Sustracción forzada de órganos es una «práctica aberrante» del régimen chino: Antonella Marty

Por Alicia Marquez
27 de septiembre de 2021 12:34 PM Actualizado: 27 de septiembre de 2021 12:39 PM

La sustracción forzada de órganos de practicantes de Falun Dafa es uno de los «métodos del régimen chino más perversos conocidos por el ser humano», dijo Antonella Marty durante una cumbre internacional.

Marty, directora asociada del Center for Latin America de Atlas Network, participó este sábado en la Cumbre Mundial contra la Sustracción Forzada de Órganos, donde habló sobre el rol del régimen chino en esta método asesino contra prisioneros de conciencia.

«Una de las tantas atrocidades que ha cometido el Partido Comunista Chino ha sido la persecución de los practicantes de Falun Dafa», señaló Marty durante su discurso.

Falun Dafa, también conocida como Falun Gong, es una práctica espiritual que enseña «Verdad, benevolencia, tolerancia» y consiste en ejercicios suaves de meditación. Inició en China en 1992 y para fines de los noventa, se estima que casi 100 millones de chinos practicaban Falun Dafa.

«Falun Dafa no es una doctrina política, ni una teoría económica, ni un movimiento militante de protesta», señaló. «Es una practica que se basa en sus tres valores principales, que son la verdad, la benevolencia y la tolerancia–cosas que el comunismo ha rechazado y ha perseguido a lo largo de toda su historia», agregó.

Sin embargo, la gran popularidad de Falun Dafa fue vista por el Partido Comunista Chino (PCCh9 como una amenaza, y en 1999 el régimen–liderado en ese entonces por Jiang Zemin–inició una persecución sistemática contra los practicantes de Falun Dafa.

«En esta persecución, el PCCh usa los métodos más perversos conocidos por el ser humano», añadió Marty. Entre ellos «los lavados de cerebro, el trabajo esclavo en campos de trabajo forzado, las torturas extremas con las golpizas, las descargas con bastones eléctricos, violaciones sexuales, privación de alimentos y la sustracción forzada de órganos a practicantes vivos».

En estas instalaciones, los practicantes de Falun Gong son obligados a renunciar a su fe, según relatos de los sobrevivientes. La tortura y otras formas de malos tratos son endémicas en estas instalaciones. Un número incalculable de practicantes de Falun Gong ha muerto como resultado de la tortura o la sustracción forzada de órganos.

Una recreación de la sustracción de órganos en China a practicantes de Falun Gong, durante un mitin en Ottawa, Canadá, 2008. (The Epoch Times)

«Esto hay que exponerlo, hay que decirlo: Millones de practicantes de Falun Dafa están siendo asesinados por un partido político, por un sistema comunista encargado de removerles y vender los órganos a estas personas», indicó Marty. «Unas córneas las venden por USD 30,000, un pulmón lo venden por USD 150,000, el corazón por USD 130,000».

«Es una práctica aberrante la que se está haciendo», señaló.

En 2019, un tribunal popular independiente concluyó que el régimen chino había estado sustrayendo órganos a presos de conciencia durante años «en una escala significativa» y que los practicantes de Falun Gong eran la principal fuente de órganos. El tribunal no encontró evidencia de que estos crímenes hubieran terminado.

Por su parte, Marty relató que tuvo la oportunidad de participar en una platica de la Asociación de Falun Dafa en Argentina, llamada «Una maldad nunca antes vista en el planeta», en donde se habló de lo poco comentada que es en el mundo la practica de sustracción forzada de órganos a personas vivas en China, y donde también estuvieron presentes dos sobrevivientes de trabajo forzado y de torturas.

«Una de ellas, Yu Zhenjie, fue torturada de diversas maneras, con bastones eléctricos en la cara, fue sometida a todo tipo de torturas para forzarla a renunciar a su creencia, a su practica y además la obligaron a permanecer atada bajo un frío extremo en una situación inhumana. La alimentaron de manera forzada al punto que le arrancaron los dientes delanteros», dijo Marty, que escuchar esta experiencia de tortura «me movió muchas cosas».

Marty señaló que estas atrocidades vistas en la sustracción forzada de órganos a personas vivas en China es producto de «esas grandes raíces» de represión que se ven tanto en China y en todo el mundo.

En el caso de China, dijo, el origen de estos genocidios sanguinarios fue Mao Zedong, quien orientó a China «hacia el comunismo, hacia el marxismo, hacia todas estas ideas que han sido nefastas y que se han probado a lo largo de la historia (…) que atentan contra la naturaleza del ser humano».

Marty también habló de la Revolución Cultural instaurada por Mao en 1966, donde extermina a millones de personas inocentes siguiendo la táctica del estalinismo soviético, erradicando y prohibiendo de esta manera «la música occidental, la literatura tradicional china», así como la cultura tradicional china, «y todo rastro de cultura que según él y el Partido Comunista Chino (PCCh) no fuera de la mano [con] el marxismo».

«La directiva promovida por el PCCh bajo las ordenes de Mao era iniciar una purga de todas las influencias capitalistas y eso que llamaban el ‘pensamiento burgués’, en todas las áreas», agregó, donde un aproximado de 16 y 18 millones de estudiantes aproximadamente son enviados a campos de reeducación y trabajo forzado.

«Esto se ve en cada caso del comunismo porque hay una necesidad de estos regímenes de obligar a la gente a cambiar, porque [ellos] atentan y están en contra de la naturaleza del ser humano. No por nada el comunismo siempre ha propuesto un nombre nuevo», dijo.

Una estudiante de derecho firma la petición para el fin de la sustracción forzada de órganos por parte del PCCh a presos de conciencia. (Crédito Minghui)

Marty finalizó señalando la importancia de denunciar los abusos de derechos humanos para defender la libertad de un país.

«El papel de la sociedad civil es fundamental en toda esta trama a la hora de defender la libertad de un país que está atormentado por un régimen sanguinario que le miente al mundo entero», dijo.

«Tenemos que seguir defendiendo la libertad y denunciar lo que está sucediendo en China, en cada rincón de este país».

Y agregó: «Desde las organizaciones de sociedad civil, los [grupos] de pensamiento, los medios de comunicación, los clubes de encuentro, incluso en reuniones familiares, con amigos, en cada espacio en el que podamos hay que llevar el mensaje y contar lo que está padeciendo el mundo, y precisamente hoy en China».

Con información de NTD News y Emily Allison. 

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