La negativa de un lugar para Taiwán en la OMS se vuelve una preocupación no solo política, sino mundial

Por Eric Hargan
25 de mayo de 2020 8:37 PM Actualizado: 25 de mayo de 2020 9:13 PM

Comentario

En 1988, viví en el Centro Internacional de Actividades Juveniles de Taipei, estudié mandarín en Guoyu Ribao y enseñé inglés en una «escuela de cursos intensivos» de bushiban, la Academia de Idiomas de California. Fue una época fantástica que me cambió la vida, y aprendí sobre Taiwán e incluso sobre mí mismo, navegando por el sistema de autobuses de Taipei y encontrando trabajos para mantenerme, realmente por primera vez en mi vida.

En las últimas décadas, Taiwán no solo ha sido un éxito económico, sino también un éxito democrático. Los logros de Taiwán en estas y otras áreas han dado sus frutos, más recientemente en su exitosa respuesta a la pandemia de COVID-19. Nos complace decir que a través de más de 20 años de sólidas asociaciones en materia de salud con el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), Estados Unidos y Taiwán han sido capaces de abordar una amplia gama de cuestiones, incluida la respuesta al brote de SARS, la investigación del cáncer, la investigación de la vacuna contra el dengue, incluso hasta la capacitación regional para las herramientas de diagnóstico del Zika.

Inicialmente, durante la crisis de COVID-19, muchos consideraron que Taiwán era una de las poblaciones de mayor riesgo, dada su proximidad y sus importantes vínculos con China continental y la propia ciudad de Wuhan. Sin embargo, la población de Taiwán, de 23 millones de habitantes, solo tiene unos 440 casos confirmados hasta la fecha, tras instituir controles, pruebas y rastreo de contactos de una manera selectiva que parece casi haber eliminado la posibilidad de propagación en la comunidad. No obstante, a Taiwán se le ha negado toda representación en la Organización Mundial de la Salud (OMS), a pesar de que ha demostrado ser un actor capaz, dispuesta y responsable en la salud mundial.

Aunque se ha negado a Taiwán la participación en la Asamblea Mundial de la Salud (AMS), la reunión anual de los miembros de la OMS, Taiwán ha sido bastante activa en la aplicación del Reglamento Sanitario Internacional (RSI), incluido el intercambio frecuente y transparente de información con Estados Unidos y otros países.

Por ejemplo, Taiwán encargó al Centro de Seguridad Sanitaria de la Universidad Johns Hopkins que evaluara los progresos realizados en la aplicación del RSI mediante una evaluación externa conjunta de terceros, demostrando así su compromiso permanente con la salud y la seguridad de su población y ha sido un socioo de confianza en las respuestas sanitarias internacionales. El informe concluyó que Taiwán había cumplido la mayoría de los objetivos de los RSI y tenía puntos fuertes en áreas como la vigilancia de enfermedades, el desarrollo de políticas nacionales y la administración de antimicrobianos.

En una videoconferencia con el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales este mes, hablé con el viceprimer ministro Chen Chi-mai sobre la respuesta al COVID-19. Según el viceprimer ministro, el éxito de Taiwán se debe a las lecciones aprendidas del brote de SARS de 2003 en Taiwán. Debido a la falta de transparencia del gobierno chino y a su insistencia en impedir que Taiwán participara como observador en la AMS, Taiwán tuvo que tomar medidas decisivas por su cuenta. Como parte del modelo de Taiwán, el viceprimer ministro Chen destacó los tres pilares de la respuesta de Taiwán: transparencia, tecnología y trabajo en equipo.

Todas las comunidades interesadas en la salud mundial deberían poder contribuir a los esfuerzos de la OMS y beneficiarse de ellos. Esto es especialmente cierto en el caso de Taiwán, que no se beneficia de los informes de China ni recibe ninguna información independiente de la OMS. Tal como acordaron el secretario Azar y el ministro Chen de Taiwán durante una reunión celebrada el mes pasado, Taiwán debería poder contribuir a los esfuerzos de la OMS como líder en materia de salud mundial y beneficiarse de ellos.

Nadie debería quedar al margen de los esfuerzos internacionales durante la pandemia de COVID-19, que ha matado a más de 300,000 personas y devastado la economía mundial. Deberíamos involucrar a todos los gobiernos locales, estatales, provinciales y nacionales, en particular a los que tienen un historial de éxito probado.

Es una lástima que la OMS no permita que Taiwán apoye la respuesta sanitaria mundial en este momento de crisis, cuando el mundo puede aprender de la respuesta ejemplar de Taiwán. En lugar de ello, la OMS está jugando a la política en lugar de promover la salud pública. La OMS tiene una gran historia y la más alta de las misiones, y debería permitir que Taiwán le ayude a cumplir esa misión.

Eric D. Hargan es el secretario adjunto del Departamento de Salud y Servicios Humanos.


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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de The Epoch Times

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