La resistencia pacífica de Falun Dafa en 20 años de persecución: Un testamento a la conciencia humana

Por Junta editorial de La Gran Época
20 de julio de 2019 4:07 PM Actualizado: 30 de enero de 2021 1:50 PM

La historia se repite. Hace dos mil años, el tirano romano Nerón prendió fuego a la capital de su imperio, y luego intentó culpar a los cristianos y erradicar así su fe. Veinte siglos después, el 20 de julio de 1999, el cabecilla del Partido Comunista Chino (PCCh) Jiang Zemin inició una persecución contra Falun Dafa y las decenas de millones de personas que lo practicaban. Una ola de terror sepultó a todo el país.

Frente a un ataque sin precedentes que aplicó todas las técnicas desarrolladas por el Partido Comunista a lo largo de su larga historia de represión política, los practicantes de Falun Dafa no se echaron atrás. En cambio, se embarcaron en un viaje histórico de desobediencia pacífica a la persecución, perseverando a través de la mentira y la tortura con su fe en los valores universales de Verdad, Benevolencia y Tolerancia.

En los últimos 20 años, esta comunidad de millones de meditadores desarmados ha forjado un camino notable. Cuando la verdad y la justicia fueron atacadas por los comunistas, los practicantes de Falun Dafa ofrecieron su propia carne y sangre en su defensa. La verdad y la justicia prevalecieron.

Fe inquebrantable

Falun Gong, también conocido como Falun Dafa, fue presentado al público el 13 de mayo de 1992 por su fundador, Li Hongzhi. Las enseñanzas de Falun Gong se basan en los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Sus cinco ejercicios de meditación se difundieron rápidamente por toda China de boca en boca, a medida que la gente experimentaba milagros de salud y mejora moral.

Falun Gong despertó la espiritualidad profundamente arraigada del pueblo chino y su anhelo de valores tradicionales, que se habían perdido bajo décadas de dominio comunista. La práctica y sus enseñanzas los guiaron hacia el refinamiento de su carácter, a la vez que elevaron el estado moral de la sociedad china.

En la década de 1990, podían verse en todas partes a practicantes de Falun Gong haciendo sus ejercicios matutinos con una serena música de meditación, desde las metrópolis más grandes hasta los pueblos del campo. A principios de 1999, un cálculo del gobierno chino estimaba que había entre 70 y 100 millones de practicantes de Falun Gong. Una investigación realizada por un alto funcionario chino concluyó que Falun Gong había traído «innumerables beneficios a la nación y al pueblo, y ni un solo daño».

Sin embargo, la gran cantidad de gente que había comenzado a practicar Falun Gong, así como la influencia que estaba teniendo en la sociedad, se convirtió en una espina clavada en el ojo de Jiang. Sintiéndose amenazado por la popularidad de la disciplina, y creyendo que su poder político estaba en peligro, Jiang planificó y comenzó una campaña para erradicar a la práctica, calificándola de una amenaza a la ideología atea del Partido Comunista. El PCCh había declarado la guerra a millones de personas, de todas las profesiones y condiciones sociales, que profesaban fe en la Verdad, la Benevolencia y la Tolerancia.

En las dos décadas siguientes, la persecución a Falun Gong ha demostrado ser uno de los casos más graves de crímenes de lesa humanidad de la historia y, en algunos aspectos, un hecho sin precedentes en cuanto a las profundidades en las que sus autores se han hundido para llevar a cabo sus despreciables actos. Toda China ha sido víctima de esta catástrofe.

Políticas de genocidio

El 7 de junio de 1999, anticipándose a la persecución contra Falun Dafa, Jiang dio órdenes directas de establecer una organización extralegal del Partido con el propósito de coordinar y dirigir la represión que se avecinaba a través de oficinas nacionales. Conocida como la Oficina 610 por la fecha de su creación el 10 de junio, su estructura y funciones eran comparables a las de la infame Gestapo en la Alemania nazi.

Jiang declaró que eliminaría a Falun Gong en tres meses, atacando la reputación de los practicantes, apoderándose de sus posesiones y atacándolos físicamente. Los practicantes asesinados como resultado de la persecución debían ser declarados víctimas de suicidio y cremados inmediatamente, sin identificación. El régimen chino movilizó todos los recursos disponibles –incluyendo los tribunales, los departamentos de propaganda, las instituciones culturales y políticas y las escuelas– en su intento por destruir a Falun Dafa.

Los medios de comunicación estatales –televisión, radio, periódicos y más tarde Internet– a todos los niveles sirvieron al PCCh para producir noticias falsas que difamaban las enseñanzas de Falun Gong, difamaban a su fundador y deshumanizaban a los practicantes. La campaña de odio inventó muchas mentiras, como las «1400 muertes» supuestamente causadas por practicar Falun Gong, la autoinmolación escenificada en Tiananmen, y afirmaciones de que Falun Gong era una amenaza para el Partido orquestada por «fuerzas anti-Chinas» extranjeras.

El PCCh también extendió su propaganda al extranjero para demonizar a Falun Gong y politizar el tema. Muchos medios de comunicación internacionales repitieron los peyorativos y relatos elaborados por el PCCh para inculpar a Falun Dafa, empujando efectivamente la persecución a la escena mundial al preparar al público para que malinterpretara o sintiera hostilidad hacia la disciplina.

El régimen chino, bajo el comando de Jiang, hizo abundante uso de violencia extrema, propaganda constante y tácticas inhumanas de lavado de cerebro en su intento de forzar a los practicantes de Falun Gong a elegir entre su fe o su vida. Durante el transcurso de la persecución, millones de personas han sido encarceladas o retenidas en campos de trabajo, centros de detención, manicomios, centros de rehabilitación de drogas o «cárceles negras» no oficiales por negarse a abandonar sus creencias. Los grupos de derechos humanos han documentado más de 100 métodos de tortura utilizados por las autoridades chinas para perseguir a Falun Gong, así como el uso de sustancias tóxicas y dañinas para los nervios. Muchos practicantes murieron, fueron mutilados o quedaron con trastornos mentales como resultado de este abuso.

El número de muertes causadas por la persecución es difícil de estimar, debido a la dificultad de sacar información de China continental. Minghui.org, un sitio web estadounidense fundado por practicantes de Falun Dafa para documentar la persecución, ha confirmado y verificado la muerte de 4322 personas a manos de las autoridades por negarse a abandonar su fe en Falun Dafa.

Sin embargo, esta estadística incompleta es solo un fragmento de una realidad mucho más angustiosa, ya que muchas de las muertes no han sido reportadas, o se debe a que las víctimas han sido asesinadas en condiciones de máximo secreto, como por ejemplo para la sustracción de sus órganos.

Además de la tortura física y psicológica, el Partido Comunista también impuso medidas para excluir a Falun Gong de la vida pública. Los adherentes fueron despedidos de sus trabajos, expulsados de la escuela o de la universidad, o privados de pensiones y otros beneficios sociales. Los familiares de los practicantes también han sufrido mucho, y la represión ha destrozado a un sinnúmero de familias.

Los abogados chinos de derechos humanos han instado a la comunidad internacional a reconocer la persecución a Falun Gong como la más severa violación de los derechos humanos en el mundo, que en su escala y crueldad es comparable a una guerra, y en algunos aspectos es incluso peor.

Sustracción forzada de órganos

Un número creciente de informes y estudios muestran que el PCCh ha estado asesinando a practicantes de Falun Dafa y a otras víctimas en un acto de maldad sin precedentes: la sustracción forzada de órganos.

Desde 1999, el número de trasplantes de órganos realizados anualmente en China ha aumentado drásticamente. Muchos médicos en hospitales chinos han admitido a los investigadores que se hacen pasar por potenciales turistas de trasplantes que los órganos que utilizan provienen de practicantes de Falun Gong.

En marzo de 2006, una mujer del noreste de China que vivía en Estados Unidos se convirtió en la primera testigo en hablar sobre la sustracción de órganos, cuando testificó que su exmarido había extirpado las córneas de miles de practicantes de Falun Gong desde principios de la década de 2000.

Desde entonces, la Organización Mundial para la Investigación de la Persecución a Falun Gong (WOIPFG) y otras organizaciones independientes han llevado a cabo extensas investigaciones y verificado las acusaciones sobre la sustracción de órganos. Un investigador lo llamó un crimen «nunca antes visto en este planeta».

El 12 de diciembre de 2013, el Parlamento Europeo aprobó una resolución urgente exigiendo a las autoridades chinas que pongan fin de inmediato a la práctica de la sustracción forzada de órganos y que liberen a todos los prisioneros de conciencia, incluidos los practicantes de Falun Dafa.

El 19 de mayo de 2016, WOIPFG publicó un informe exhaustivo que incluía grabaciones telefónicas de investigación, así como otras formas de evidencia para demostrar que la sustracción de órganos se estaba llevando a cabo con el apoyo del Estado, y que se cometía por órdenes directas de Jiang Zemin.

El 13 de junio de 2016, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó la Resolución 343 para condenar la práctica de la sustracción forzada de órganos en China.

El 22 de junio de 2016, los investigadores David Kilgour, David Matas y Ethan Gutmann publicaron conjuntamente un informe de 700 páginas sobre la sustracción forzada de órganos en China. Estimaron que los hospitales chinos realizaban entre 60.000 y 100.000 cirugías de trasplante al año, y que la principal fuente de donantes eran los practicantes de Falun Gong.

El 17 de junio de este año, un tribunal popular independiente formado por un panel de abogados y expertos dictaminó: «La extirpación forzada de órganos se ha cometido durante años en toda China a una escala significativa y que los practicantes de Falun Gong han sido una –y probablemente la principal– fuente de suministro de órganos».

Devastación económica

La persecución de practicantes inocentes de Falun Gong durante las últimas dos décadas ha consumido una enorme cantidad de recursos financieros, humanos y sociales, y le ha costado al Estado y al pueblo chino una fortuna incalculable.

Según investigaciones de WOIPFG, China gastó un promedio de casi un cuarto de sus ingresos anuales para suprimir a Falun Gong durante los años pico de la persecución. Otra fuente indicó que el PCCh movilizó recursos equivalentes a las tres cuartas partes del PIB de China para mantener la persecución a Falun Gong. Un funcionario del Ministerio de Finanzas de China admitió que «la política de suprimir a Falun Gong fue sostenida por una generosa cantidad de fondos. Sin este dinero, sería imposible mantener la represión».

La camarilla de Jiang movilizó a millones de personas para llevar a cabo la persecución. Los salarios, los bonos, las horas extras y otras prestaciones asignadas a este grupo superan los 100.000 millones de yuanes en gastos anuales.

Ejemplos de otros costos asociados con la supresión de Falun Gong incluyen el uso de recompensas financieras que animan a los ciudadanos comunes a denunciar a los practicantes ante las autoridades, la contratación de agentes y matones extranjeros para acechar y acosar a las comunidades de Falun Gong en el extranjero, la compra de medios de comunicación de habla china en el extranjero para difamar a Falun Gong, y la ayuda extranjera ofrecida a los países en desarrollo a cambio de apoyar el prontuario de China en materia de derechos humanos ante las Naciones Unidas y en otros foros internacionales.

Abuso de la ley

La libertad de creencia está garantizada por la Constitución china, y no hay ninguna ley que prohíba a Falun Gong. Sin embargo, los ejercicios benignos de esta libertad, como poseer una copia de Zhuan Falun, el libro principal de Falun Gong, descargar materiales de Falun Gong de Internet, hacer los ejercicios de meditación de Falun Gong o hablar con otros sobre la práctica, son actividades que conllevan el riesgo de un castigo severo.

El 30 de octubre de 1999, Jiang ordenó apresuradamente al comité permanente del Congreso Popular Nacional, la legislatura títere de China, que aprobara una ley que prohibiera las «sectas malvadas», como para que la persecución tuviera un barniz de legitimidad.

Los abogados chinos de derechos humanos consideran que la campaña contra Falun Gong es ilegal, ya que viola la Constitución china y deriva de la voluntad personal de Jiang Zemin. El uso del Artículo 300 del Código Penal chino para acusar y condenar a los practicantes de Falun Gong es una aplicación errónea de la ley, mientras que la Oficina 610 establecida por orden de Jiang era una organización que, hasta su supuesta disolución este año, operaba fuera de los límites legales.

La Oficina 610 es dirigida por la Comisión de Asuntos Políticos y Legales (CAPL) del PCCh, la cual supervisa toda la seguridad pública, la fiscalía y el sistema judicial. Esto le dio a la Oficina 610 la capacidad de manipular el sistema legal de China y de convertirlo en una fuerza poderosa en la persecución. Mientras tanto, al convertir al personal jurídico y a las fuerzas del orden en violadores de la ley, el PCCh causó un daño generalizado y duradero al sistema legal chino.

Las violaciones legales masivas requeridas para llevar a cabo la persecución a Falun Gong han impactado a varios otros grupos, tales como los disidentes, otros prisioneros religiosos, abogados de derechos humanos y ciudadanos chinos comunes. El mal uso de la ley por parte del CAPL también creó oportunidades de corrupción, que han sido aprovechadas por miembros de la facción de Jiang y otros funcionarios del sistema de poder del PCCh.

China en crisis moral

El ataque del Partido Comunista contra los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia ha arrastrado a China y al pueblo chino a un abismo moral. En este sentido, las verdaderas víctimas de la persecución del PCCh son los chinos que han sido envenenados por sus mentiras y propaganda.

Para impulsar la persecución a Falun Gong, Jiang Zemin recurrió a la corrupción para gobernar China. Él y sus aliados se aseguraron la lealtad de los funcionarios con oportunidades de ascenso, así como oportunidades para obtener ganancias ilícitas. Los funcionarios del Partido más activos y despiadados en la persecución a Falun Gong fueron ascendidos a altos rangos, mientras que los informantes, los matones contratados y los presos que golpearon y abusaron de los practicantes de Falun Gong recibieron recompensas por llevar a cabo sus crímenes. Algunos agentes de policía, al arrestar a los practicantes, admitieron abiertamente que los vicios como la prostitución y las apuestas no les conciernen, pero la Verdad, la Benevolencia y la Tolerancia no pueden ser permitidas.

Innumerables personas se han convertido en cómplices del PCCh en el transcurso de la persecución, desde agentes de las fuerzas del orden, trabajadores de los medios de comunicación y personal médico que participa en la sustracción de órganos. Muchos de ellos han perdido su conciencia al seguir los monstruosos crímenes del Partido contra la humanidad.

A nivel internacional, la camarilla de Jiang exportó odio mientras sobornaba y amenazaba a gobiernos, medios de comunicación y empresas extranjeras para que hicieran la vista gorda o incluso ayudaran en la persecución. Vinculando las relaciones económicas y las ganancias con la cuestión de los derechos humanos, el PCCh capacitó a países y empresas extranjeras para que guardaran silencio sobre el comportamiento genocida del Partido. En algunos casos, la facción de Jiang incluso ha vendido la soberanía de China a cambio de apoyo extranjero.

Castigando el bien y promoviendo el mal, el PCCh ha abierto las puertas del infierno. En la China de hoy, la corrupción y la inmoralidad plagan la sociedad, contribuyendo a la contaminación y a los productos falsos o envenenados que inundan el ambiente. El país entero sufre de una falta de confianza que solo ha empeorado a medida que el desgobierno del PCCh se prolonga.

La importancia de la resistencia pacífica

Durante las últimas dos décadas, los practicantes de Falun Gong dentro y fuera de China continental han utilizado todos los medios a su alcance para concientizar sobre la persecución cometida por el PCCh. A pesar de la severidad de la persecución, millones de practicantes de Falun Gong permanecen activos en China continental, y en los 20 años de represión han demostrado ser capaces de una resiliencia inquebrantable.

Estos esfuerzos firmes han inspirado a otros a defender sus derechos y creencias frente a la tiranía del Partido Comunista. Mientras tanto, al revelar la naturaleza del Partido mismo, los practicantes de Falun Gong han mostrado al mundo una manera de desintegrar pacíficamente el PCCh y de regresar a una cultura de tradición y rectitud, haciendo una contribución desinteresada y perdurable a la conciencia humana y a la moralidad.

El valor para decir la verdad

Desde el comienzo de la persecución en 1999, más de 100.000 practicantes de Falun Gong, a veces junto con toda su familia, han viajado a la plaza de Tiananmen en Beijing, arriesgando sus vidas y su libertad para decir a las autoridades «Falun Dafa hao», «Falun Dafa es bueno».

Otros practicantes organizaron conferencias de prensa, intervinieron las señales de televisión en China continental para transmitir programas que refutaban las mentiras del PCCh, colgaron carteles y pancartas en las calles, o imprimieron libros y otros materiales para concientizar sobre Falun Gong y la persecución, aclarando los hechos cara a cara.

En el extranjero, los practicantes de Falun Gong visitan gobiernos y organizaciones de derechos humanos, establecen compañías de medios de comunicación, organizan actos y manifestaciones, desarrollan software para romper con la censura de Internet en China y se comunican con ciudadanos chinos por teléfono y fax. En muchos países, se puede ver a los practicantes de Falun Gong sosteniendo pancartas y practicando la meditación fuera de los consulados y embajadas chinas. Han aclarado los hechos en los sitios turísticos, centrando sus esfuerzos en los ciudadanos chinos que viajan a sociedades libres en el extranjero.

Hace una década, un informe estadounidense predijo que el software desarrollado por los practicantes de Falun Gong derribaría lo que llamó el Muro de Berlín del siglo XXI.

De hecho, el aparentemente impenetrable muro rojo de engaño está a punto de derrumbarse.

El coraje de los practicantes de Falun Gong ha inspirado a muchos chinos a defender los derechos humanos, ayudando a preparar a la sociedad china para lidiar con la crisis moral del régimen comunista. Muchos chinos, al darse cuenta de los hechos, han cambiado su percepción de Falun Gong y han comenzado a expresar simpatía, apoyo y admiración por Falun Gong. Muchos más comenzaron a practicar Falun Gong. Durante más de 10 años, más de 100 abogados chinos honrados han arriesgado su propia seguridad para defender a los practicantes de Falun Gong en los tribunales. Muchos chinos han participado en el rescate de practicantes de Falun Gong arrestados por las autoridades. Incluso algunos oficiales de policía, funcionarios del Partido y miembros del sistema judicial han decidido ponerse del lado de la justicia, siguiendo su conciencia en lugar de participar en la persecución contra Falun Dafa.

Un periodista profesional de China continental comentó que los practicantes de Falun Gong estaban luchando por la libertad de creencia en nombre de toda la humanidad. Durante las festividades chinas importantes, muchas personas que no practican Falun Gong han expresado su gratitud y saludos a su fundador Li Hongzhi, expresando su aprecio por las contribuciones de Falun Dafa, así como sus deseos para el día en que los chinos puedan volver a practicarlo libremente.

Recientemente, gobiernos y funcionarios de todo el mundo, incluidos los de Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y Taiwán, han condenado públicamente al PCCh por su abuso de la libertad religiosa. Le han instado a poner fin inmediatamente a la persecución y a la sustracción de órganos, y a poner en libertad a todos los practicantes de Falun Gong que se encuentran actualmente detenidos.

Falun Dafa se ha difundido más allá de China a más de 100 países y regiones, encontrando millones de seguidores de una variedad de orígenes culturales y étnicos. Muchos han descubierto en Falun Dafa las respuestas a sus necesidades espirituales, mientras que los turistas chinos suelen sorprenderse de que Falun Gong se esté practicando en todo el mundo. Algunos le han dicho a los practicantes de Falun Dafa: «Ustedes son ángeles enviados por Dios, y son la esperanza para China.»

Disolviendo el comunismo

En el transcurso de la persecución a Falun Gong, el PCCh ha cometido actos de violencia atroz y ha difundido enormes mentiras. Los métodos y la naturaleza de la represión fueron previstos por una campaña tras otra en los 70 años del régimen del Partido Comunista sobre China.

En noviembre de 2004, para exponer el régimen totalitario del PCCh, la destrucción que ha traído a la nación china y cómo socava el orden internacional, los practicantes de Falun Dafa comenzaron a distribuir los «Nueve Comentarios sobre el Partido Comunista» en China y más allá. También iniciaron el movimiento no violento «Tuidang» (Renunciar al Partido Comunista) que anima a los chinos a renunciar a sus afiliaciones con el PCCh y sus dos organizaciones juveniles.

Los «Nueve Comentarios» y el movimiento Tuidang están disolviendo al PCCh y cambiando China.

A lo largo del siglo pasado, se propagó una lucha ideológica entre el mundo libre y el movimiento comunista global que provocó guerras y conflictos que dieron forma a nuestro mundo moderno. Al mismo tiempo, esta lucha ha servido para probar la fuerza de la conciencia y la moral humanas.

Los «Nueve Comentarios» publicados por La Gran Época expresan claramente por primera vez la naturaleza del comunismo como un espectro maligno que se opone al Cielo, la Tierra y la humanidad. Los «Nueve Comentarios» contaron la historia interna de cómo el PCCh y Jiang Zemin actuaron por interés mutuo para perseguir a Falun Gong, y cómo la represión del PCCh de la enseñanza de la Escuela Buda y sus practicantes llevaría a su propio colapso final.

En noviembre de 2017, los autores de los «Nueve Comentarios» publicaron un nuevo libro, «El fin del comunismo», seguido al año siguiente por «Cómo el espectro del comunismo rige nuestro mundo». Estas obras describen en detalle la naturaleza del comunismo como un espectro maligno, así como su objetivo final de destruir a la humanidad mediante la erradicación de su cultura tradicional y su fe en lo divino.

La resistencia de los practicantes de Falun Dafa frente a la persecución del PCCh, su difusión de los «Nueve Comentarios» y la promoción del movimiento Tuidang para renunciar al PCCh animan a la gente a trazar una línea entre ellos y el Partido. Esto no es nada menos que liberar a las almas capturadas por el espectro del comunismo, derrotar el ataque comunista contra la moral y la fe, y rescatar a la humanidad de la destrucción.

Revivir la tradición y transmitir la esperanza

En la cultura tradicional, la fe en Dios es la base de la civilización y la moral. Los valores tradicionales ofrecen a la gente los códigos de conducta que garantizan el desarrollo estable de la sociedad. Sin embargo, la oposición del PCCh al Cielo, la Tierra y la humanidad, y su destrucción de la tradición y la fe amenazan la armonía humana.

Al exponer al PCCh, los practicantes de Falun Dafa se han dedicado al mismo tiempo a restaurar la cultura tradicional, reconstruir la moralidad y sacar a la humanidad de las trampas del ateísmo, la teoría de la evolución y la decadencia espiritual para regresar al camino recto.

Desde 2006, Shen Yun Performing Arts han recorrido el mundo cada año, y se puede decir que es el evento cultural más importante de nuestro tiempo. Esta última temporada, que duró desde el 12 de diciembre de 2018 hasta el 12 de mayo de 2019, las seis compañías de Shen Yun realizaron cerca de 670 presentaciones en 150 ciudades, alcanzando una audiencia de millones. En la mayoría de los teatros se agotaron los boletos, y el espectáculo tuvo una acogida increíblemente positiva.

Shen Yun revive las formas artísticas tradicionales de la cultura humana y promueve los valores tradicionales. Ofrece a los espectadores una experiencia artística recta y bella impregnada de un mensaje puro: volver al camino correcto y mantener los corazones de compasión.

El PCCh está a punto de colapsar

El Partido Comunista ha estado persiguiendo a Falun Dafa durante exactamente 20 años, y al hacerlo, ha sellado su propio destino.

Desde el año 2000, los practicantes de Falun Dafa han tomado una serie de acciones legales contra los peores criminales del Partido, incluyendo juicios penales en casi 20 países. Entre los demandados se encuentran el propio Jiang por su papel principal de iniciar la persecución, así como los funcionarios relacionados Luo Gan, Zhou Yongkang, Bo Xilai, Zeng Qinghong y otros delincuentes principales. Los practicantes también han presentado denuncias penales y juicios civiles contra funcionarios que prestan servicios en las embajadas y consulados chinos.

Según Minghui, desde mayo de 2015, al menos 209.900 practicantes de Falun Gong y sus familiares han presentado demandas contra Jiang Zemin, presentando sus casos ante los más altos órganos judiciales del Estado chino. Los crímenes incluyen «crimen contra la humanidad», «crimen de tortura» y «genocidio».

Hasta principios de diciembre de 2018, un total de 34 países y más de 3,03 millones de personas en todo el mundo han denunciado ante la Fiscalía Popular Suprema del PCCh y la Corte Popular Suprema los crímenes antihumanos de Jiang Zemin de perseguir a Falun Dafa, al tiempo que exigen que Jiang sea llevado a juicio.

El bien es recompensado y el mal recibe su retribución. Minghui y otros medios de comunicación han documentado decenas de miles de casos de funcionarios del PCCh que persiguieron a Falun Gong. Muchos de ellos han sufrido enormemente, incluyendo ser removidos y encarcelados, tener enfermedades graves u otras formas de retribución.

El 31 de mayo de este año, Minghui publicó una notificación diciendo que el gobierno de Estados Unidos aplicaría una revisión más estricta de las solicitudes de visas de viaje. A los responsables de persecución religiosa severa se les puede negar la visa, y a los que ya han recibido la visa se les puede negar la entrada. Según la notificación, funcionarios del Departamento de Estado de Estados Unidos dijeron a los practicantes de Falun Dafa en Estados Unidos que pueden presentar listas de personas involucradas en la persecución a Falun Gong.

El 3 de junio, la Embajada de Estados Unidos en Beijing publicó una introducción a la Ley Global Magnitsky sobre Responsabilidad de Derechos Humanos en su cuenta de la red social Weibo. La ley estipula que todos los funcionarios y sus cómplices que cometan persecución de derechos humanos están potencialmente sujetos a sanciones estadounidenses, incluidas las restricciones de visas y la congelación de sus activos extraterritoriales en Estados Unidos.

El 5 de junio, WOIPFG publicó la notificación titulada «Una colección completa de una lista de criminales y crímenes cometidos en la persecución a Falun Gong por parte del PCCh».

La nota «llama a todas las personas rectas de todo el mundo a tomar medidas inmediatas» para ayudar a compilar la lista «con el fin de ofrecer evidencia para el próximo gran juicio que rastreará sistemáticamente y llevará ante la justicia los crímenes contra la humanidad perpetrados por la facción de Jiang Zemin».

En la actualidad, el PCCh se encuentra asolado por problemas en el país y en el extranjero. Los reclamos civiles están bullendo en incesantes «incidentes de masas» de manifestaciones, protestas y disturbios que están resultando imposibles de reprimir por completo.

Mientras tanto, el PCCh ha chocado contra un muro en numerosos campos, desde la guerra comercial con Estados Unidos, el robo tecnológico, la diplomacia, los asuntos militares, la cultura y los medios de comunicación. Desde el continente hasta Hong Kong, y luego hasta Taiwán y más allá, las fuerzas de la justicia se están uniendo. La creciente ola de resistencia al PCCh está provocando el colapso de la tiranía comunista en China.

Época histórica

Nerón provocó un incendio e inculpó a los cristianos, pero no pudo detener la propagación de una fe recta. En los tiempos modernos, a principios de este siglo, cuando el Partido Comunista comenzó su persecución contra Falun Dafa, se generó una gran batalla entre el bien y el mal.

Esto no es un accidente. Hoy, la historia ha demostrado que allí donde el PCCh provoca tragedia y destrucción, Falun Dafa ofrece esperanza y redención.

Que este 20 de julio, el 20º aniversario de un día lleno de oscuridad sin parangón, sirva de recordatorio para no ignorar los pecados de la tiranía, y para no descuidar el llamado de nuestra conciencia. Millones de personas aún no han despertado a la naturaleza del comunismo y el PCCh; no conocen las consecuencias de estrecharle la mano al diablo.

En este momento, un gran número de practicantes inocentes de Falun Dafa están sufriendo en las celdas de las prisiones y campos de trabajo, donde se enfrentan a la amenaza de tortura e incluso a la sustracción de sus órganos. La persecución debe terminar, y cada día que continúa es un día en que el comunismo sigue triunfando sobre la conciencia humana.

Conmemoramos a todos los practicantes de Falun Dafa que han dado sus vidas por la libertad y la verdad. Esperamos que más personas puedan apreciar las verdades preciosas que esos cultivadores espirituales validaron a través de su sacrificio, para que puedan elegir la bondad, rechazar el mal y ponerse del lado de la justicia.

Han pasado 20 años desde que los practicantes de Falun Dafa comenzaron su llamamiento pacífico contra la violencia brutal que les infligió un régimen totalitario. Han alzado la antorcha de la esperanza para romper la oscuridad de la persecución. Su voluntad de perseverar es la leyenda de nuestros tiempos, la cual quedará grabada en un registro eterno y será transmitida generación tras generación.

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