Alto al apaciguamiento: No podemos permitirnos ser débiles con Irán

Por Newt Gingrich
15 de marzo de 2021 3:00 PM Actualizado: 15 de marzo de 2021 3:00 PM

Opinión

Es hora de ser más duros con la dictadura iraní—no más débiles.

Históricamente, las relaciones entre Estados Unidos y la República Islámica de Irán nunca han sido positivas. Cuando el gran ayatolá Ruhollah Khomeini derrocó a Shah Pahlavi en la revolución iraní de 1979, había engañado por completo al presidente Jimmy Carter y a su administración haciéndoles pensar que el nuevo régimen en Irán sería un amigo de Estados Unidos y fomentaría la paz en la región.

Por supuesto, tan pronto como el ayatolá consolidó su poder, se quitó la máscara de la amistad e Irán comenzó a librar una guerra de 40 años contra Estados Unidos y nuestros aliados en el Medio Oriente.

El problema fue que Carter—y prácticamente todos sus predecesores demócratas—nunca pudieron aceptar el hecho de que habían sido engañados y que la República Islámica del Irán no tenía ninguna intención de ser amistosa.

El presidente Barack Obama y su administración fueron la demostración más reciente de este profundo malentendido acerca de la dictadura iraní. Obama pasó años en el cargo enviando dinero y debilitando los controles respecto a Irán con la esperanza de que el mismo régimen que corea «muerte a Estados Unidos» de repente se convertiría en un buen socio. Este malentendido fue la fuerza impulsora detrás del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés)—más comúnmente llamado el acuerdo nuclear con Irán—del cual Estados Unidos salió legítimamente. El JCPOA puede haber ralentizado el camino de Irán hacia la obtención de armas nucleares, pero no lo detuvo. Tampoco hizo nada para evitar que Irán financiara el terrorismo alrededor del mundo—de hecho, le dio al régimen más recursos para hacerlo.

Cada día, parece que la administración del presidente Joe Biden se aproxima cada vez más a regresar a la estrategia de debilidad y apaciguamiento de su predecesor en Irán. El viernes en Newt’s World, hablé con Cliff May, un experiodista que creó la Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD). La Fundación ha mantenido un enfoque serio y cercano en las acciones y movimientos dentro de la República Islámica de Irán.

May tiene una perspectiva única de Irán, debido a que fue corresponsal extranjero en Irán cuando se formó la República Islámica. A diferencia de muchos de sus colegas en el periodismo, él nunca creyó que el régimen iraní tuviera la intención de ser pacífico.

Como May me dijo, “cuando cantaban ‘muerte a Estados Unidos’ y ‘muerte a Israel’, querían decir lo que decían. Simplemente no tenían las capacidades en ese momento para lograr sus objetivos. Pero esa es, por supuesto, la razón por la que están buscando armas nucleares en este mismo momento».

Sin embargo, desde la Revolución iraní, muchos diplomáticos en Estados Unidos y en todo el mundo han estado trabajando con un sistema que carece de imaginación y se basa en ilusiones, me dijo May.

Como él señaló durante nuestra discusión, el proceso de paz solo tiene sentido cuando todas las partes quieren la paz. En el caso de Irán, May argumenta que el régimen no quiere la paz. Quiere la destrucción de Estados Unidos, la eliminación de Israel y la victoria de Irán.

Además, May me dijo que el camino que recorre Estados Unidos actualmente tendrá graves consecuencias.

“Uno pensaría que esta administración, la administración actual, habría aprendido de (…) los fracasos de la administración Obama y estaría castigando al régimen iraní por todo esto. En cambio, están recompensando activamente, en este momento, a ese régimen y tratando de recompensar más al régimen”, dijo May.

Actualmente, no hay ningún incentivo para que el régimen iraní ceda. Ellos se están volviendo cada vez más intransigentes y apuestan a que la administración Biden seguirá haciendo concesiones. Sobre el asunto del JCPOA, Irán se dio cuenta bajo la administración Obama de que la Casa Blanca necesitaba políticamente un acuerdo, sin embargo Irán no lo hizo. Lo mismo es cierto para la administración Biden.

Como May y yo discutimos, la única estrategia que ha funcionado para tratar con Irán es una política de máxima presión. Esto es lo que funcionó para el presidente Ronald Reagan y es lo que funcionó para el presidente Donald Trump. No se puede permitir que Irán adquiera o cree armas nucleares. No se puede permitir que el régimen tome rehenes o financie terroristas. Debe haber consecuencias reales para estos comportamientos—en forma de una fuerte presión económica unida.

Como dijo May, si usted tuviera vecinos que estuvieran abusando de sus hijos, traficando drogas o participando en otras actividades ilícitas, no los invitaría a cenar ni a irse de vacaciones de verano con ellos. Los mantendría a distancia y los apartaría de su familia y amigos. Lo más probable es que usted llamaría a la policía para evitar que cometan más delitos. Este es el modelo perfecto a seguir con Irán.

Espero que escuche el episodio del viernes y lo comparta con sus amigos, familiares—y miembros del Congreso.

Nuestros líderes deben dejar en claro que los estadounidenses no financiarán ni apoyarán al principal financiador del terrorismo mundial. No vamos a ayudar a pagar los programas de misiles y armas nucleares de Irán. No vamos a tolerar la hostilidad y la toma de rehenes en todo el Medio Oriente. No vamos a quedarnos sin hacer nada y permitir que nuestros aliados en la región sean amenazados por un matón beligerante.

Con información de Gingrich360.com.

Newt Gingrich, republicano, fue presidente de la Cámara de Representantes de 1995 a 1999 y se postuló como candidato presidencial en 2012.


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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de The Epoch Times

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