Antiguos cuentos de sabiduría: Corregir los errores cambia el destino

Por The Epoch Times
05 de noviembre de 2021 4:45 PM Actualizado: 05 de noviembre de 2021 4:45 PM

Los antiguos cuentos de sabiduría nos recuerdan las tradiciones y los valores morales que se han atesorado en todo el mundo. Esperamos que las historias y los mensajes de nuestra serie Cuentos de Sabiduría ayuden a elevar los corazones y las mentes de nuestros lectores.

Este cuento reconstruido, «Corregir los errores cambia el destino», es una de las muchas historias en audio del programa «Antiguos Cuentos de Sabiduría» de la Red de Radio Sonido de Esperanza, ahora transcritas aquí para nuestros lectores.

Lea el cuento a continuación, y déjese transportar a otro mundo:

En la dinastía Ming, un hombre llamado Zhang Weiyan en Jiangyin, de la provincia de Jiangsu, era un hábil escritor, bastante conocido en su región. En el año de Jiawu, se presentó a los exámenes para ingresar en la corte, pero fracasó. Después de ver el boletín de los resultados del examen, maldijo a los jueces que calificaron su examen muy bajo, sintiendo que no reconocían a las personas que tenían verdadero conocimiento.

En ese momento, un taoísta pasó por allí y lo escuchó. Sonrió y dijo: «¡Puedo decir que sus escritos deben ser malos!».

Zhang Weiyan respondió enfadado: «¿Por qué se ríe de mí? No ha leído mis artículos, ¿cómo sabe que mis escritos son malos?».

El taoísta contestó: «He oído que la clave para escribir es que hay que estar en paz y mantener un corazón tranquilo, pero lo escuché maldecir a los jueces. Debe de ser un hombre muy enfadado. ¿Cómo puede escribir buenos artículos si así es su carácter?».

Zhang Weiyan pensó en silencio durante un tiempo sobre lo dicho, y lo consideró muy racional. Entonces, pidió sinceramente ayuda al taoísta.

El taoísta respondió diciendo: «Sus escritos ciertamente necesitan ser buenos. Sin embargo, si está destinado a fracasar, ni siquiera los buenos escritos le ayudarán. La solución fundamental es cambiar su actitud».

Zhang Weiyan preguntó: «¿Cómo puedo cambiar mi actitud?».

El taoísta respondió: «Si puede seguir las palabras del cielo y hacer buenas acciones, llegarán grandes cosas».

Al escuchar esto, Zhang Weiyan suspiró: «Solo soy un pobre erudito. ¿Dónde puedo encontrar suficiente dinero para hacer buenas acciones?».

El taoísta dijo: «Sea compasivo y cultive su virtud, lo más importante está en su corazón. Es esencial que llevemos la bondad en nuestro corazón en todo momento. Debemos ser más humildes y estar dispuestos a ayudar a los demás, y el deseo de hacerlo debe ser puro y recto. Siga siempre la característica celestial de ser veraz, compasivo y tolerante. Por ejemplo, uno no necesita dinero para ser humilde. Se puede lograr esto sin ser rico. Debe examinarte a sí mismo en lugar de maldecir a los jueces. Su acción de juzgar es un defecto del que debe deshacerse».

Estas palabras conmovieron profundamente el ser de Zhang Weiyan, por lo que agradeció humildemente al taoísta.

A partir de ese día, Zhang Weiyan fue muy amable y estricto consigo mismo. Cultivó su virtud y se convirtió en una persona de alta moralidad. Creó escuelas e instruyó a la población local, enseñándoles a evitar el mal y a realizar buenas acciones por insignificantes que parecieran. Animó a la gente a ser amable con los demás y, debido a su desinterés, fue muy elogiado.

Tres años después, Zhang Weiyan tuvo un sueño. Soñó que entraba en una gran casa en la que había un libro con una lista de muchos nombres, aunque también había muchos espacios en blanco. Preguntó a alguien que estaba cerca qué significaba esto. La persona le respondió: «Esta es una lista de nombres que serán aceptados este otoño. Si un nombre aparece aquí y esa persona no ha cometido ninguna falta, su nombre se mantendrá. Los espacios en blanco son los que podrían haber sido aceptados pero cometieron faltas. Por lo tanto, sus nombres fueron eliminados. Durante los últimos tres años, ha sido amable con los demás, por lo que se añadió su nombre. Si continúa haciendo el bien, seguirá acumulando virtudes, y lo animo a seguir siendo atento y diligente consigo mismo».

Más tarde, ese mismo año, Zhang Weiyan efectivamente aprobó los exámenes de la corte, mientras seguía transmitiendo desinteresadamente muchas buenas acciones a su pueblo.

El cielo protegerá a las personas bondadosas; es natural que los bondadosos sean recompensados. No importa dónde se encuentre, qué profesión elija y en qué tipo de entorno esté, puede ser una buena persona. Haciendo genuinamente buenas acciones sin pensar en la recompensa, y manteniendo un corazón amable y humilde en todo momento, la virtud se desarrollará de forma natural. Y con esto, uno tendrá un futuro brillante.

A continuación puede escuchar el cuento en inglés:

Este relato fue transcrito e impreso con el permiso de Sound of Hope Radio Network. Audio por Sound of Hope Radio Network. Copyright © 2012. Todos los derechos reservados.


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