Casa de retiro crea “sala de abrazos” para acercar a abuelitos y sus familias sin temor al COVID-19

Por Romina Garcia
22 de Noviembre de 2020
Actualizado: 22 de Noviembre de 2020

La casa de retiro Domenico Sartor, en Castelfranco Veneto, en la provincia de Treviso, Italia, encontró una solución para ayudar a los abuelitos aislados por las medidas de contención el virus del PCCh (Partido Comunista Chino), conocido como el nuevo coronavirus, creando una “sala de los abrazos”.

La casa de retiro creó un espacio donde las familias pueden abrazar a los abuelitos y estar con ellos con la máxima seguridad posible.

La nueva estructura del centro se llama “Emociones sin límites”. Un espacio creado en el Salone delle Rose, remodelado y acondicionado con separadores de vidrio y pequeñas habitaciones donde invitados y familiares pueden hablar y tocarse gracias a divisores plasticos de seguridad, según Nordest24.

El centro de retiro cuenta con 12 salas equipadas con guantes insertados en la pared para permitir el contacto físico y un dispositivo de audio (auriculares y micrófono) para conversar.

Familiares (izq.) tocan la mano de un residente (derecha) del Centro para ancianos de Domenico Sartor, en Castelfranco Veneto, cerca de Venecia, el 11 de noviembre de 2020, a través de un artefacto de vidrio y plástico, en la llamada “Sala de los Abrazos”, (PIERO CRUCIATTI/AFP vía Getty Images)

En esta sala los huéspedes pueden abrazar a sus seres queridos a través de guantes especiales y materiales plásticos, suaves al tacto y transparentes.

Por otra parte, el centro utiliza un sistema de limpieza de ozono y fotocatalítico en el salón, lo que permite desinfectar el ambiente.

(PIERO CRUCIATTI/AFP vía Getty Images)

“Poder volver a garantizar el contacto físico era fundamental”, ya que la falta de este había causado efectos negativos en los residentes. Además, “nada es más reconfortante que un abrazo: es un gesto empático, que aumenta la autoestima, da energía y liberación de endorfinas y oxitocina por el organismo”, dijo a Nordest 24 la directora del Centro de retiro.

(PIERO CRUCIATTI/AFP vía Getty Images)

“Siempre hemos buscado el bienestar físico, mental y emocional de nuestros huéspedes y esta estructura es parte de un macroproyecto más amplio, que ve un nuevo enfoque multidisciplinario desarrollado junto con la Universidad de Padua”, agregó la directora.

Asimismo, el geriátrico cuenta con un cubo sensorial interactivo que proyecta imágenes relajantes de arte, naturaleza y ambientes familiares. Las visitas también pueden grabar videos para el centro.

(PIERO CRUCIATTI/AFP vía Getty Images)

Los abuelos y sus familias con los ojos llenos de lágrimas se abrazaban. “Han pasado siete meses desde que abracé a mi madre, en este momento poder abrazarla nuevamente es de vital importancia para todos nosotros”, dijo el familiar de un abuelo a TGcom24.

(PIERO CRUCIATTI/AFP vía Getty Images)

Gracias a este empático invento muchos abuelitos no solo pueden continuar viendo a sus familias, sino que pueden abrazarlos, mejorando su estado de ánimo en este difícil momento que viven las familias debido al virus del PCCh.

Sobreviviente de COVID-19 dice que recitar estas palabras le ayudó a recuperarse

Osnat Gad, residente de Long Island , sufrió síntomas de COVID-19 durante más de un mes.

Hace unos meses, ella recibió la visita de algunos miembros de su familia, de Manhattan y se fueron de excursión. Una semana después de la visita, comenzó a sentirse increíblemente enferma.

El primer síntoma extraño que notó fue perder el sentido del gusto y el olfato. Dos días después, ni siquiera podía levantarse de la cama. Gad tuvo la sensación de que había contraído el virus.

Al día siguiente, sintiéndose aún peor, Gad solicitó atención urgente de un hospital. Allí, dio negativo por gripe estacional y le dijeron que se fuera a casa, se pusiera en cuarentena durante dos semanas y tomara Tylenol cada cuatro horas. Aunque los médicos y enfermeras aun no realizaban pruebas para COVID-19 le dijeron que era probable que lo tuviera.

Gad realizó un seguimiento de sus niveles de oxígeno y temperatura, que se mantuvieron en niveles normales. Después de una semana, pensó que había mejorado. Entonces, un día, se levantó para lavar la ropa y comenzó un “segundo ataque”.

“No podía moverme”, dijo Gad. Después de un tiempo, se recuperó y tuvo una videoconferencia con su médico, quien le dijo que había otros pacientes con COVID-19 que también tuvieron un segundo ataque después de una semana de retroceso de los síntomas.

“[El COVID-19] se quedó conmigo más de un mes, tal vez seis semanas. Si no respiraba, tal vez no podría mejorar”, dijo.

Gad se sentía profundamente sola. Aislada en casa sin nadie para acompañarla, se dio cuenta que, si dejaba de respirar por completo, ni siquiera podría pedir ayuda. No había nadie que pudiera llamar por ella.

Llamó a sus amigos para pedirles consejos. Algunos le aconsejaron respirar vapor. Nada funcionó. Entonces, una de sus amigas, Anna, le dijo algo en chino y la cabeza de Gad estaba tan borrosa que no pudo escuchar ni recordar la explicación.

Osnat Gad de Long Island pasó casi seis semanas sufriendo los síntomas de COVID-19. (NTDTV)

Anna le dijo que simplemente repitiera estas palabras: “Falun Dafa Hao. Zhen Shan Ren Hao”.

¿Qué tenía que perder? Ella dijo las palabras y sintió que el oxígeno volvía a entrar en su sistema.

“Estaba muy enferma e indefensa. Confié en que mi amiga Anna tenía el mejor interés en su corazón. Sé que ella se preocupa por mí y quería que sanara. Su pasión y fuerza fue la razón por la que comencé a recitar [esas palabras]”, dijo.

Nunca imagino que recitar simplemente tres palabras salvaría su vida. Gad dijo que era como si estas palabras le enseñaran a su cuerpo a respirar de nuevo y cuanto más las decía, mejor se sentía.

Las palabras están formadas por nueve caracteres en chino que se traducen como “Falun Dafa es bueno. Verdad, Benevolencia y Tolerancia son buenas”.

Ella comenzaba sus mañanas con las palabras y las decía antes de quedarse dormida. El efecto había sido inmediato, pero ella quería seguir diciendo las palabras.

Después de lo que pareció un milagro, Gad tenía que saber qué era exactamente Falun Dafa. Así que llamó a Anna para saber más al respecto.

“Tengo que estar muy agradecida con Falun Dafa”, dijo. “Puedo decir que me salvó. Me enseñó a respirar”.

La cultura tradicional china tiene una larga historia de sistemas de “autocultivación”, o prácticas de mente y cuerpo. Falun Dafa es una práctica espiritual que se introdujo al público en China en la década de 1990, promueve ejercicios suaves, meditación y vivir según los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia para superarse a sí mismos.

Gad se dio cuenta y sintió que decir esas palabras como un mantra era una forma de “autoayuda”.

“[Decir esto] cambió completamente mis niveles de energía. No sé si está asociado o no, no soy médico, pero sé que esto me salvó, porque aprendí a respirar diciendo el mantra, ¿entiendes lo que digo? Fue increíble”, dijo.

Gad investigó más sobre Falun Dafa y se interesó por aprender los ejercicios y la meditación.

“Estoy leyendo sobre la fuerza interior que tenemos dentro de nosotros y solo depende de nosotros usarla siendo buenos humanos”, dijo Gad. “Espero poder estudiarlo profundamente”.

Gad continuó diciendo las frases todo los días y, poco después, decidió comenzar a practicar Falun Dafa: “Estoy extremadamente feliz de practicar e incorporar Falun Dafa a mi vida”, dijo.”Me ha mostrado una nueva manera de ver la vida”.

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