Mujer supera su adicción y decide ayudar a otros: «Los brazos de Dios alcanzan para todos»

Por GEETA NANGIA
26 de marzo de 2022 8:55 PM Actualizado: 26 de marzo de 2022 8:55 PM

Una mujer de 79 años que tuvo problemas de adicción compartió cómo al ser consiente del amor de Dios por ella el curso de su vida cambió y la llevó a ayudar a los demás. Ahora, con suministro de oxígeno permanente, pasa sus días tejiendo diversos artículos para las personas sin hogar y para las mujeres en prisión.

(Cortesía de Lucena Heivly)

Visitar a Los Olvidados

Sentada en su sillón y tejiendo, una hermosa bufanda cubre ahora el regazo de Lucena Heivly. Esta anciana, que desde hace años padece una enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) —que obstruye del flujo de aire de los pulmones— dice que la enfermedad le vino de años de fumar cuando era joven.

Sin embargo, a pesar de haber pasado por momentos muy duros, incluso de haber sufrido algunos problemas de salud, Heivly, cuya risa es contagiosa, compartió con The Epoch Times que su sentido del humor es un «don» que la ha ayudado.

Las coloridas bufandas que llenan su cesta son el resultado de un trabajo de amor, creado para ayudar a las personas sin hogar a conservar el calor en los inviernos de Pensilvania. Ella empaca cada bufanda en una bolsa de plástico con un mensaje que dice que Dios los cuida y que hay esperanza.

(Cortesía de Lucena Heivly)

Antes que empeorara su problema respiratorio, Heivly solía visitar las ferias agrícolas locales para hablar con la gente y darle animo. También visitaba las cárceles de mujeres para compartir personalmente su historia. Les ofrecía apoyo, diciéndoles que no estaban solas y que Dios las conoce y las ama.

Pero ahora que no poder salir de casa por la EPOC y el Covid, aún quiere que la gente comprenda que no las han olvidado y que, aunque hayan hecho algo malo en su vida, el perdón y la gracia de Dios pueden ayudarlas.

Estas mujeres, así como muchas otras a las que Heivly se ha sentido llamada a ayudar, usualmente luchan con traumas, la vergüenza, la culpa y los sentimientos de indignidad. Muchas se han metido en problemas y ahora luchan por sentirse valoradas en cualquier capacidad. Heivly siente que su vocación es transmitirles lo contrario. «Jesús los ama. Porque Él los ama, yo los amo», dice.

«Podría haber sido yo»

Para Heivly, esta vocación es algo personal. Como sobreviviente de un trauma infantil, tuvo muchas relaciones poco saludables en su vida adulta, buscando aprobación y desesperada por sentirse cerca de alguien. Empezó a beber alcohol a los 16 años. Sobre las mujeres que conoció durante sus visitas a la cárcel, dijo que sabe lo que es sentirse abatida y excluida, yendo por un camino muy destructivo.

«Podía haber sido yo, pero por la gracia de Dios no fue así», dijo.

Poco antes de los 30 años, Heivly entró en un programa de recuperación durante 28 días. Después de salir, tuvo una reunión para discutir cuál sería su destino. Durante esa reunión, pensaron que ella sería la primera persona en salir a beber, y admite que fue una gran «lucha». Sin embargo, fue entonces cuando se dio cuenta que ella no tenía el control, sino que lo tenía Dios.

Heivly recuerda que tuvo una mentora que le dio «amor duro» y quiso que asumiera la responsabilidad de lo que había hecho. Aseguró: «Ella me dijo lo que necesitaba escuchar, no lo que quería escuchar».

Su impacto, según Heivly, tuvo un profundo efecto en su vida. En 1978, Heivly bebió por última vez y desde entonces dejó su adicción. Luego, Heivly comenzó a experimentar una relación personal con Dios, pero temía que nunca podría obtener el perdón por las cosas en las que había estado involucrada.

Mirando hacia atrás, asegura que solo quería sentir que era importante. Sin embargo, sus errores del pasado la hacían sentir que estaba «más allá de la reconciliación». No podía imaginar que Dios viera algo de valor en ella. En un momento, Heivly buscó a alguien que la ayudara, y una señora de una iglesia le dijo que era una «abominación a los ojos de Dios».

Cuando tocó fondo, pensó que estaba más allá de cualquier gracia, y que sus acciones la habían hecho indigna de ser amada. Incluso pensó que la iglesia la había rechazado.

Encontrando la luz en la oscuridad

Destrozada por su pasado, Heivly llegó al punto en el que quiso renunciar a la vida. Decidió ir a ver a una consejera, pensando que era el último esfuerzo que haría. Esa persona hizo algo extraordinario e inusual: le dijo a Heivly que se pusiera de pie en su silla y, cuando lo hizo, le puso las manos sobre los hombros y le dijo «Le pido perdón por lo que la iglesia le ha hecho, y le pido una disculpa, como hermana en Cristo, en su nombre».

La consejera también le dijo a Heivly que nada podía alejarla del amor de Dios. En ese momento, Heivly lloró. Nunca pensó que alguien le diría esas palabras. En ese momento crucial, su vida empezó a cambiar.

A través de terapia y otros tratamientos para la depresión, comenzó a sanar sus heridas del pasado, y se dio cuenta del amor y el propósito de Dios en su vida. Empezó a tomar mejores decisiones y quiso honrar a Dios en todos los aspectos.

«Cuando era joven, mi mamá me dijo que no llegaría a nada bueno», dijo Heivly. «Ahora sé que eso no es cierto. Dios ha hecho muchas cosas buenas conmigo. Me ha redimido».

Ver a través del lente de la esperanza y la gratitud

A la pregunta de cómo empezó a ver la vida y las pruebas que se le han presentado desde que se recuperó, como dejar de fumar en 1993 y enfermarse de EPOC y asma, quedando confinada en su casa, Heivly dijo: «Tengo EPOC porque fumé durante muchos años (…) así que estoy pagando el precio. Hay consecuencias por lo que hacemos mal, pero eso no significa que Dios no nos perdone. Su gracia es suficiente».

(Cortesía de Lucena Heivly)

Agradecida con Dios, dijo: «Todos los días me despierto y digo: ‘Buenos días, Dios’. Le doy las gracias por cada día que tengo. Algunos días son peores que otros, y entonces le doy las gracias por el oxígeno. Pienso en la grandeza de Dios (…) hasta las por las pequeñas criaturas que ha hecho junto con todo lo que nos rodea. No puedes abrir los ojos y no verlo en todas las cosas que nos rodean. Cuando veo estas cosas hermosas, le digo a Dios: ‘Tu puesta de sol es tan hermosa. Los retratos que pintas son increíbles. Cuánto provees'».

Heivly dijo que todas las pruebas y tribulaciones de la vida las supera con la esperanza en el Señor.

«Solo somos viajeros en esta vida», dijo. «Pertenecemos a Dios. Viajamos hasta llegar al cielo».

«No importa lo que hayamos pasado, ni lo que vayamos a pasar. Cuando Dios está con uno, Él está con uno».

«Los brazos de Dios son suficientemente largos»

Siendo testigo de Su salvación, Heivly dijo que necesita compartir el amor de Dios con los demás y decirles que no hay ninguna ruptura que esté más allá de su reparación.

Ella ha pasado muchos años acercándose a las personas que no reciben visitas, y a las personas que sienten que han sido olvidadas, para decirles que no están solas y que Dios está con ellas sin importar dónde se encuentren en la vida.

«Les digo que los brazos de Dios son suficientemente largos como para alcanzarlos, sin importar lo lejos que crean que han caído», dijo.

Para aquellos que están contemplando suicidarse como ella lo pensó una vez, sintiendo que no tienen nada por qué vivir, Heivly ofrece un consejo.

«Quiero que la gente sepa que, por muy mala que haya sido su infancia, por mucho que les ocurra algo ahora y sin importar lo que hayan hecho, hay esperanza porque Dios los ama», dijo.


Únase a nuestro canal de Telegram para recibir las últimas noticias al instante haciendo click aquí


Cómo puede usted ayudarnos a seguir informando

¿Por qué necesitamos su ayuda para financiar nuestra cobertura informativa en Estados Unidos y en todo el mundo? Porque somos una organización de noticias independiente, libre de la influencia de cualquier gobierno, corporación o partido político. Desde el día que empezamos, hemos enfrentado presiones para silenciarnos, sobre todo del Partido Comunista Chino. Pero no nos doblegaremos. Dependemos de su generosa contribución para seguir ejerciendo un periodismo tradicional. Juntos, podemos seguir difundiendo la verdad.