Los inmigrantes ilegales vienen a EE.UU. para operarse, dice secretario de Seguridad Nacional

Por Charlotte Cuthbertson
22 de Julio de 2019 Actualizado: 22 de Julio de 2019

WASHINGTON–Los agentes de la Patrulla Fronteriza al sur de los Estados Unidos han hospitalizado a 21.000 inmigrantes ilegales enfermos o lesionados desde enero, según el Secretario interino del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Kevin McAleenan.

Los agentes han pasado 250.000 horas en hospitales con los inmigrantes enfermos, lo cual equivale a 28 años.

“Este año nos enfrentamos a una población más joven y enferma de la que hayamos visto antes en la frontera”, dijo McAleenan durante una audiencia frente al Comité de Supervisión y Reforma de la Cámara de Representantes el 18 de julio.

“Vemos muchas enfermedades transmisibles, muchas enfermedades graves. En algunos casos, se tuvieron que hacer cirugías de emergencia debido a defectos congénitos; en realidad, [esos inmigrantes ilegales] llegaron a la frontera para someterse a la cirugía”.

Cuando los agentes de la Patrulla Fronteriza interceptan a inmigrantes ilegales cruzando la frontera, generalmente les preguntan de inmediato si alguien tiene un problema de salud. Y en algunas áreas de alto tráfico, como el Valle del Río Grande en el sureste de Texas, un paramédico de la Patrulla Fronteriza está disponible.

El agente de la Patrulla Fronteriza J. Birmingham muestra su equipo médico en la parte trasera de su camioneta luego de realizar un examen médico a 39 extranjeros ilegales que acaban de cruzar el Río Grande desde México a los Estados Unidos cerca de McAllen, Texas, el 18 de abril de 2019. (Charlotte Cuthbertson/La Gran Época)

Durante meses, la Patrulla Fronteriza ha estado abrumada con cruces fronterizos ilegales, siendo mayo el mes más alto en lo que va de año, con 4200 detenciones por día en promedio.

De las 132.000 detenciones en mayo, más del 72 por ciento fueron niños no acompañados o individuos que forman una unidad familiar.

La Patrulla Fronteriza ha luchado contra la afluencia, redirigiendo entre 40 por ciento a 60 por ciento de agentes policiales a los centros de asistencia humanitaria en cualquier momento.

Las instalaciones fronterizas, construidas hace décadas para lidiar con hombres inmigrantes solteros de México durante unas pocas horas, se llenaron rápidamente.

En El Paso, Texas, una instalación que tiene una capacidad para 125 personas fue sobrecargada con 900 personas el 8 de mayo, según un informe del Inspector General.

“Una limitación adicional del espacio disponible es la necesidad de separar a los detenidos con enfermedades infecciosas, como la varicela, la sarna y la influenza, entre sí y de la población general”, señala el informe del 30 de mayo.

Luego de que una gran cantidad de detenidos comenzaron a mostrar signos de enfermedades relacionadas con la gripe, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) tuvo que dejar de admitirlos en las instalaciones principales de procesamiento en McAllen, Texas el 21 de mayo.

Un segundo informe expresó inquietud sobre las condiciones del Sector del Valle del Río Grande el 2 de julio: “Nos preocupa que el hacinamiento y la detención prolongada representen un riesgo inmediato para la salud y la seguridad de los agentes y oficiales del DHS, y de los detenidos”.

Para manejar la afluencia, se han construido dos nuevas instalaciones en el sur de Texas y dos más en El Paso.

400.000 exámenes médicos

Desde enero, el DHS ha realizado más de 400.000 entrevistas de salud médica a ilegales encontrados por la Patrulla Fronteriza, y 80.000 evaluaciones médicas más profundas en custodia.

El nuevo protocolo de exámenes médicos se implementó luego de la muerte de dos niños bajo custodia de la Patrulla Fronteriza en diciembre. Los guatemaltecos Jakelin Caal Maquin, de 7 años, falleció el 8 de diciembre y Felipe Gómez Alonzo, de 8 años, murió la semana de Navidad. Los informes de autopsias de ambos niños revelaron que ambos murieron a causa de una infección bacteriana que llevó a un fallo multiorgánico.

El padre de Alonzo llevó a su hijo a la frontera para facilitarle la entrada, según un familiar. “Escuchamos rumores de que podían pasar [a los Estados Unidos]. Dijeron que podían pasar con los niños”, dijo Catarina Gómez Lucas, la hermanastra de 21 años del niño, a The Associated Press.

La Patrulla Fronteriza detiene a extranjeros ilegales que acaban de cruzar el Río Bravo desde México cerca de McAllen, Texas, el 18 de abril de 2019. (Charlotte Cuthbertson/La Gran Época)

En respuesta a las muertes, el entonces Secretario del DHS, Kirstjen Nielsen, dijo que todos los niños recibirían “una evaluación práctica más exhaustiva inmediatamente después de la detención, ya sea que el adulto acompañante la haya pedido o no”.

“Personalmente me he comprometido con los Centros para el Control de Enfermedades para solicitar que sus expertos investiguen el aumento de niños enfermos que cruzan nuestras fronteras e identifiquen procedimientos adicionales que los hospitales a lo largo de la frontera deban emprender para prepararse y tratar a estos niños”, dijo Nielsen en una declaración el 26 de diciembre de 2018.

McAleenan dijo que desde el anuncio de Nielsen, más de 200 profesionales de la salud se han incorporado a las instalaciones de la frontera para evaluar a los inmigrantes y brindar un triaje crítico, lo cual ha aumentado 10 veces más. La CBP también cuenta con 2300 agentes y oficiales capacitados en medicina técnica y paramédicos.

“Confío en que ninguna agencia policial en el mundo está brindando más atención médica y vital para salvar vidas que la CBP”, dijo McAleenan, y agregó que la Guardia Costera y el Servicio de Salud Pública están brindando un apoyo vital.

“Se hace lo que se tiene que hacer”

El congresista republicano Mark Green brindó a la audiencia su perspectiva al ser un médico de emergencia que también ayudó a capacitar al personal de emergencia de 52 hospitales en los Estados Unidos.

“He ayudado en el parto un bebé en un estacionamiento porque estábamos muy llenos. Se hace lo que se tiene que hacer cuando [no hay capacidad]”, dijo Green a McAleenan, empatizando con la Patrulla Fronteriza, quienes operan bajo severas condiciones.

“En medicina de emergencia, enseñamos a nuestros médicos a ser muy, muy cautelosos porque un niño puede estar enfermo y no parecerlo”, explicó Green. “Se ven [físicamente] bien, sus signos vitales son fantásticos y luego se enferman muy rápido. Así que suponer que personas; especialmente personas que no fueron capacitadas en medicina de emergencia, lo cual, por cierto, requiere de cuatro años de licenciatura, cuatro años de escuela de medicina y tres años de residencia, suponer que esas personas reconozcan a un niño que está a punto de enfermarse es realmente inapropiado e injusto.

“Y, por cierto, cuando el médico codifica a ese paciente pero ellos mueren de todos modos, y ese médico o el equipo de enfermería se esforzaron mucho, tampoco es su culpa. Ellos están haciendo lo mejor que pueden”.

Preocupaciones por el ébola

El congresista republicano Paul Gosar planteó la preocupación de que el ébola se haya trasladado a los Estados Unidos, por la advertencia de la Organización Mundial de la Salud sobre un brote en el Congo, el 17 de julio.

Cientos de africanos han comenzado a cruzar la frontera sur en los últimos meses, luego de pasar por Sudamérica y Centroamérica.

Desde el 30 de mayo, más de 1100 africanos fueron detenidos por la Patrulla Fronteriza en el área de Del Rio, Texas, provenientes de 19 naciones africanas, pero la mayoría son de Congo y Angola, según el Jefe de Sector Raúl Ortiz.

Es un aumento astronómico, considerando que solo ocho angoleños y 11 congoleños cruzaron toda la frontera sur durante los últimos 12 años desde 2007 hasta 2018, según los datos de aprehensión de la CBP.

Un grupo de africanos de Angola y el Congo cruzan ilegalmente el río Suchiate en una balsa desde Tecún Umán, Guatemala, a la ciudad de Hidalgo, México, el 27 de junio de 2019. (Charlotte Cuthbertson/La Gran Época)

McAleenan dijo que está observando atentamente los desarrollos del ébola y que está en estrecho contacto con el Secretario de Salud y Servicios Humanos, Alex Azar.

“Estamos un poco aislados, dado que el período de incubación para el ébola es de aproximadamente 21 días [y] el viaje desde África a nuestra frontera generalmente toma 30 días o más”, dijo McAleenan.

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