El impacto de la muerte de Soleimani

Por Jim McKinney
14 de enero de 2020 10:26 AM Actualizado: 14 de enero de 2020 10:41 AM

Comentario

El ataque de Estados Unidos contra el general de división iraní Qassem Soleimani, fue uno de los acontecimientos más importantes en el Medio Oriente en casi 70 años.

El 3 de enero, el ataque estadounidense llevado a cabo con un drone «Reaper» en el aeropuerto de Bagdad que mató a Soleimani fue preciso, rápido y sin víctimas civiles. Aunque ha puesto la región patas arriba en el corto plazo, su impacto estratégico socavará el régimen iraní en el largo plazo.

Soleimani no era el segundo hombre más poderoso de Irán; era el individuo más poderoso de todo Medio Oriente. Dirigió la Fuerza Quds del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní (IRGC), la fuerza de operaciones especiales e inteligencia iraní. El IRGC protege la teocracia iraní; la Fuerza Quds extiende su influencia. Soleimani era el hombre que mantenía a los gobernantes religiosos en el poder.

La Fuerza Quds entrenó, financió y dirigió a Hezbolá, a los rebeldes hutíes en Yemen, a numerosas milicias en Irak, Siria, Sudán y Libia, así como a formaciones paramilitares libanesas y palestinas. Han colocado fuerzas especiales, equipos y agentes de inteligencia humana en todo el mundo.

La personalidad de Soleimani unió a esta amalgama de terroristas. Su misión era expandir la influencia iraní y proteger la Revolución Islámica a través de la violencia, usando armas, amenazas, dinero, lealtad y miedo para lograr sus objetivos. Fue el arquitecto de la represión de los recientes levantamientos civiles en Irán, matando a unos 1500 manifestantes.

Soleimani no solo fue el aglutinante que mantuvo al régimen iraní en el poder, sino que también estuvo profundamente involucrado en la influencia de Irak en la región. Planificó, coordinó y ejecutó directamente numerosos ataques contra las fuerzas estadounidenses en Irak entre 2004 y 2011. Su organización desarrolló penetradores formados por explosión y llevó a cabo miles de ataques con artefactos explosivos improvisados (IED) que mataron a más de 500 estadounidenses, cientos de aliados y miles de civiles inocentes y fuerzas de seguridad de gobiernos regionales. También aprobó el ataque a la embajada de Estados Unidos en Bagdad en diciembre de 2019.

Irak e Irán tienen una mala historia, una guerra sucia en la década de 1980. Soleimani obligó a los líderes chiítas iraquíes a renunciar a su soberanía para proteger los intereses iraníes. Y ahora que ha muerto, algunos líderes chiítas iraquíes se sienten aliviados en silencio. Muchos líderes sunitas y kurdos iraquíes están extasiados, al igual que muchos que se oponen al régimen opresivo en Irán.

Su compleja red está ahora luchando por el liderazgo. La cultura de Medio Oriente se basa en la lealtad a los individuos, no cualquiera puede intervenir para cumplir el rol de Soleimani; este ataque fue enormemente disruptivo. Su ausencia obliga a pequeños y diversos intereses a cuestionarse entre sí, y potencialmente a fragmentarse. Eso creará miedo, desconfianza y asustará a los ayatolás de Irán; su protector ya no está más.

El poder importa en el Medio Oriente. La negociación blanda muestra debilidad; la negociación dura gana respeto. Es lo mismo ya sea para negociar en los mercados locales que en la arena política.

El presidente Donald Trump acaba de decirle a la red de la Fuerza Quds, y al mundo, que Estados Unidos tiene la inteligencia, la capacidad y la voluntad de atacar a lo más alto, a los más poderoso, en cualquier momento y en cualquier lugar, para proteger los intereses de Estados Unidos y lograr la estabilidad regional. Sostengo que fue la proyección más precisa, y posiblemente la más influyente, del poder estadounidense en la región que jamás haya existido.

Ningún líder occidental ha tenido el valor de tomar una acción tan audaz, independiente y arriesgada contra un líder (terrorista) iraní de alto rango. Esto creará cierto nivel de caos a corto plazo. Las represalias son, por supuesto, impredecibles y peligrosas. Pero ciertamente demostrará que esta administración estadounidense no jugará el mismo juego de los últimos 40 años.

Creo que la muerte de Soleimani unificará e inspirará a aquellos que han temido la influencia iraní. Kurdos, sunitas iraquíes, kuwaitíes, árabes sauditas, cristianos libaneses, jordanos, egipcios, israelíes y otros ya han formado una coalición contra Irán.

Su muerte puede envalentonar a los iraníes descontentos que quieren paz y libertad. Ya están surgiendo protestas por las mentiras que el régimen ha dicho en los últimos días. Los manifestantes seguramente están envalentonados con Soleimani fuera de escena.

Estratégicamente, es probable que el ataque con el dron disminuya, en lugar de aumentar, los ataques a los intereses de Estados Unidos por temor a una respuesta. Incluso podría forzar a los autoritarios iraníes a negociar por temor a su supervivencia.

Independientemente de los resultados impredecibles, el ataque a Soleimani cambió las reglas del juego.

El Teniente Coronel James McKinney es un oficial retirado del Área de Asuntos Exteriores del Ejército de Estados Unidos con más de 30 años de servicio en asignaciones estratégicas, tácticas y de operaciones especiales en todo el mundo. Se desempeñó como oficial superior de defensa y agregado de defensa, como jefe adjunto de lucha contra el terrorismo del Comando del Pacífico de Estados Unidos, como oficial de asistencia de seguridad de las embajadas de los Estados Unidos en Albania y la República de Georgia, y como asesor político-militar del comandante del Ejército Central de Estados Unidos en el Medio Oriente. Actualmente es consultor y forma parte de la junta directiva de Saturna Capital.

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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de The Epoch Times

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