Inversión china en el río Amazonas podría hacer peligrar todo su ecosistema, señalan expertos

Por Julian Bertone
18 de Septiembre de 2019 Actualizado: 18 de Septiembre de 2019

El río Amazonas nace en Perú y es considerado el río más caudaloso y largo del mundo, y sus aguas dan vida a la Amazonía, la selva tropical más extensa del planeta. Sin embargo, un proyecto en espera de aprobación de la mano de una empresa china podría hacer peligrar seriamente su ecosistema.

Desde su presentación en Perú, el proyecto recibió todo tipo de críticas por parte de organizaciones no gubernamentales, la ciudadanía del país, federaciones indígenas e incluso del servicio de parques nacionales.

“Sería desastroso desde el punto de vista ecológico y económico”, dijo a Diálogo Chino Richard Bodmer, presidente de la ONG FundAmazonia, considerando los efectos que el dragado intensivo tendría sobre la desaparición de ecosistemas imprescindibles.

El proyecto, respaldado por el gobierno de Perú y presentado por el consorcio Cohidro, una asociación entre la controvertida empresa del régimen chino Sinohydro Corp Ltd y la constructora peruana Construcción y Administración S.A. (CASA), es conocido en español como Hidrovía Amazónica y consiste en dragar los cuatro ríos más importantes de la región tropical a fin de implementar una navegación satelital y más segura.

Vista satelital de la ciudad portuaria de Iquitos, al margen del río Amazonas en Perú. (NASA)

Su puesta en marcha depende de la aprobación de una Evaluación de Impacto Ambiental (EIA), un requisito indispensable para todo proyecto de infraestructura, sin embargo esta ya fue rechazada varias veces por no incluir la participación ciudadana y la consulta a organizaciones indígenas, entre otras razones.

Ingenieros peruanos dicen que un proyecto de tal envergadura y con tantas posibles consecuencias debería ser analizado en detalle, sin embargo denuncian que está siendo abordado de manera “demasiado general” en la última EIA presentada por Cohidro en abril.

“Si se va a dragar, se están eliminando sedimentos y al menos se debe estudiar cuánto sedimento se mueve a lo largo del fondo del río”, señaló Jorge Abad, un ingeniero especializado en eco hidráulica. “Nadie ha hecho esto”, advirtió a Diálogo Chino

Paola Naccarato, una especialista en infraestructura de la organización Wildlife Conservation Society, hizo referencia a las mismas preocupaciones que existen en cuanto a la generalidad con que se plantean las evaluaciones.

“La EIA no ha realizado una evaluación clara y precisa sobre el impacto en las especies, se habla de generalidades, pero no se llega a ubicar cuál podría ser el impacto”, señaló al medio digital Sputnik.

Los niños van a la escuela en canoa por el río Maranon, uno de los principales afluentes del río Amazonas, en la Reserva Nacional Pacaya Samiria, el 24 de mayo de 2019. (CRIS BOURONCLE/AFP/Getty Images)

Entre tanto, Carmen Benítez, gerenta general de Cohidro, dijo que el consorcio “cumplió con todos los términos de referencia” a la hora de presentar la evaluación del impacto del proyecto, y aseguró tomarán en cuenta todas las precisiones que hagan falta, según el diario peruano El Comercio.  

Aunque el plan apunta a hacer más navegable una región del río Amazonas, genera grandes inquietudes ambientales y plantea preguntas que no son respondidas.

Se estima que para noviembre se sabrá si la autorización es concedida o no, y de serlo se dará a Cohidro, sociedad corporativa entre el régimen comunista chino y Perú, una concesión de 20 años sobre los cauces fluviales e incluso tendrán el permiso de cobrar peaje a quienes los transiten.

Intereses de régimen chino

El proyecto de la hidrovía amazónica tomó mayor impulso a partir de abril, cuando Perú confirmó al Partido Comunista Chino (PCCh) su participación en la iniciativa de “La Franja y la Ruta”.

No solamente Perú pactó con el gigante asiático. Bajo el lema de “una nueva plataforma para la cooperación mutuamente exitosa” en régimen comunista invitó a América Latina y el Caribe a unirse a la iniciativa, y en la actualidad son 19 países de la región los que firmaron adhesión, entre ellos se puede mencionar a Venezuela, Bolivia, Uruguay, Cuba y Ecuador.

A pesar de que la iniciativa china y sus multimillonarias inversiones podrían entenderse como beneficios económicos y desarrollo para los países participantes, también es vista con bastantes dudas y escepticismo por muchas naciones y analistas en el sentido de que puede tratarse de un mecanismo ideado por el régimen chino para que sus compañías, influencias e ideología avancen globalmente, y también se especula que quiera hacerse con las materias primas de los países que acumulen grandes deudas con el PCCh.

Vista de la represa de Paute, en Penas Coloradas, Ecuador, el 10 de noviembre de 2009 (PABLO COZZAGLIO/AFP/GettyImages)

Tal es el caso de Ecuador, donde gracias a sobornos chinos, según el New York Times, se llegó a construir la represa Coca Codo Sinclair con la participación de la misma Sinohydro Corp Ltd que ahora quiere realizar el proyecto de dragado en Perú. La represa ecuatoriana hoy está prácticamente inoperable debido a la cantidad de grietas que presenta, y junto a otros proyectos de infraestructura y construcción de China, invadieron la nación latinoamericana, dejándola con una deuda casi impagable.

A raíz de esto, para cancelar los 19.000 millones de dólares adeudados al régimen, Ecuador le entregará el 80 por ciento de sus exportaciones de petróleo, que luego China podrá revender y sacar ganancias de ello.

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A continuación:

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