Chino, persiguió a los estudiantes disidentes.

Cuando la crisis de Tiananmen pasó, muchos pensaron que Deng reemplazaría a Jiang en unos pocos años. No fue sino hasta que Deng cayó enfermo en 1995, y luego murió en 1997, que realmente comenzaron las maquinaciones políticas de Jiang.

xi jinping y jiang zemin
El líder del Partido Comunista Chino, Xi Jinping (izquierda) pasa por el lado del ex cabecilla del Partido, Jiang Zemin (derecha) en al Gran Salón del Pueblo en Beijing, el 14 de noviembre de 2012. (Wang Zhao/AFP/Getty Images)

La consolidación de Jiang en el poder tuvo la ayuda de Zeng Qinghong, operador entre las sombras que se enriqueció con la industria del petróleo y ya tenía un poder significativo por derecho propio. Ayudó a Jiang a repartir cargos a cambio de respaldo político, trabajando para garantizar que el poder de Jiang permaneciera en el régimen mucho después de que ambos dejaran sus puestos oficiales.

Por ejemplo, esto se hizo repartiendo industrias claves y permitiendo que grupos familiares las controlasen y extrajeran dividendos económicos. Zhou Yongkang y su familia estaban en el petróleo; Li Peng, un aliado, tenía una mano en los servicios públicos de electricidad; uno de los hijos de Jiang Zemin disfrutaba de un rol en las telecomunicaciones, y así sucesivamente.

Los niveles extremos de corrupción permitidos bajo la mirada de Jiang asombraron y enfurecieron al público chino, a medida que los detalles fueron siendo revelados durante la campaña de Xi Jinping.

Por ejemplo, se descubrió que Xu Caihou, ex segundo al mando del Ejército chino, tenía billetes que pesaban una tonelada en el sótano de su finca de 809 hectáreas, allanada en marzo. La prensa china ni siquiera dio una estimación de la cantidad de dinero que eso representa. El botín también incluía jades, antigüedades y oro. Gu Junshan, uno de los protegidos de Xu, tenía una estatua de Mao Zedong de oro puro cuando una de sus residencias fue allanada.

La corrupción también dio lugar a una pésima gestión. Bajo la vigilancia de Jiang, los funcionarios dieron vía libre a la industria, y esto provocó niveles masivos de contaminación ambiental nunca antes vistos en otras partes del mundo: altísimas tasas de cáncer, suelos y agua envenenados, y ciudades con aire irrespirable.

El uso del aparato reforzado de seguridad de Jiang también fue una parte clave de las apropiaciones de tierras y demoliciones de hogares por todo el país, cuando los funcionarios locales corruptos y los desarrolladores inmobiliarios conspiraban para desalojar a la gente y luego reprimir las protestas masivas resultantes.

El Estado dejó de publicar información sobre el número de incidentes masivos –protestas o disturbios donde participan más de 50 personas– que se producen cada año. Sun Liping, profesor de la Universidad de Beijing y tutor de la tesis de Xi Jinping, estimó que en 2010 se produjeron 180.000 incidentes masivos. Se cree que el número va aumentando, ya que el pueblo chino está cada año más disconforme.

En parte, esa disconformidad es una sensación generalizada de que bajo Jiang Zemin algo fundamental salió mal en la sociedad china. En las salas de chat en Internet, la gente se queja de una sociedad en la cual la gente sólo se preocupa por la ganancia individual, y la moral y el pensar en los demás parecen haber desaparecido.

Jiang solía usar la corrupción para recompensar a los integrantes de su facción que implementaban con entusiasmo su principal campaña política, la persecución a la práctica espiritual Falun Gong. Esta movilización de seguridad dependía de secuestros masivos, encarcelamientos arbitrarios y torturas –muchas veces de formas extraordinariamente crueles– contra millones de ciudadanos chinos.

Violencia

La vieja campaña política es un principio operativo fundamental del PCCh, la historia del régimen se suele entender en relación a la ejecución y a las consecuencias de este tipo de campañas. Por ejemplo, las purgas de la década de 1950, el Gran Salto Adelante, la Revolución Cultural, todas fueron campañas de Mao Zedong, y su régimen estuvo enfocado obsesivamente en llevar a cabo ese tipo de movimientos.

Deng Xiaoping condujo un período de reforma económica que fue impulsado por su dura lógica política, al igual que cualquier otra movilización. También presidió la masacre de estudiantes en Beijing el 4 de junio de 1989. Esta campaña, y sus consecuencias, definen su época.

Zeng Qinghong, ex vicepresidente chino
Zeng Qinghong, ex vicepresidente chino, en una foto de noviembre de 2012. (Feng Li/Getty Images)

Pero en la definición de la carrera política de Jiang, los analistas de élite de la política china suelen pasar por alto el rol de la persecución a Falun Gong.

La fatídica decisión de eliminar a Falun Gong fue tomada entre abril y mayo de 1999, y se hizo pública el 20 de julio del mismo año. Para 1999, las estadísticas oficiales indicaban que el número de practicantes de Falun Gong era de 70 millones, mientras que las fuentes de Falun Gong dicen que más de 100 millones de chinos habían comenzado a practicar. De cualquier forma, la persecución estaba dirigida a una enorme porción de la población.

La campaña contra Falun Gong se basa en el secuestro de los practicantes y el intento de obligarlos a sufrir una transformación ideológica –lo que en la década de 1950 los comunistas llamaban “reforma del pensamiento”, o simplemente lavado de cerebro. Se documentaron miles de muertes por tortura, aunque debido a la dificultad para sacar información fuera de China, se cree que el número documentado es varias veces inferior a la cantidad real de muertes.

Los investigadores de la sustracción de órganos de practicantes detenidos estiman que entre los años 2000 y 2008, aproximadamente 62.000 personas fueron asesinadas para abastecer la creciente industria del trasplante de China. Se cree que la sustracción de órganos de practicantes es una práctica que continúa, por lo que la cifra de muertos sigue en ascenso.

Los observadores de la época consideraron a la campaña de persecución instigada por Jiang como una oportunidad para que él forzara a los miembros del Partido a jurarle su lealtad y construir su propio poder, a pesar de haber poco entusiasmo en la cúpula del Partido para iniciar la violenta campaña.

Bajo las órdenes de Jiang Zemin, las autoridades de seguridad de toda China idearon todo tipo de torturas físicas y mentales, y las aplicaron contra los practicantes de Falun Gong en un intento por obligarlos a renunciar a sus creencias.

Bo Xilai (Izq) habla con Xu Caihou . (Liu Jin / AFP / Getty Images)
Bo Xilai (Izq) habla con Xu Caihou, en una foto de 2012. Ambos han sido purgados del Partido Comunista Chino. (Liu Jin / AFP / Getty Images)

Estos métodos incluyen quemar, electrocutar, colgar, privar del sueño a los practicantes y más, según Minghui.org, sitio web con relatos de primera mano sobre la persecución en China. Los guardias desarrollaron nombres especiales para las técnicas de tortura, como “trampa del infierno”, “tabla de la muerte”, “estirar el cadáver” y “tostar una oveja completa”, que consiste en atar a una víctima de manos y pies a un riel alzado por encima del suelo, para que quede colgando como un animal en un asador. Después la víctima en esa posición suele recibir una golpiza. Minghui documenta y detalla cientos de crueles métodos de tortura utilizados contra Falun Gong.

La gente de Jiang Zemin se involucró tan profundamente en esta violenta campaña política, que maquinaron un intento por arrebatar el liderazgo del Partido de las manos de Xi Jinping.

Golpe fallido

A Bo Xilai, el miembro del Politburó caído en desgracia, quien fuera un aliado clave y protegido de Jiang Zemin y del ex zar de seguridad Zhou Yongkang, en un momento se le dijo: “Debes mostrar tu dureza en el manejo de Falun Gong… ese será tu capital político”, según el veterano periodista de China Jiang Weiping.

Bo ascendió rápidamente en los rangos del Partido mientras los jefes políticos Jiang y el adusto Zhou Yongkang lo acicalaban. Zhou operaba todo el aparato de seguridad de China, al cual convirtió en un gigante con un presupuesto superior al del Ejército y sin supervisión.

La intención era que Bo se convirtiera en el heredero de la dinastía de Jiang, sacando a Xi Jinping de su lugar al mando, según la conspiración política fraguada antes de la transición de liderazgo a fines de 2012. Aquellos en los círculos internos del Partido que hablaron con La Gran Época en 2012, dijeron que todo el complot se fraguó como una forma de asegurarse de que continuara la campaña contra Falun Gong, y que quienes la iniciaron nunca tuvieran que pagar por los crímenes cometidos al tratar de eliminar a la disciplina espiritual.

Xi Jinping; su antecesor, Hu Jintao; y el ex cabecilla Jiang Zemin
De izq. a der: Actual líder del Partido Comunista Chino, Xi Jinping; su antecesor, Hu Jintao; y el ex cabecilla Jiang Zemin, en septiembre de 2014. (Feng Li/Getty Images)

Esa conspiración salió a la luz a principios de 2012 y condujo a la purga de Bo en marzo por el predecesor de Xi, Hu Jintao. Después de que Xi tomara las riendas en noviembre de ese año, comenzó a trabajar para desmantelar las raíces y las ramas de la facción de Jiang.

Según los analistas políticos, la necesidad de Xi Jinping de responder a este intento de acabar con él, impulsó la extraordinaria purga de funcionarios de alto rango. En circunstancias normales, los líderes nuevos no recurren a este tipo de castigos minuciosos de las facciones rivales, pero Xi se vio obligado a responder con decisión a un intento por derrocarlo, para no perder su posición en el feroz mundo del poder político comunista chino.

Golpe final

El útil desglose de los individuos purgados y de los cargos que desempeñaban que realizó Xinhua en octubre fue un anuncio, al Partido y al país en general, de que la campaña de Xi Jinping es un éxito. Él ahora tiene firmemente el control y la facción de Jiang ha sido desplazada.

Los funcionarios de agencias de nivel central listados por Xinhua están completamente alineados con la red de la facción de Jiang, y aquellos en las zonas provinciales también presentan muchos miembros de la familia ampliada.

Al tiempo que Xi ha ido eliminando partes clave de la red de Jiang en todo el país, los medios de comunicación chinos han realizado informes sobre otros miembros de la vieja guardia que expresan apoyo a Xi Jinping.

Un reciente informe del Diario del Pueblo se titula “Xi Jinping valora los ‘viejos cuadros’”. El informe contiene un discurso de Xi dirigido a cuadros y líderes del Partido retirados. A ellos los llamó “tesoros preciosos” y felicitó a muchos por su servicio al Partido. Por supuesto, para nadie fue sorpresa la total ausencia en el evento de un viejo líder del Partido, Jiang Zemin.

Aunque la red política de Jiang disfrutó de una amplia representación geográfica, siempre se supo que su base era Shanghai. Con el anuncio del pasado mes de julio, de que Shanghai se enfrentaría a una profunda investigación por corrupción, y tras la caída de 11 funcionarios allí en septiembre, Xi puede estar haciendo con Jiang Zemin lo que antes hizo con Zhou Yongkang y Xu Caihou: investigar y eliminar a los cercanos al objetivo antes de dar el golpe final.

Done a The Epoch Times

Cómo puede usted ayudarnos a seguir informando

¿Por qué necesitamos su ayuda para financiar nuestra cobertura informativa en Estados Unidos y en todo el mundo? Porque somos una organización de noticias independiente, libre de la influencia de cualquier gobierno, corporación o partido político. Desde el día que empezamos, hemos enfrentado presiones para silenciarnos, sobre todo del Partido Comunista Chino. Pero no nos doblegaremos. Dependemos de su generosa contribución para seguir ejerciendo un periodismo tradicional. Juntos, podemos seguir difundiendo la verdad.

TE RECOMENDAMOS