Dana Boente, último firmante del espionaje ilegal al asistente de Trump, renuncia al FBI

Por Petr Svab
31 de Mayo de 2020
Actualizado: 31 de Mayo de 2020

El principal abogado del FBI, Dana Boente, el único funcionario activo de los que firmaron las órdenes de espionaje contra el exasistente de la campaña presidencial de Trump, Carter Page, anunció su dimisión de la oficina.

Boente firmó una de las renovaciones de la orden que es desde entonces considerada inválida por el Departamento de Justicia (DOJ) y que, por lo tanto, dio lugar a una vigilancia ilegal.

El abogado fue designado en enero de 2018 por el director del FBI, Christopher Wray, para que actuara como asesor general. Antes de eso, se desempeñó como fiscal general interino, fiscal general adjunto interino y jefe asistente interino de la División de Seguridad Nacional del Departamento de Justicia.

También fue el fiscal del Distrito Este de Virginia (EDVA), desde septiembre de 2013 hasta el 28 de enero de 2018. El distrito a menudo maneja importantes casos de terrorismo, espionaje y corrupción pública. Uno de los juicios del exdirector de la campaña de Trump, Paul Manafort, tuvo lugar en un tribunal de EDVA, al igual que el proceso de un exsocio comercial del teniente general Michael Flynn, exasesor de seguridad nacional del presidente Donald Trump.

La declaracion jurídica contra el fundador de Wikileaks, Julian Assange, fue archivada en el distrito durante el mandato de Boente, lo que significa que el juicio de Assange se llevará a cabo en el EDVA, si es extraditado del Reino Unido, donde actualmente esta encarcelado.

Boente anunció su decisión de retirarse del servicio federal el 29 de mayo. La renuncia se hará efectiva el 30 de junio.

“Pocas personas han servido tan bien en tantos papeles críticos y de alto nivel en el Departamento”, dijo Wray, en una declaración enviada por correo electrónico de su oficina a The Epoch Times.

“A lo largo de su larga y distinguida carrera como funcionario público, Dana ha demostrado una determinación desinteresada para asegurar que siempre se haga justicia en nombre de nuestros ciudadanos. Todos deberíamos estar agradecidos por su dedicación al Departamento de Justicia, al FBI y al pueblo estadounidense. Como colega y amigo, le deseo a Dana lo mejor al comenzar el siguiente capítulo de su vida”, añadió.

Wray dijo que está “comprometido a asegurar que el próximo consejero general tenga experiencia, sea objetivo y esté preparado para dirigir a los hombres y mujeres que forman esta parte vital de la misión del FBI”.

NBC News informó, usando fuentes no identificadas, que Wray pidió la renuncia de Boente, pero la decisión vino del Departamento de Justicia. El FBI se negó a confirmar o negar el informe.

El 24 de abril, The Federalist reportó que “Boente lideró la demanda interna contra la divulgación de los nuevos materiales por parte del Departamento de Justicia (DOJ)”, en un caso judicial contra Flynn. El informe se refería a “un oficial del FBI familiarizado con la situación”.

Un oficial del FBI negó que Boente haya presionado para retener información exculpatoria de Flynn. Ha habido desacuerdos entre el gobierno y Flynn sobre lo que fue y no fue considerado exculpatorio.

El FBI no confirmará ni negará si su negativa refierida específicamente a los documentos proporcionados a Flynn el 24 de abril. Los documentos jugaron un papel importante en la decisión del Departamento de Justicia para desestimar el caso el 7 de mayo.

El papel del Departamento de Justicia

El paso de Boente a través de los roles de alto nivel comenzó el 30 de enero de 2017, cuando Trump lo designó como fiscal general interino. Antes de eso, el puesto fue ocupado por la entonces fiscal general adjunta, Sally Yates, quien se suponía que iba a dirigir el Departamento de Justicia hasta la confirmación de Jeff Sessions como fiscal general.

Trump despidió a Yates justo antes del nombramiento de Boente por negarse a mantener su prohibición de viajar a países propensos al terrorismo.

Después de que Sessions fuera confirmado el 9 de febrero de 2017, Boente se convirtió en el asistente del fiscal general en funciones.

Fue en este papel que Boente firmó la segunda renovación de la profundamente errónea orden de vigilancia de Page, bajo el Acta de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA). El entonces director del FBI, James Comey, la firmó para la oficina.

Boente permaneció en el cargo hasta la confirmación del 25 de abril de Rod Rosenstein como fiscal general adjunto.

El 28 de abril de 2017, Boente fue nombrado como jefe interino de la División de Seguridad Nacional (NSD), en sustitución de la entonces fiscal general adjunta Mary McCord, que había anunciado abruptamente su renuncia.

La NSD es responsable de la lucha contra el terrorismo, la contrainteligencia y el trabajo contra las amenazas cibernéticas. Supervisa el espionaje bajo la ley FISA, tanto el espionaje a extranjeros como el espionaje a estadounidenses, donde este último requiere una orden presentada al tribunal secreto de FISA.

Una revisión de una muestra de órdenes de FISA, realizada por el inspector general del Departamento de Justicia, reveló que todas ellas eran erróneas. Algunas de ellas se perdieron por completo el “archivo Woods”, que se supone documenta cómo se corrobora la información de la orden.

El 27 de octubre de 2017, Boente anunció que renunciaría a su puesto en la EDVA y en la NSD, pero dijo que permanecería en esos puestos hasta que Trump nominara y confirmara a sus reemplazantes. Boente renunció oficialmente a su cargo de fiscal de los Estados Unidos el 28 de enero de 2018, al pasar a su puesto en el FBI.

El colaborador de The Epoch Times, Jeff Carlson, contribuyó a este informe.

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