El creciente brote en Beijing cierra barrios y negocios

Por Eva Fu
28 de Junio de 2020
Actualizado: 28 de Junio de 2020

El Festival del Barco del Dragón, una de las tradiciones chinas más celebradas, suele reunir a multitudes de personas en esta época del año mientras participan en carreras de barcos y disfrutan en familia de bolas de arroz pegajosas envueltas en bambú.

Pero los pekineses no están de humor para festividades este año.

La ciudad vuelve a estar en un estado de semi-bloqueo, ya que las autoridades han acelerado los tests de virus después de que éste reapareciera en la ciudad hace dos semanas. Alrededor de 2.3 millones de ciudadanos en Beijing se han sometido al test y negocios de toda la ciudad han informado de infecciones grupales.

“Nadie quiere jugar con sus vidas”, dijo a The Epoch Times un trabajador de un servicio de mensajería local SF Express en el distrito de Fengtai de Beijing, cuna del mercado de alimentos de los suburbios de Xinfadi que las autoridades afirman que es la fuente del grupo inicial de infecciones de la ciudad. Los empleados de toda la compañía han sido examinados y están esperando los resultados. La empresa también ha dejado de prestar servicios de entrega a unos 44 distritos de Beijing que las autoridades han etiquetado como regiones de alto o medio riesgo.

Un repartidor de alimentos que ha tomado un promedio de 50 pedidos desde junio se enfermó con el virus el 22 de junio. En otro caso, una pareja —ambos trabajan para un supermercado local— se enfermó después de usar un baño público.

El jueves, el día de inicio de la fiesta anual de tres días del Festival del Barco del Dragón, las calles estaban inquietantemente vacías y solo se veía por la ciudad a los ocasionales conserjes, a trabajadores migrantes varados y agentes de policía y seguridad.

Mientras los residentes de la ciudad hacen todo lo posible por mantenerse alejados del virus mortal, la frase “¿se ha hecho la prueba?” se ha convertido en el saludo más popular de los últimos tiempos, según los ciudadanos chinos.

En una conferencia de prensa del 24 de junio, Lei Haichao, director de la Comisión Municipal de Salud de Beijing, dijo que el brote en la ciudad estaba “básicamente bajo control”. Sin embargo, el historial de encubrimiento del régimen, así como los documentos recientemente filtrados, han puesto en duda la fiabilidad de tales afirmaciones. Según los informes oficiales, alrededor de 300 personas han dado positivo por el virus a fecha del 26 de junio, mientras que otros 25 portadores asintomáticos están bajo observación médica.

Varias personas con mascarillas se reúnen en un área al aire libre durante un test masivo del virus del PCCh en el sitio de pruebas de la calle Jinrong en Beijing, el 24 de junio de 2020. (Nicolas Asfouri/AFP vía Getty Images)

Se han enviado a los hospitales de Beijing alrededor de 500 profesionales sanitarios de otras partes del país para realizar tests y prestar apoyo médico.

Un video que circuló recientemente en las redes sociales mostraba a personal con uniformes naranjas y trajes blancos para materiales peligrosos sellando edificios residenciales con tablas de metal. Un miembro del personal del centro de atención de ancianos del distrito de Haidian, una de las zonas más afectadas, confirmó que las medidas draconianas se estaban aplicando el 25 de junio, diciendo que la entrada del edificio había sido bloqueada por las autoridades después de que aparecieran los casos de virus.

Guardias de seguridad chinos montan guardia en un sitio gubernamental de test de ácido nucleico para la COVID-19 en el distrito de Xicheng durante una gira organizada el 24 de junio de 2020 en Beijing, China. (Kevin Frayer/Getty Images)

Los barrios y los autobuses de Beijing han reanudado los controles de temperatura en sus puertas y los hogares de ancianos han prohibido las visitas familiares. También se ha pedido a las personas que deseen abandonar la ciudad que aporten pruebas de que han estado libres del virus durante una semana.

Se ha informado que la oleada de virus de Beijing ya ha viajado a por lo menos otras cinco provincias y un municipio en toda China.

El mercado de Xinfadi

Conocido como la “cesta de la compra” de Beijing, el mercado de Xinfadi —donde, según se informa, comenzó el último brote— ha sido uno de los mayores mercados de productos agrícolas de Asia, y en los últimos 17 años ha registrado algunos de los mayores volúmenes de ventas entre los 4600 mercados mayoristas de todo el país. El virus, que ha hecho que todo el comercio se detenga estrepitosamente debido a las políticas gubernamentales, no solo interrumpirá la cadena de suministro de alimentos de Beijing, sino que también dejará un impacto duradero en las vidas de aproximadamente 100 millones de personas en la ciudad y las regiones circundantes, según dijo el observador de China Li Linyi.

Empleados de control de epidemias chinos usan trajes protectores mientras se desinfectan unos a otros tras realizar el test del hisopo de ácido nucleico para la COVID-19 a los ciudadanos en un sitio de pruebas del gobierno en el distrito de Xicheng durante una gira organizada el 24 de junio de 2020 en Beijing, China. (Kevin Frayer/Getty Images)

Los empleados de al menos siete restaurantes dieron positivo en el test del virus después de los viajes al mercado. Muchos más están languideciendo por la escasez de dinero en efectivo, creada por el prolongado cierre del gobierno que ahora se extiende a un futuro indefinido.

“¿Qué puedes planear? Es probable que no haya ninguna posibilidad de crecer”, dijo en una entrevista un trabajador de una agencia de viajes cerca de la estación de trenes Beijing West.

Otro agente de una operadora de viajes dijo que han estado recibiendo capacitación en casa y que evitan salir. “Apenas somos capaces de sobrevivir”, dijo.

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