Científicos de la OMS piden a China que revele las cifras reales de muertes por COVID

Por Andrew Thornebrooke
03 de enero de 2023 8:51 PM Actualizado: 03 de enero de 2023 8:51 PM

Los principales asesores científicos de la Organización Mundial de la Salud están tratando de obtener una «imagen más realista» de la situación del COVID-19 en China, tras varias ocultaciones del régimen comunista chino.

La OMS invitó a científicos chinos a una reunión a puerta cerrada con su grupo asesor técnico el 3 de enero, con la intención de permitir a los científicos chinos presentar datos relativos a las variantes de COVID-19 que circulan actualmente en China.

Sin embargo, la reunión entre la OMS y los científicos chinos no estará abierta al público ni a la prensa, y se ha visto empañada por los intentos de Beijing de ocultar la verdadera magnitud de la devastación que está causando el COVID-19 en China.

El Partido Comunista Chino (PCCh), que rige China como un Estado unipartidista, levantó en diciembre su denominada política de cero COVID tras las históricas protestas que recorrieron el país. Sin embargo, en lugar de eliminar gradualmente las medidas, el régimen les puso fin en su totalidad, y ahora los casos están aumentando en toda China.

En declaraciones a la prensa antes de la reunión del martes, Marion Koopmans, viróloga y miembro del comité de la OMS, dijo que la información presentada por las autoridades chinas sobre las tasas de hospitalización por el COVID era «poco creíble» e instó al régimen a ser más honesto por el bien de la población china.

«Queremos ver una imagen más realista de lo que está ocurriendo realmente», afirmó Koopmans.

«A la propia China le interesa presentar información más fiable».

El PCCh oculta muertes e infecciones

Casi tres años de cierres del PCCh por la política de cero COVID dejaron al público chino con poca inmunidad natural contra la enfermedad, que parece estar fuera de control en China.

A pesar de ello, el régimen informó que el número de chinos que murieron de COVID-19 en diciembre fue de solo 10. Del mismo modo, el régimen informó de tres nuevas muertes por COVID el 2 de enero y de solo una nueva muerte el 1 de enero.

Sin embargo, imágenes filtradas de documentos de una conferencia del PCCh revelaron que las autoridades creen que hasta 248 millones de personas se infectaron en los primeros 20 días de diciembre. Según los documentos, el virus ha infectado a más de la mitad de los residentes en Beijing, la capital del país, y en la provincia de Sichuan, en el suroeste de China.

Un informe publicado en diciembre por la empresa de datos sanitarios Airfinity, con sede en el Reino Unido, estimaba que unas 9000 personas mueren cada día en China a causa del COVID-19, y es probable que esa cifra alcance las 25,000 muertes diarias a finales de enero. Las muertes acumuladas en China desde el 1 de diciembre han alcanzado probablemente las 161,000, según el informe.

El 3 de enero, el BMJ, una revista médica semanal revisada por expertos, publicó un artículo en el que se descubría que el PCCh estaba ofuscando por completo los datos significativos sobre el COVID-19 al cambiar los criterios que utiliza para contabilizar las hospitalizaciones y las muertes.

«China ha dejado de contabilizar los casos de covid y las muertes, abandonando las pruebas masivas y adoptando nuevos criterios para contabilizar las muertes que excluirán de los informes a la mayoría de los fallecidos», decía el artículo.

A pesar de la avalancha de nuevos casos, el PCCh ha anunciado que reabrirá sus fronteras el 8 de enero.

La medida ha provocado la indignación de la comunidad internacional, y países de todo el mundo se están apresurando a establecer requisitos de pruebas para todas las llegadas procedentes de China. Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Canadá, Francia, India, Italia, Japón, Corea del Sur, España, Malasia y Qatar son algunos de los países que pretenden imponer mayores restricciones a las llegadas procedentes de China.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) dijeron en un comunicado de prensa del 28 de diciembre que los pasajeros tendrían que presentar un resultado negativo por COVID o una prueba de recuperación antes de subir a un vuelo procedente de China con destino a Estados Unidos.

Los CDC señalaron que la medida pretendía «frenar la propagación del COVID-19 en Estados Unidos durante el aumento de casos de COVID-19 en la RPC [República Popular China], dada la falta de datos epidemiológicos y de secuencias genómicas víricas adecuados y transparentes de los que se informa desde la RPC».

Un portavoz del PCCh afirmó que los requisitos de las pruebas son «inaceptables» y que el régimen «tomará contramedidas» contra las naciones que impongan restricciones de viaje a los vuelos procedentes de China.

Con información de Reuters.


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