Un aspecto vital de la salud: Comprender y nutrir el alma

¿Qué es el alma? ¿Qué relación tiene con la salud? ¿Cómo debemos cuidarla?

Por Jingduan Yang
26 de abril de 2024 9:52 AM Actualizado: 26 de abril de 2024 9:52 AM

Opinión

Mientras se lucha por el bienestar físico, mental y social, hay que considerar otro aspecto vital de la salud: el alma. ¿Qué es el alma? ¿Cómo se relaciona con la salud? ¿Cómo debemos nutrirla? En este artículo profundizaremos estas cuestiones.

Todo está hecho de materia. Nuestros cuerpos físicos —formado por pelo, piel, órganos y vasos sanguíneos— son objetos tangibles. A diferencia del cuerpo material, el alma se considera inmaterial. Sin embargo, los conceptos de material e inmaterial son relativos. Cuando la materia es tan minúscula que no puede ser observada ni tocada por los métodos científicos actuales, se considera inmaterial. Me inclino a creer que el alma es una forma de existencia material más microscópica que inmaterial.

La mayoría de las sustancias pasan por un proceso de formación, existencia, descomposición y destrucción, y el cuerpo humano no es una excepción. Desaparece gradualmente con la edad y luego con la muerte. Sin embargo, el alma se considera eterna. Muchos sistemas de creencias consideran que el alma reside dentro del cuerpo y sigue existiendo después de que el cuerpo muere. En cuanto al destino del alma, se cree que está influenciado por las acciones, pensamientos e intenciones de cada uno en esta vida.

3 formas de experimentar el alma

Si el alma existe, ¿cómo podemos experimentarla? Generalmente, existen tres formas de sentir la presencia de nuestra alma.

1. Práctica de atención plena

La atención plena implica estar plenamente presente en el momento, consciente de nuestros pensamientos, emociones, sensaciones y el entorno que nos rodea. Nos impide pensar en el pasado o distraernos con la irrealidad.

La atención plena cultiva un estado de conciencia elevada, lo que nos permite observar el funcionamiento interno de la mente y conectarnos con aspectos más profundos de su ser. Al aceptar cada momento sin juzgar, podemos fomentar un sentido de conexión con nuestro yo interior, lo que nos lleva a experiencias profundas de paz y plenitud.

La atención plena a menudo se cruza con varias tradiciones espirituales, proporcionando un camino para que las personas exploren su espiritualidad y se conecten con sus almas. La atención plena también puede mejorar la creatividad y la autoexpresión, permitiendo a las personas aprovechar su sabiduría interior y canalizarla en esfuerzos artísticos.

2. Práctica espiritual

La práctica espiritual se refiere a encarnar las propias creencias en la vida diaria. Los diferentes sistemas de creencias emplean diferentes prácticas espirituales, incluida la meditación, el qigong, el estudio de las escrituras, la recitación y el cumplimiento de las leyes religiosas. Estas prácticas pueden resultar en cambios espirituales en el alma. Con el tiempo, muchas prácticas espirituales tempranas se han transformado en rituales y actividades religiosas.

Participar en prácticas espirituales facilita una introspección profunda, ayudando a las personas a descubrir su verdadera esencia y conectarse con la sabiduría de su alma. Las prácticas espirituales a menudo conducen a la curación emocional al permitirnos liberar traumas, miedos y emociones negativas del pasado, fomentando una sensación de plenitud y paz interior.

A través de prácticas espirituales, obtenemos claridad sobre el propósito de la vida y alineamos nuestras acciones con la misión de nuestra alma, lo que nos lleva a una profunda sensación de plenitud y propósito.

3. Actividades artísticas y creativas

Las actividades artísticas y creativas requieren inspiración. Durante el proceso creativo, las personas suelen expresar algo profundo desde el interior de sus almas, lo que les permite experimentar la existencia del alma.

Desde una perspectiva científica, nuestros pensamientos, comportamientos, emociones y conciencia están todos vinculados a las funciones del cerebro y del cuerpo en su conjunto. Esto se debe a que el cerebro no funciona de forma aislada, está conectado a los órganos y a los sistemas del cuerpo. La investigación científica actual se centra más en las diversas actividades del cerebro, y nuestro conocimiento sobre la relación entre estas actividades y el alma son limitados.

Reconocer la existencia del alma

En la vida real, dos fenómenos pueden ayudarnos a reconocer la existencia del alma.

El primer fenómeno implica recuerdos de la reencarnación, donde algunas personas recuerdan detalles de sus vidas pasadas. Esto sugiere indirectamente la naturaleza eterna del alma, implicando su existencia antes de nuestros cuerpos físicos actuales.

El segundo se relaciona con experiencias cercanas a la muerte. Algunos individuos, a menudo debido a una enfermedad o un trauma, están al borde de la muerte y, en algunos casos, incluso son declarados clínicamente muertos durante un período antes de ser revividos. Muchas de estas personas relatan experiencias en las que el alma abandona el cuerpo. Algunas experiencias son increíblemente hermosas, en las que las personas ven a Dios o el cielo. Otros son aterradores, con personas que ven al diablo y regresan con un miedo intenso. A lo largo de mi carrera médica, me encontré con casos de este tipo.

Estos dos fenómenos son experiencias que reflejan la eternidad del alma humana. Esto indica que nuestros cuerpos físicos eventualmente perecerán, pero nuestras almas son eternas. Por lo tanto, cuidar nuestras almas es crucial.

4 elementos clave para nutrir el alma

Si reconocemos la existencia del alma, debemos aprender a nutrirla y cultivarla, potenciando su bienestar, profundidad y virtud. Esto no sólo mejora nuestro reino y calidad espiritual, sino que también promueve nuestra salud física y armonía social. Entonces, ¿cómo podemos nutrir y cultivar nuestras almas?

1. Autorreflexión e introspección

Debemos aprender a reflexionar y hacer introspección porque elevar el alma está íntimamente ligado a elevar el yo. Sin la capacidad de centrarnos en nuestro interior, identificar y abordar nuestros defectos, no podemos cultivar nuestras almas ni elevar nuestros reinos espirituales.

2. Vida auténtica

Debemos vivir auténticamente, apegándonos a nuestras creencias en todas las circunstancias. Esta es una demostración de cómo permanecer fieles a nosotros mismos. Significa no cambiar nuestras creencias por miedo o tentación, ni cambiar nuestras creencias por cambios de humor o deseos.

3. Relaciones interpersonales saludables

La esencia de las relaciones humanas radica en la conexión entre las almas. Cuando las relaciones interpersonales son turbulentas, marcadas por el engaño o el resentimiento, indica la necesidad de examinar el sistema de creencias de uno y trabajar activamente para mejorar las relaciones.

Mantener relaciones interpersonales sanas también está íntimamente ligado a la salud física. En 2022, la Asociación Estadounidense del Corazón publicó una declaración científica en su revista que indica que el aislamiento social y la soledad dañan la salud del corazón y el cerebro.

4. Desarrollar la compasión y el perdón

Mostrar compasión, comprensión y perdón hacia los demás es tanto una forma de bondad como un método de cultivación espiritual. Independientemente de cómo nos traten los demás, siempre debemos acercarnos a ellos con amabilidad y buena voluntad. Mantener esta actitud positiva sin una práctica espiritual regular es un desafío, especialmente ante eventos inesperados, que pueden llevar a un comportamiento inapropiado o incluso agresivo, dañando a los demás y a nosotros mismos.

Un estudio dirigido por la Universidad de Harvard indicó que el perdón puede reducir la ansiedad y la depresión, aumentando así el bienestar mental. Los resultados se alinean con la evidencia reciente de que el perdón puede mejorar el sueño, aliviar el estrés, reducir la presión arterial y disminuir la frecuencia cardíaca.

Conocer a alguien, trabajar juntos y, especialmente, vivir juntos son encuentros fortuitos. Deberíamos valorar estas conexiones. Independientemente del estatus social, las creencias religiosas o las opiniones políticas de la otra persona, debemos esforzarnos por mantener relaciones igualitarias y amables.

Un alma sana conduce a una visión del mundo, pensamientos, emociones y comportamientos saludables, fomentando una perspectiva más positiva. Además, la salud del alma también influye significativamente en el bienestar físico.


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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de The Epoch Times

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