Información clasificada: FBI afirmó falsamente que no había desinformación rusa en expediente de Steele

Por Petr Svab
16 de Abril de 2020
Actualizado: 16 de Abril de 2020

La afirmación de un alto exfuncionario del FBI de que no había indicios de desinformación rusa en el expediente de la campaña anti-Trump llevada a cabo por Hillary Clinton en 2016, fue desmentida por una información recientemente desclasificada.

El FBI se enteró en enero de 2017 de que una parte del expediente fue calificada por cierta fuente como un producto de desinformación rusa, de acuerdo a una nota de pie de página previamente redactada dentro de un informe emitido en diciembre (pdf) del inspector general del Departamento de Justicia.

Esto contradice lo que el exjefe de contrainteligencia del FBI, Bill Priestap, declaró al inspector general (IG): que hasta mayo de 2017, la oficina “no tenía ningún indicio” de desinformación rusa en el expediente.

Varias notas de pie de página del informe del IG fueron parcialmente desclasificadas a petición del senador Ron Johnson (R-Wis.) y Chuck Grassley (R-Iowa), quienes las publicaron el 15 de abril.

El expediente alegaba colusión entre la campaña presidencial del entonces candidato Donald Trump y el gobierno ruso para influir en las elecciones presidenciales de 2016. El FBI lo usó para obtener una orden FISA altamente invasiva para espiar al antiguo ayudante de la campaña de Trump, Carter Page.

La investigación finalmente no pudo establecer ninguna colusión de este tipo.

El inspector general revisó la investigación y encontró más de una docena de problemas con la orden de Page y al menos uno lo suficientemente serio como para provocar una remisión a una investigación criminal. El FBI confirmó más tarde que al menos dos de las tres renovaciones de la orden FISA eran inválidas y resultaron en una vigilancia ilegal.


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Señales de alerta

El FBI recibió numerosas señales de alerta sobre el expediente y su autor, el exespía británico Christopher Steele, a quien el Comité Nacional Demócrata (DNC) y la campaña presidencial de 2016 de la exsecretaria de estado Hillary Clinton, pagaron a través de intermediarios,

Ya en 2015, la Unidad de Inteligencia Transnacional del Crimen Organizado del FBI (TOCIU) recomendó que se volviera a investigar a Steele como informante del FBI, debido a sus numerosos contactos con los oligarcas rusos.

“De enero a mayo de 2015, diez oligarcas euroasiáticos procuraron reunirse con el FBI y cinco de ellos hicieron que sus intermediarios se pusieran en contacto con Steele”, lo cual era “inusual”, dijo el inspector general, parafraseando un reporte de la TOCIU de 2015, en una de las notas de pie de página previamente redactadas.

El encargado del FBI para Steele, que no estaba en el equipo investigando las acusaciones de Trump y Rusia, le dijo al equipo que Steele estaba tratando de organizar las reuniones oligarcas rusas, le dijo al IG. Él dijo que Steele se estaba acercando a los oligarcas y que creía que la TOCIU estaba al tanto de los esfuerzos de Steele y los apoyaba.

Las principales afirmaciones del expediente–sobre una “conspiración bien desarrollada” entre la campaña de Trump y Rusia–procedían de una persona vinculada a la inteligencia rusa, según supo el equipo Trump-Rusia a principios de octubre de 2016, antes de que el equipo sacara la orden de vigilar a Page a finales de ese mes.

El propio Steele dijo al FBI ese mes que la fuente era un “fanfarrón” y tendía a exagerar. Días antes de solicitar la orden, el FBI abrió una investigación de contrainteligencia separada de la fuente.

Nada de esto, sin embargo, fue transmitido al tribunal secreto de la FISA, el cual aprobó la orden de vigilancia.

Luego, el 12 de enero de 2017, un “informe transmitió información [redactada] que esbozaba una inexactitud en un subconjunto de informes limitados del reporte de Steele sobre las actividades de [el antiguo abogado personal de Trump] Michael Cohen”, indicó el inspector general en otra nota de pie de página previamente redactada.

“Lo [redactado] señala que no se tenía mucha confianza en este subconjunto de informes de Steele y evalúa que el subconjunto referido era parte de una campaña de desinformación rusa para denigrar las relaciones exteriores de Estados Unidos”.

No está claro dónde se originó el informe, pero la nota de pie de página “indica” que proviene de “un informe de inteligencia de Estados Unidos” que el FBI recibió, dice la nota de Grassley.

“Un segundo informe de lo mismo [redactado] cinco días después señaló que una persona nombrada en el subconjunto de informes limitados de Steele había negado las manifestaciones en el informe y lo [redactado] evaluó que las negaciones de la persona eran verdaderas”, dijo el inspector general.

Basándose en el informe del inspector general, las acusaciones infundadas sobre Cohen fueron proporcionadas por una fuente que tuvo contactos con “un individuo de la administración presidencial rusa en junio/julio de 2016”, de la cual el FBI se enteró a principios de junio de 2017, el mismo mes en que solicitó la última renovación de la orden de vigilar a Page.

Esta fuente estaba “expresando un fuerte apoyo al candidato Clinton en las elecciones de 2016 en los Estados Unidos”, se le dijo al FBI, según otra nota de pie de página previamente redactada. Algunas partes de la nota de pie de página permanecen redactadas, incluyendo posiblemente la fuente de esa información.

También en junio de 2017, un informe de la comunidad de inteligencia de Estados Unidos “indicó que dos personas afiliadas al RIS [Servicios de Inteligencia Rusos] estaban al tanto de la investigación de Steele sobre las elecciones a principios de julio de 2016”, dijo el inspector general.

Eso sugeriría que la inteligencia rusa estaba al tanto de los planes de Steele desde el principio y que por lo tanto estaba en posición de hacerle llegar desinformación.

Objetivo de la desinformación

Aunque Priestap no solo negó cualquier indicio de desinformación rusa en el expediente, pasó a argumentar incluso en contra de la posibilidad.

“[Rusia] favoreció a Trump, estaban tratando de denigrar a Clinton y querían sembrar el caos. No sé por qué harían una campaña de desinformación para denigrar a Trump por otro lado”, dijo al inspector general.

Este argumento ha sido rebatido por Ronald Rychlak, profesor de derecho de la Universidad de Mississippi y experto en desinformación soviética y rusa.

En su opinión, Moscú tenía muchas razones para inyectar desinformación en el expediente, y el FBI, la campaña de Clinton y el Comité Nacional Demócrata (DNC) deberían haberlo sabido.

“Creo que aquí había mucho de lo que a veces llamamos en la ley ‘ceguera voluntaria'”, dijo Rychlak a The Epoch Times en una entrevista anterior.

La desinformación no es simplemente difundir información falsa. Es un término ideado por el régimen comunista de la antigua Unión Soviética para describir un método de fabricación de una historia falsa para lograr un objetivo específico.

La desinformación suele contener tres elementos: Debe tener un “núcleo de verdad”, es decir, un poco de información exacta que pueda exagerarse o manipularse para crear una percepción falsa; debe ser difundida por una fuente que se perciba como creíble, como un organismo gubernamental o una organización de medios de comunicación establecida; y sus principales afirmaciones deben ser difíciles de refutar.

El expediente encaja en todos los aspectos, dijo Rychlak.

“Querían que quien ganara se debilitara, que estuviera continuamente luchando dentro de Estados Unidos, en lugar de ocuparse de las cosas en todo el mundo”.


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