El régimen chino obliga a los musulmanes a comer carne de cerdo durante el Ramadán

Por Bitter Winter
18 de mayo de 2020 5:43 PM Actualizado: 18 de mayo de 2020 5:44 PM

Un infiltrado en el Gobierno de una ciudad de la provincia oriental de Zhejiang le reveló a Bitter Winter que, en el mes de abril, el Gobierno municipal emitió un documento en el que exigía incrementar las «medidas antiterroristas y de mantenimiento de la estabilidad» durante el sagrado mes del ramadán, el cual comenzó a fines del mes pasado. La policía recibió instrucciones de intensificar la vigilancia de los musulmanes étnicos locales, especialmente durante las oraciones de los viernes, la ruptura diaria del ayuno y otras actividades importantes del Ramadán. El documento también exige intensificar el control y la vigilancia de los visitantes pertenecientes a minorías étnicas, procedentes de Xinjiang, mediante la revisión de sus documentos y equipaje y la determinación de su paradero y otra información.

Bajo el estandarte de «combatir el extremismo religioso», en China, los musulmanes de Xinjiang son tratados como «terroristas», y las autoridades los vigilan de cerca cada vez que viajan o se alojan en hoteles. Dentro de Xinjiang, millones de uigures y otros musulmanes permanecen confinados en campamentos de transformación por medio de educación, donde son sometidos a adoctrinamiento obligatorio. Incluso usar barba o un velo facial es considerado «extremismo religioso». Al suprimir cualquier tipo de expresión cultural o religiosa, el Partido Comunista Chino (PCCh) apunta a eliminar la identidad étnica de los musulmanes.

Forzados a romper las tradiciones

«Durante el Ramadán, ayunamos durante todo el día, sin comer ni beber agua», le dijo a Bitter Winter un musulmán procedente de la provincia noroccidental de Qinghai. «Pero el Gobierno nos obliga a romper esta regla al hacer que personal especialmente asignado a tal fin coloque botellas de agua en nuestro camino hacia la mezquita, obligándonos a todos a beber antes de ingresar al lugar de culto para orar».

Esta foto tomada el 16 de abril de 2015 muestra a hombres uigures rezando en una mezquita en Hotan, en la región occidental de Xinjiang en China. Las autoridades chinas han restringido las expresiones religiosas en Xinjiang en los últimos años, como el uso de velos, el ayuno durante el Ramadán y los jóvenes que se dejan crecer la barba, lo que ha provocado un resentimiento generalizado. (GREG BAKER/AFP a través de Getty Images)

A los uigures de Xinjiang que estudian en el interior de China también se les imponen restricciones durante el Ramadán. Un profesor de secundaria procedente de la provincia oriental de Shandong afirmó que la escuela les exigió a todos los estudiantes uigures que comieran durante el Ramadán, obligándolos a comer carne de cerdo junto con los estudiantes de etnia han. A los estudiantes musulmanes también se les prohibió realizar actividades religiosas, y los mismos fueron amenazados con ser sancionados o enviados de regreso a Xinjiang si se los encontraba rezando. «Esto se hace para ‘sinizar’ a los estudiantes uigures, lo cual es el objetivo final de la educación», añadió el profesor.

Según un informe de Radio Asia Libre, los Gobiernos locales de Xinjiang no solo obligan a los musulmanes étnicos a comer durante el día a lo largo de todo el Ramadán, sino que también les prohíben observar otras tradiciones culturales y religiosas vinculadas con la comida y la hora del sueño. Si los funcionarios gubernamentales sospechan que alguien está ayunando, lo obligan a comer azúcar o pasteles. Si la persona en cuestión se negara a comer, podría llegar a ser enviada a un campamento de transformación por medio de educación por «tener problemas ideológicos».

Comidas a base de cerdo en las cafeterías y cerdos en las granjas uigures

Un infiltrado en el Gobierno procedente de la ciudad de Korla de Xinjiang le dijo a Bitter Winter que, en noviembre de 2018, el líder de una agencia gubernamental del municipio le había ordenado a la cafetería de la institución que modificara el menú haciendo del cerdo la principal opción de las comidas. Desde entonces, la carne de la cabeza y las manitas de cerdo se convirtieron en platos cotidianos. La chef uigur de la cafetería se mostró sumamente aprensiva a cocinar carne de cerdo; e incluso comenzó a llorar. Pero su colega inmediatamente la instó a controlarse, ya que si sus superiores la veían en ese estado podría ser despedida. La mujer no tuvo más remedio que ceder, sin atreverse a quejarse.

Policía patrulla las calles mientras los uigures salen de la Mesquita Id Kah en la vieja ciudad de Kashgar en Xinjiang, 26 de junio de 2017. (Johannes Eisele/AFP/Getty Images)

Ni siquiera los miembros del PCCh pueden escapar de tal tormento. En septiembre del año pasado, las autoridades de la prefectura autónoma kazaja de Ili, en Xinjiang, organizaron una capacitación de dos meses de duración destinada a los miembros del Partido, durante la cual se les exigió a los musulmanes uigures que comieran lo mismo que los demás participantes. No se les permitió concurrir a restaurantes halal bajo ninguna excusa. Varios asistentes de etnia uigur que se negaron a comer en la cafetería fueron convocados por sus superiores, tras lo cual no tuvieron otra alternativa que comer alimentos no halal.

El régimen también obliga a los uigures a criar cerdos. De acuerdo con un trabajador de la construcción de la ciudad de Jotán de Xinjiang, a fines de 2018, el Gobierno municipal les exigió a todas las aldeas bajo su jurisdicción que construyeran chiqueros, obligando a los uigures locales a criar cerdos. Los que no sabían cómo cuidar a los animales fueron enviados a clases de capacitación.

En el año 2019, el año del cerdo según el zodiaco chino, en algunas aldeas de Xinjiang se colocaron por la fuerza dísticos con la leyenda: «Feliz año del cerdo; haz fortuna en el año del cerdo» en las puertas de los hogares de personas de etnia uigur. La medida molestó a la gente, pero los mismos no se atrevieron a quitar los dísticos, ya que fueron amenazados con ser enviados a campos de internamiento si lo hacían.

Y según informes de Radio Free Asia (RFA), las autoridades chinas además obligaron a los musulmanes uigures a comer cerdo, beber alcohol y celebrar la fiesta de Año Nuevo chino.

Este artículo fue publicado originalmente en Bitter Winter, una publicación sobre libertad religiosa y derechos humanos en China

La reportera de La Gran Época Annie Wu contribuyó a este informe.


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