Maduro y su régimen reivindican los incidentes en Chile como parte de la “brisita bolivariana”

Por Julian Bertone
21 de Octubre de 2019 Actualizado: 21 de Octubre de 2019

La ola de protestas e incidentes desatados en Chile durante el fin de semana, al igual que los conflictos que tuvieron lugar en Quito, Ecuador, a principios de octubre, fueron reivindicados abiertamente por Diosdado Cabello y Nicolás Maduro.

Antes y ahora, la dictadura venezolana atribuyó los violentos eventos a una “brisita bolivariana”, como la llamó Cabello, el número dos del chavismo, que manteniendo la misma retórica advirtió la posibilidad de que se convierta en un “huracán”

“Nos alegra que haya una brisa bolivariana dándole la vuelta a toda América”, dijo Cabello en una movilización transmitida por televisión nacional, y añadió: “Rueguen a Dios que se quede en una brisa, porque al paso que vamos ya se está convirtiendo en una ventolera para convertirse en un huracán bolivariano que recorrerá la patria grande de América”. 

El caudillo incluso trazó el curso: desde “un poquito más arriba” de “Río Grande” hasta la Patagonia en el extremo sur, señaló.

El presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, Diosdado Cabello (C), levanta el puño durante un mitin para conmemorar el 11º aniversario de la fundación de la Juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en Caracas el 12 de septiembre de 2019. (FEDERICO PARRA/AFP/Getty Images)

El dictador venezolano Nicolás Maduro solo se limitó a decir en un acto público televisado el domingo que todos los proyectos trazados en el Foro de Sao Paulo se estaban cumpliendo.

“Foro de Sao Paulo, le puedo decir desde Venezuela, estamos cumpliendo el plan”, dijo Maduro y añadió: “El plan va como lo hicimos, va perfecto. Ustedes me entienden. Foro de Sao Paulo, el plan va en pleno desarrollo. Todas las metas que nos hemos propuesto en el Foro de Sao Paulo las estamos cumpliendo una por una”.

En el mismo discurso indicó que “el Foro de Sao Paulo ha salido revitalizado”, y que deben “seguir articulando los partidos políticos progresistas, revolucionarios y de izquierda” de toda América Latina con los “movimientos sociales”. 

“Esa fue la estrategia que trazamos y vamos bien, vamos mejor de lo que pensábamos”, sentenció Maduro.

Por su parte, Julio Borges, comisionado especial para las relaciones exteriores de Venezuela, fue uno de los que señalaron que detrás de las protestas en Ecuador y Chile existe una “estrategia de desestabilización internacional”, atribuidas tanto a Maduro como a Cuba.

En un tuit publicado el sábado, Borges dijo que “¡Es momento de unir esfuerzos!” y denunció que lo ocurrido en Chile no era “fortuito”. “Ninguna democracia está a salvo del plan de desestabilización que Maduro y Cuba dirigen”, escribió, relacionándolo también con un apartado del Foro de Sao Paulo donde se habla de Chile.

Manifestantes se enfrentan contra soldados durante una protesta en Valparaíso, Chile, el 21 de octubre de 2019. (Foto de JAVIER TORRES/AFP vía Getty Images)

El exalcalde de Caracas en el exilio Antonio Ledezma alertó también este domingo a la comunidad internacional con una publicación en su cuenta de Twitter donde asegura que las protestas que sacuden a Ecuador y Chile, mencionando también a Argentina y Perú, tienen su “centro de operaciones” en Cuba “y su fuente de financiamiento en Venezuela”.

“Van por Argentina, Ecuador, Chile y Perú, mientras consolidan México, Bolivia y Nicaragua”, tuiteó Ledezma. 

El Tribunal Supremo de Justicia en el exilio, designado por la Asamblea Nacional presidida por Juan Guaidó, también señaló a los mismos culpables y no solo les atribuyó las protestas ocurridas en Ecuador y Chile, sino que también los vinculó con episodios similares ocurridos en varios países de Latinoamérica.

“Los hechos posteriores a la reunión del Foro de Sao Paulo han producido situaciones fácticas en las Repúblicas del Perú, Ecuador, Colombia, y ahora Chile, alterando la tranquilidad y el sosiego de los países antes mencionados, produciendo hechos vandálicos con propósitos inconfesables más allá de las protestas cívicas que son permitidas en democracia, poniendo en riesgo la estabilidad democrática, la gobernanza, la seguridad, la propiedad y la estabilidad”, dice la Corte en un comunicado oficial emitido el sábado 19 de octubre desde Washington.

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, no dio nombres ni responsables, pero declaró que su gobierno “está en guerra” contra un “enemigo poderoso e implacable, que no respeta a nada ni a nadie”.

Las protestas públicas en Chile se desataron el lunes pasado en respuesta a un decreto gubernamental de incrementar el precio del boleto de metro en Santiago de Chile, las cuales terminaron por llevar al presidente Piñera a decretar un “estado de emergencia”, desplegar el ejército en las calles de la capital y finalmente retirar el aumento anunciado.

Estas protestas suceden dos semanas después de que violentas movilizaciones indígenas y sociales en Ecuador forzaran al presidente Lenín Moreno a suspender una serie de medidas económicas implementadas en el marco de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Indígenas y campesinos bloquean una carretera en protesta contra la política económica del gobierno del presidente ecuatoriano Lenin Moreno en Machachi, provincia de Pichincha, en las afueras de Quito, el 7 de octubre de 2019. (RODRIGO BUENDIA/AFP vía Getty Images)

Con anterioridad, tuvieron lugar revueltas similares en Bogotá, Colombia, cuando entre miles de estudiantes que se manifestaban contra la corrupción a principios de octubre aparecieron grupos de encapuchados que vandalizaron edificaciones, estaciones de transporte y atacaron con piedras a la policía, con incidentes similares ocurridos al mismo tiempo en otra partes del país.

Por otro lado en Perú, varios colectivos tomaron las calles para apoyar la disolución inconstitucional del Congreso perpetrada por el presidente Martín Vizcarra, quien anunció el cierre del Parlamento y nuevas elecciones legislativas el pasado 30 de septiembre, tras acusar al Congreso de distraer la labor del Gobierno con varias interpelaciones a sus ministros y de empujar a la renuncia a miembros de su gabinete por el voto mayoritario del partido de derecha de Keiko Fujimori.

Pachi Valencia contribuyó a este artículo

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