Amenaza terrorista en la frontera sur se «eleva e intensifica», dice experto

Por Charlotte Cuthbertson
12 de febrero de 2021 2:43 PM Actualizado: 12 de febrero de 2021 2:43 PM

WASHINGTON—A medida que aumenta el número de cruces fronterizos ilegales, los expertos advierten que el enorme volumen facilita que los terroristas potenciales se escapen por las fisuras.

Un promedio de unas 3000 personas fueron arrestadas cada día en enero tras cruzar ilegalmente la frontera sur, según las últimas estadísticas de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP).

«Creo que la amenaza puede muy bien ser elevada e intensificarse», dijo Todd Bensman, investigador principal del Centro de Estudios de Inmigración y autor de «America’s Covert Border War».

«Creo que estamos al frente de otra crisis migratoria masiva en nuestra frontera sur», agregó.

Bensman dijo que la atención debe centrarse en los cambios actuales que se están realizando en el sistema de asilo de EE. UU. y en cualquier brecha posterior que se cree.

“Debemos recordar que la mayoría de los terroristas que se infiltraron en las fronteras europeas abusaron de ese sistema de asilo—inventaron nombres falsos e historias falsas—y entraron [durante] la crisis”, dijo durante un panel de discusión el 10 de febrero.

«Esto creó una catástrofe de un extremo a otro de ese continente que ha continuado hasta el día de hoy», agregó.

Las preocupaciones aumentaron en Europa en 2015 y 2016, cuando los terroristas comenzaron a infiltrarse en los flujos masivos de refugiados que provenían principalmente de Siria.

En un lapso de dos años desde fines de 2015, más de 300 personas murieron y otras miles más resultaron heridas en atentados inspirados por el grupo terrorista ISIS, incluidos los de París (tiroteos masivos y atentados suicidas), Bruselas (dos atentados suicidas), Niza (ataque de camión) y Barcelona (ataque de furgoneta), y en los mercados navideños de Berlín (ataque de camión), el Manchester Arena (bomba suicida) y el Puente de Londres (furgoneta y apuñalamientos).

Según el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), se impide que un promedio de 10 terroristas conocidos o presuntos ingresen a Estados Unidos todos los días. Estas son personas incluidas en una lista de vigilancia terrorista de EE. UU.; la mayoría se encuentran en los aeropuertos o incluso en el extranjero mientras solicitan una visa.

Además, 3000 extranjeros de «interés especial» fueron detenidos en la frontera suroeste en 2018, según la entonces secretaria del DHS, Kirstjen Nielsen. Los extranjeros de interés especial (SIAs, por sus siglas en inglés) están calificados como tales por sus patrones de viaje y conducta. Provienen de docenas de países de Medio Oriente, del sur de Asia y del norte de África, donde operan grupos terroristas.

Cualquier ciudadano de esos países que ingrese ilegalmente a EE. UU. se considera SIAs y están sujetos a un nivel mejorado de detección.

“Ellos están apareciendo en la frontera sin ninguna identificación con mucha frecuencia, moviéndose a través de América del Sur, América Latina, utilizando traficantes de personas”, dijo Bensman.

11 iraníes

El 1 de febrero, la CBP arrestó a 11 iraníes que habían cruzado la frontera ilegalmente cerca de Yuma, Arizona.

«En este momento, las situaciones están sensibles debido a que los iraníes prometieron represalias por el asesinato del [comandante iraní Qassem] Soleimani», dijo Bensman. Un ataque con un dron de EE. UU. mató a Soleimani en enero de 2020.

«La probabilidad de que estos individuos sean malos es probablemente bastante baja», dijo, y agregó que también es posible que algunos sean abdicadores del ejército o de un departamento administrativo del régimen iraní que podría resultar útil para Estados Unidos.

En general, los terroristas tienen una memoria muy larga, dijo Norman Townsend, exagente supervisor del FBI para el grupo de trabajo conjunto de terrorismo de Laredo, Texas.

«Su misión podrían ser años en el futuro», dijo. «También hemos tenido ejemplos de personas que vinieron aquí legalmente y luego se radicalizaron».

Townsend dijo que la mayor atención a la frontera sur sobre la frontera norte es fundamental porque el gobierno mexicano ha «cedido su seguridad fronteriza, básicamente, a los cárteles».

La frontera entre EE. UU. y México, donde la frontera se convierte en una pequeña cerca de alambre de púas, al oeste de Nogales, Arizona, el 23 de mayo de 2018. (Samira Bouaou/The Epoch Times)

Rutas de traficantes

Una vía común para los SIAs es volar a América Latina y luego viajar a través de Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala y México hasta la frontera con Estados Unidos.

Homeland Security Investigations (HSI) tiene equipos en América Latina y otros países para identificar e interrumpir esas vías de tráfico ilícito.

La caminata de siete a 10 días a través de la inhóspita jungla del Darién, la cual se extiende hasta Panamá desde Colombia, se ha convertido en una ruta común para los SIAs.

“En 2011, cuatro personas de Pakistán caminaron por esa jungla. Lo observamos y dijimos ‘¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué harían eso?’ Y así empezamos a prestarle atención”, dijo Edward Dolan, exagente especial de HSI.

Dolan dijo que en 2011, menos de 1000 migrantes caminaron por esa jungla, sin embargo en los últimos años, eso se ha disparado a entre 20,000 y 30,000 migrantes.

“Ninguno traía pasaporte, pero todos tenían un teléfono celular. Y se les preguntaba: ‘¿Qué pasó con su pasaporte?’ ‘Perdí mi pasaporte en el río’. Sin embargo, tienen su teléfono celular”, dijo Dolan.

Los gobiernos de Panamá y Costa Rica tienen una política llamada «flujo controlado», la cual esencialmente ayuda a los traficantes de personas a impulsar su carga hacia la frontera con EE. UU., dijo Bensman en un video anterior.

La política implica que los dos gobiernos brindan a los migrantes, incluyendo a los extranjeros con interés especial, alojamiento, comida, tratamiento médico y transporte hacia el norte con dirección a Nicaragua, Honduras y México—»donde los traficantes organizados pueden volver a tomar el control», dijo Bensman. La idea es sacar a los migrantes de sus respectivos países lo más rápido posible.

Bensman dijo que el objetivo de ellos es solicitar asilo una vez que lleguen a Estados Unidos.

Las organizaciones de tráfico de personas son muy diferentes de otras organizaciones criminales como los cárteles de la droga, dijo James Dinkins, exdirector ejecutivo asociado de HSI, quien supervisó las iniciativas de América Latina para desmantelar las redes especializadas de tráfico ilegal a larga distancia.

Los cárteles de la droga, dijo, son muy territoriales y luchan entre sí, mientras que las organizaciones de tráfico ilegal compartirán recursos para mover a los humanos a través del sistema de la manera más eficiente.

“Ellas son organizaciones más descentralizadas que compartirán recursos entre sí. Si tienen una forma de entrar a un país (…) o su vulnerabilidad que puedan explotar, o tal vez a través de la corrupción, usarán esos servicios para muchas otras organizaciones”, dijo Dinkins.

Bensman proclama los programas en América Latina y Centroamérica como la razón por la que no ha ocurrido ningún ataque terrorista en Estados Unidos por parte de nadie que haya cruzado la frontera sur.

Sin embargo, advirtió sobre el impacto de la próxima migración masiva prevista a la frontera sur de EE. UU.

«Esto colapsa nuestros sistemas de control fronterizo y la frontera», dijo Bensman. La capacidad de examinar a las personas se ve comprometida cuando todos los sistemas colapsan, “y somos incompetentes e incapaces de mantener las conexiones, las investigaciones y la recopilación de inteligencia. Veo que eso está sucediendo en un muy mal momento ahora mismo».

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